Radios Escolares

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Entre raíces

Autora: Giuliana Torres. Instituto Santa Lucía, Florencio Varela.

Creado: 26/05/2021 | Actualizado: 16/11/2021

Nunca dudé de lo linda que era la casa familiar en la Capilla. Quién pensaría que iba a terminar siendo el heredero de tantos hermanos. Desde que mi padre falleció, mi hermano Oscar se encargó del negocio familiar, la cosecha. Hasta que un día, no lo vimos más, y a pesar de la búsqueda interminable, no volvimos a saber de él.

En la propiedad, había un pastizal extenso y bastante grande en altura, invernaderos, y cerca, un vecino. Este año, me ocupé del negocio.

Ya pasado medio año de instalarme, me adapté. Por ahora, prefería manejarlo solo ya que tampoco era un campo grande. Un día, trabajando en el pastizal, pensé en hacer un camino hacia el centro, pero teniendo cosas más cruciales, decidí dejarlo. Unos niños, probablemente hijos del vecino, paseaban cerca, y los escuché contar una historia, con voz muy bajita, que si alguien entraba en el pastizal, se perdía en él y nunca lo volvían a ver. Me sentí bien, sabiendo que los padres le comentaban esas historias para no perder a los niños, seguro por lo que había pasado con Oscar, ya que se supo en toda la ciudad.Luego, opté por hacer el camino al día siguiente, pero quise emprender por el centro de este e irlo extendiendo.

Llegado el día, me preparé e ingresé en el pastizal. Tras una larga caminata, me topé con tierra lisa, totalmente desierta. No le di importancia y di inicio a hacer el camino. De repente, empiezo a escuchar ruidos. No era claro de dónde provenían, y comencé a buscar. Extrañamente, venían de la tierra, y dada mi curiosidad, cabé. Cabé y cabé hasta que vi un cuerpo enterrado, sin piel. Súbitamente empezaron a salir bichos volando, no paraban de emerger de la tierra, era inacabable. En el cielo se veía una nube colosal de estos, pensé en correr, pero en menos de un instante tenía esos miles y miles en mi cuerpo, me carcomían la piel. Quise gritar y mi boca se llenó de ellos, quise moverme y no me dejaban, me estaban comiendo vivo y yo no podía hacer nada, ni nadie sabía de mí. Me transformé en tierra.