Radios Escolares

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Paisaje neblinoso

Autora: Mercedes Avril Paglieri. Colegio San Patricio, Mercedes

Creado: 26/05/2021 | Actualizado: 16/11/2021

La sala respiraba tristeza y emanaba muerte. El sol estaba escondido entre las sombras de las nubes grises. Un día particularmente distinto para aquellas familias reunidas allí, cuyos pensamientos flotaban incorpóreos, y a veces, tomaban la forma de sollozos. Lágrimas empapaban el piso. Los niños parecían entender perfectamente lo que estaba sucediendo, es más, se podía ver la impotencia y el dolor en sus pequeños ojos. Un breve encuentro con sus miradas bastaba para destrozarte. Las lágrimas no cesaban.

Desgraciadamente, llegó el momento menos esperado de la mañana. Los trabajadores dieron el aviso. Algunos familiares respondieron con gritos ahogados mezclados con más sollozos, otros, quebraron en llanto. Pero nada de eso impedía a lo inevitable. Se podía apreciar en el suelo un diminuto río, formado por todos los lamentos; tanto por decir, pero tan poco por escuchar.

Al salir del salón, el día seguía de luto. Manchada con grises oscuros, la lluvia advertía su inminente llegada. Lentamente los autos comenzaron su camino hacia la Basílica Catedral Nuestra Señora de las Mercedes.

Desde las ventanas de los mismos se podía apreciar como el río de los lamentos los escoltaba, convirtiendo el simple asfalto en una especie de puente. Todo parecía irreparable, la esperanza resguardada en un divino verde imperceptible para los meros ojos mortales.

A unas cuadras de nuestra imponente Catedral, se observó en el cielo un destello amarillo, Éter intentaba brillar. El chofer del auto más importante y trascendente oyó ruidos provenientes del baúl. Familiares y médicos se acercaron. La plaza en frente de la iglesia vestía verde en sus árboles.

La mujer yacía intacta en su descanso. Los profesionales eliminaron cualquier confusión existente. Las nubes volvieron. Los autos siguieron su camino. El pequeño río de los lamentos se transformó en uno de penas. El mismísimo Caronte parecía acompañarlos hacia lo desconocido.

Algunos le dieron una explicación científica, como el rigor mortis, mientras que otros, los mercedinos que presenciaron los hechos, cuentan una historia distinta.

Desde ese entonces, los susurros viajan a lo largo de la ciudad contando como por la noche se escuchan pedidos de auxilios provenientes del cementerio,  pero cuando los vecinos acuden al socorro, los gritos paran; volviendo al silencio ensordecedor habitual del lugar.