Radios Escolares

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Una historia de una noche

Autor: Gonzalo Diez. EES N°41 Tierras Altas, Malvinas Argentinas

Creado: 26/05/2021 | Actualizado: 16/11/2021

Este cuento transcurre en:

Ciudad de Grand Bourg – Malvinas Argentinas.

Esa noche, como muchas otras, hacia frio en el piso de la calle, pero allí estaba ella. Sin importar nada, su cabello rubio y corto contra el frio de ese piso y haciendo como una almohada. Pudo haber llorado, no lo sabremos con certeza. Sus sueños deben de estar repletos de deseos, y con toda honestidad, lo estaban.

– Deberías levantarte jovencita, te dolerá el cuerpo. – Dice una misteriosa voz. Ella se levanta, mira delante de ella y observa a un perro. Ovejero Alemán, si especificamos.

– ¿Hablaste? – Pregunta, pensando si esa voz fue de su sueño.

– Claro que sí. Te hable a vos. – Le responde el perro.

Ella se levanta de un salto y se acerca a él sin titubear y sin miedo como muchas personas pudieron haberlo hecho. 

– ¡Dios mío, de verdad hablas! – Le expresa mientras sus ojos brillan del asombro.

– No tenemos mucho tiempo, está por amanecer, vamos que te mostrare algunas cosas. – le responde el perro un poquito serio. Empieza a caminar y ella le sigue los pasos. – ¿A dónde vamos? – pregunta.

– ¿Siempre miraste a las personas y te preguntabas “por qué vivo de esta manera”, no es así? –

– Si... Si lo he hecho. – Responde.

– Bueno, pues te explicare, cada uno viene a este mundo para realizar algo, y luego debe morir, nadie lo tiene porque descifrar, y no escuches esas tonterías de que “todo está dominando por las matemáticas”, este universo está lleno de secretos y cosas increíbles, y pocos pueden lograr verlos. –

De sorpresa, las zapatillas rotas y viejas de la joven, empiezan a moverse y estirarse hasta formar unas bellas zapatillas de mujer de color negro con cordones marrones. – ¡RAYOS! – Exclama la joven y empieza a saltar sobre el asfalto y tocarlas. – Quiere decir, que hay magia, ¿existe la magia? –

– No magia, son secretos de mundo, cosas que aún faltan por descubrir. Ven, sigamos caminando. –

Y continuaban caminando, ella gozando de las zapatillas y el perro mirando fijo su destino. – ¿Te gusta la nieve no? – pregunta él. – Me encanta, una vez vi un video en una televisión de ella. – Y así como así, esa noche fue la primera vez que cayo nieve en la ciudad de Grand bourg. Hermosos copos de nieve que al tocarlos te permitían observar su perfección unos segundos antes de que se vayan. Ella corrió, por las calles nevadas, y las luces le mostraban por dónde ir, Su cabello rubio ahora tiene pequeños tonos blancos. – ¿Tú estás haciendo esto? –

– Así es, quiero que sepas, que a pesar que no tuviste lo que todos tuvieron, esta noche sepas que puedes confiar en el mundo. –

Y siguieron caminando por las calles, nieve en ella, y una sonrisa en la de ella. Su cuerpo temblaba, y el perro lo noto, así que rápido escarbo en la nieve y  una bolsa saco. Dentro de ella había unas hermosas prendas de invierno. Se vistió lo más deprisa que pudo mientras que el perro le dijo una última cosa.

– Esta por amanecer. ¿Te gusto la noche? –

– Fue la mejor noche de mi vida. – Repuso ella con una nariz un poco colorada del frio.

– Entonces es hora de irnos. –

– ¿A dónde? –

– A un lugar que te va a encantar, pero tienes que saber, que ya no hay vuelta atrás, jamás volverás acá. – 

Ella observa el amanecer, uno de los más increíbles que pudo haber visto. Un extraño recuerdo de una mujer cruzo por su mente, un beso en su frente y una sensación de calor en su vientre.

– De acuerdo, hagámoslo. – Responde ella. El perro se acerca a ella y le entrega su pata. Una fuerte onda de viento empieza a surgir y al salir el sol completo.... Ellos ya se han ido.

 

FIN.