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11 de agosto: Jornada de trabajo en las escuelas sobre niñas, mujeres y diversidades en la ciencia y la tecnología

Orientaciones para problematizar las representaciones sociales y visibilizar las relaciones de poder que han excluido a distintos sectores de la participación en la ciencia.

Creado: 06/08/2021 | Actualizado: 11/08/2022

“Nada en este mundo debe ser temido, solo entendido. Ahora es el momento de comprender más, para que podamos temer menos”
Marie Curie.

Introducción

En el año 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en las ciencias con los objetivos de lograr el acceso y la participación plena y equitativa en las ciencias para las mujeres y las niñas, y lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas.1 Según la ONU, la fecha sirve como “recordatorio de que las mujeres y las niñas desempeñan un papel fundamental en las comunidades de ciencia y tecnología y que su participación debe fortalecerse2.

En nuestro territorio, esta fecha encuentra al sistema educativo en período de receso escolar. Es por eso que se eligió el 11 de agosto como fecha de nuestro calendario para trabajar en las escuelas. Junto con investigadoras argentinas3 se elaboró esta propuesta para acompañar dicha iniciativa desde la promoción en las aulas con las y los estudiantes bonaerenses.

El objetivo principal es que se propicie un trabajo de visibilización, tanto de las mujeres cis4, como de las personas travestis, trans5 y no binarias6 en los ámbitos científicos, así como también la centralidad de las enseñanzas escolares respecto de las Ciencias.

Atendiendo a la necesidad de incentivar a que las niñas y jóvenes puedan planificar estudios superiores en ciencias, en un trabajo articulado con la Subsecretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación del Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica y la Comisión de Investigaciones Científicas, tomamos esta fecha para trabajarla en las instituciones educativas.

 

Orientaciones docentes

Consideramos necesario problematizar las representaciones sociales7 y visibilizar las relaciones de poder derivadas de la matriz cultural patriarcal que ha excluido de la participación a las niñas, adolescentes, mujeres cis, personas trans, travestis y no binarias. Para esto se hace necesario preguntarnos: ¿Quiénes tienen permitido ingresar y quiénes quedan afuera de carreras universitarias relacionadas con las ciencias? ¿Cuáles son los estereotipos8 derivados de la lógica patriarcal que persisten en el campo educativo y que sitúan a las mujeres e identidades feminizadas en lugares de desventaja?

Las diferencias biológicas entre las personas no pueden ser la base de construcción de las identidades de género autopercibidas, como tampoco pueden ni deben ser la base de prejuicios y de prácticas referidas a capacidades y aptitudes según el género y, menos aún, motivo de exclusión de los sistemas educativos. Estas dicotomías, producidas y reproducidas por la ideología patriarcal, han construido y reproducido la diferenciación de roles, de tal manera que se ha atribuido (a partir de justificaciones biológicas) una inferioridad inherente a todas las identidades de género que no correspondan a la masculinidad hegemónica. Es decir que tanto las mujeres cis, como las personas trans, travestis y no binarias, e incluso las masculinidades no hegemónicas, han sido relegadas a roles sociales de menor prestigio.

Reconocer estas “barreras patriarcales” nos permite visualizar las desigualdades, restricciones y dificultades a las que se enfrentan las identidades feminizadas. Durante muchos años nos hemos acostumbrado a asociar a la masculinidad con el poder, la racionalidad y la productividad, al tiempo que se ha asociado la feminidad con la pasividad, la obediencia y los aspectos de la vida privada, como las tareas domésticas y de cuidado. Estos estereotipos han sido transmitidos a través de diferentes agentes socializadores, como la familia, los medios de comunicación, la iglesia y por supuesto, también, a través del sistema educativo. Es así que en los campos y disciplinas relacionadas con la salud y la educación hay una presencia mayoritariamente femenina. Mientras que en las llamadas “ciencias duras” presentan una mínima representación.

En las últimas décadas, a partir de las luchas de los movimientos feministas y LGBTIQ+, se han puesto de manifiesto estas desigualdades visibilizando la necesidad de de-construir el discurso patriarcal androcéntrico dominante en las disciplinas científicas para promover una incorporación paritaria de todas las identidades de género.

Es común escuchar que las científicas no eligen lugares de poder porque no quieren asumir responsabilidades o hacer ciertos sacrificios. Pero no se trata de una elección libre, sino que forma parte de construcciones sociales, de lo que la sociedad le indica que debe o no debe hacer. Las que quieren ir en contra de esos supuestos mandatos saben que deberán pagar costos más altos que los varones. Por eso se habla de ‘techo de cristal’ pero también de ‘piso pegajoso9.

La potencia del espacio educativo nos permite, desde lo tangible y lo simbólico, trazar nuevas formas de relacionarnos y generar las condiciones necesarias para superar estas desigualdades y promover los cambios necesarios en las estructuras patriarcales de la ciencia que, durante muchos años, han expulsado a las mujeres e identidades feminizadas del conocimiento científico, a fin de hacerla más democrática y equitativa. Si bien el discurso científico sigue siendo androcentrista, la escuela tiene un lugar privilegiado para promover acercamientos a las ciencias, a los conocimientos y, también, a las distintas formas de conocer lo que estas nos proponen, generando condiciones de acceso igualitarias que ayuden a cuestionar y desarmar las desigualdades de género que, como hemos mencionado, existen y persisten en los ámbitos científicos y académicos.

Trabajar desde este enfoque pone en tensión dos cuestiones centrales. Por un lado, la vigencia que aún tienen modelos y estereotipos en donde la racionalidad y la precisión -entre otras actitudes consideradas propias de la ciencia- siguen siendo pensadas como atributos masculinos. Y, por otro lado, cuestionar el viejo paradigma positivista que considera a la ciencia como algo separado de sus condiciones de producción y recepción. En este sentido, reconocer la subjetividad, que implica pensar y hacer ciencia de manera situada, es parte del cambio de paradigma científico que estamos atravesando como sociedad y que queremos fomentar desde las aulas y la escuela.

Por ello, consideramos apropiado trasladar seis meses la fecha fijada por la ONU y establecer la celebración en una jornada adecuada para nuestra nación y para nuestra provincia, de modo de posibilitar su tratamiento como efeméride escolar en el marco de las políticas de ampliación de derechos que venimos desarrollando.

Por sobre todo, esperamos que esta jornada sea una oportunidad para preguntarnos desde qué perspectiva trabajar en las escuelas para abrir las puertas de la ciencia en forma equitativa, para “encantar” a todas y todos con el universo de las posibilidades y los desafíos a los que nos invita. Desarmemos desde esta perspectiva el mito de la absoluta superioridad intelectual del varón. ¿Sería imaginable una sociedad sin desarrollos científicos? ¿Sería imaginable el desarrollo del mundo científico como un ámbito exclusivo de varones? Actualmente ya no.

Sobran los ejemplos de mujeres que en el pasado y en el presente producen conocimiento en el campo científico. Podemos encontrar algunas de estas representantes en el siguiente material:

🔗 Mujeres científicas argentinas (Ministerio de cultura de la Nación) (este sitio puede consumir datos móviles).

Abundan los casos para ilustrar estas inequidades. Es fundamental que promovamos la generación de pensamiento científico en la escuela, su desarrollo en todas y todos, ofrecer la oportunidad de implicarse en ellos y hacer de ese campo de conocimiento un ámbito deseado, con el alto sentido social que conlleva.

Invitamos a las escuelas a realizar actividades especiales dedicadas a este tema en todos los niveles y modalidades del sistema educativo.

El sentido de instalar esta fecha en las escuelas tiene como objetivos:

  • Reconocer los logros de las mujeres cis, personas trans, travestis y no binarias en la ciencia.

  • Promover el abordaje de integralidad propuesto en la ESI para concientizar y de-construir estereotipos de género ligados al desarrollo científico.

  • Alentar la inquietud y la participación de niñeces y juventudes en el mundo de las ciencias y sus formas de conocer.

  • Difundir y promover trayectorias de nivel superior científicas y tecnológicas, desde una perspectiva equitativa y de no discriminación.

 

Orientaciones para el Nivel Primario

Desde los primeros años de la escuela primaria es posible empezar a hacer visible el rol de las mujeres cis, personas trans, travestis y no binarias en múltiples trabajos, algunos de ellos vinculados con los estudios y la investigación científica, ya que estas identidades fueron y son parte de la ciencia.

En ese sentido, por ejemplo, cuando en primer ciclo abordamos contenidos vinculados con trabajos y/o ámbitos de trabajo, es importante que elijamos ejemplos donde, tanto varones como mujeres cis, personas trans, travestis y no binarias, sean protagonistas de las actividades vinculadas con el mundo profesional, en general, y la ciencia, en particular.

Con las y los más grandes de la escuela, los contenidos de las distintas áreas pueden dar lugar a nombrar las ciencias que producen los diversos conocimientos. En esos casos siempre procuremos tener presente no hacer referencia a estas profesiones en términos exclusivamente masculinos. Por ejemplo, podemos decir que: “las biólogas y los biólogos opinan que…”; “las historiadoras y los historiadores discuten sobre…”. El uso cotidiano de esas fórmulas ayuda a desmasculinizar el mundo de las ciencias.

Otros contenidos nos darán la posibilidad de estudiar algunos rasgos biográficos de las científicas y los científicos. En esos casos, es importante que nos detengamos en la manera en que el género posibilitó o condiciona esas trayectorias científicas, así como en el reconocimiento de sus aportes. Pensar quiénes tenían derecho a la educación en los diferentes contextos en los que se dan los descubrimientos científicos o cuáles eran las carreras que podían estudiar mujeres y varones, es siempre un buen ejercicio para atravesar con la dimensión de género los contenidos que estamos abordando.

Por otra parte, la historia de la ciencia está repleta de descubrimientos y hallazgos que fueron minimizados por haber sido realizados por mujeres o que fueron atribuidos a sus pares varones. La investigadora Rosalind Franklin y sus descubrimientos sobre el ADN son un buen ejemplo de ello. De la misma manera, la historia Marie Curie o el otorgamiento de los premios Nobel a mujeres en general. Otro ejemplo de nuestro país y región es la vida y obra de Helena Larroque de Roffo, una científica argentina que investigó sobre el cáncer y que, en 1921, fundó la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer.

Otra buena posibilidad es que sumemos al abordaje de los distintos contenidos algunos recursos (como noticias periodísticas) que evidencien el accionar de las mujeres en las ciencias. Las páginas oficiales de los centros de ciencia como por ejemplo el CONICET, contienen materiales muy interesantes y actualizados. Recientemente se publicó el trabajo de un equipo de antropólogas en Puerto Madryn que ilustra esta situación10.

Finalmente, si el trabajo en el aula lo amerita, nuestro país y nuestra provincia cuentan con muchísimos ejemplos de mujeres cis y personas trans, travestis o no binarias que, en otros tiempos y/o en el presente, se han destacado en los distintos ámbitos de la ciencia. Conocer sus historias personales y las de sus hallazgos científicos es siempre una buena posibilidad de poner en debate el sesgo masculino sobre la ciencia, de visibilizar la tarea de las mujeres y de las diversas identidades, alentando el interés por la ciencia a las infancias y juventudes.

 

Orientaciones para el Nivel Secundario

Asumiendo que la desigual distribución de roles y oportunidades entre los géneros está presente en la escuela, ponemos en el centro la cuestión de los horizontes posibles de imaginar, los sentidos subjetivos que cada estudiante atribuye y es capaz de visualizar para sí misma o para sí mismo y para el resto, con una perspectiva no limitante respecto de su futuro personal, estudiantil, académico o profesional. Sabemos que imaginar un futuro posible no está exento del lugar que la sociedad nos atribuye como varones, mujeres cis, o personas LGTBIQ+; que las expectativas, los roles atribuidos, la historia narrada y transmitida como posible para cada una y cada uno está, entre otras variables, atravesada por la construcción social del género.

Con el transcurso de los años se han problematizado los estereotipos binarios que delimitaron roles y/o profesiones, que desde la niñez y a través de diferentes factores de socialización se han normatizado y normalizado sistemáticamente, y que acotaron futuros posibles e invisibilizaron la historicidad de mujeres.

Ahora bien, trabajar sobre estos roles y caminos posibles desde una perspectiva social implica trascender las historias individuales o las “excepciones”, para leer, comprender, cuestionar y promover el tema del acceso, el desarrollo y la potenciación de las mujeres en las ciencias, como una cuestión política, social, que debe ser abordada como tal.

La escuela, en este sentido, es un actor relevante en el trabajo por desarmar, cuestionar y desnaturalizar estos mandatos construidos históricamente como “únicos”. Debe visibilizar, compartir y convidar experiencias reales que desafían esta mirada, y aportar herramientas para imaginar presentes y futuros elegibles e igualitarios.

Aprovechemos el 11 de agosto como una fecha institucional de deconstrucción, reflexión y potencialización de dichos futuros.

 

Propuesta de actividades

A modo de introducción al análisis de la problemática se proponen las siguientes preguntas:

1- ¿Escucharon alguna vez que se haya hecho mención sobre mujeres cis, travestis, trans y personas no binarias que se dediquen a desarrollar conocimiento científico en el mundo? ¿Y en Argentina? Compartan la respuesta con sus compañeras y compañeros de curso. 

Seguramente si comparamos la cantidad de científicos hombres que conocen superaría a la lista de la pregunta anterior. ¿A qué creen que se deba dicha diferencia? Socialicen su reflexión con el resto de sus compañeras y compañeros.

¿Creen que esta categorización de género influye en el quehacer científico?

2- Las y los invitamos a leer el siguiente fragmento de una entrevista realizada a Gloria Bonder por la Agencia de noticias Reuters el 12 de mayo del 2021 y luego trabajar con algunas preguntas disparadoras.

Gloria Bonder, es coordinadora de la Red Global de Cátedras UNESCO en Género, creadora del Centro de Estudios de la Mujer (CEM) a fines de los 70´ y del posgrado en Especialización y Estudios de la Mujer en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Dirige el Área Género, Sociedad y Políticas de FLACSO; coordina la Cátedra Regional UNESCO “Mujeres, Ciencia y Tecnología”; entre otras iniciativas y tareas.

¿Cómo describirías la situación de las mujeres en las llamadas ciencias duras en Argentina y América Latina?

– La situación no es igual en todas las disciplinas, no se puede hablar de un paquete homogéneo. En Biología, por ejemplo, su presencia es predominante, a diferencia de Física, Informática o algunas ramas de Ingeniería, donde continúa siendo minoritaria. En Matemática, mientras tanto, varones y mujeres están prácticamente parejos (al menos en Argentina). De todas formas, históricamente se ha orientado a las mujeres para que se interesen por carreras vinculadas a las Humanidades, las Ciencias Sociales y también artísticas. De modo que el avance, aunque progresivo, ha sido mucho más lento que el de los hombres. Entonces la tendencia es al incremento en estos campos, razón por la cual la famosa pregunta “¿Por qué tan pocas?” ya ha encontrado explicaciones. Las más conocidas, de corte sociocultural: por los sesgos durante la socialización, tanto en la familia como en la escuela; por los estereotipos asociados a estas disciplinas; por las imágenes públicas de las mismas; entre otras razones.

¿De allí tu propuesta por cambiar el eje de atención y comenzar a indagar en quienes sí optan por estos campos de estudio?

– Exacto, porque ello nos permite analizar otros aspectos fundamentales, asociados a la manera en que se enseña y se aprende Ciencia y Tecnología. La pedagogía convencional ha contribuido a la representación tradicional: que son carreras muy difíciles, muy cerradas, muy elitistas, donde prevalece la meritocracia, y se requiere una inteligencia superior… Esa es la concepción que necesitamos modificar. Luego, está otro punto central: quiénes son las mujeres que las eligen, por qué lo hacen, cuáles son sus motivaciones, cómo son sus trayectorias educativas y profesionales en relación a las de los varones, cuáles son los obstáculos que deben sortear, cómo los resuelven, cómo se va conformando su identidad de científicas…

¿Modelos concretos que ayuden a buscar más y mejores alternativas o propuestas para profundizar al cambio?

– Tal cual. Si pensamos qué ocurre con las que sí y qué lecciones podemos sacar de ellas, podemos generar alternativas en, por ejemplo, la forma de enseñar. En especial porque los estudios demuestran que, en países con innovación científico-educativa, las mujeres se interesan más por estas áreas, se sienten más cómodas dado que el campo no está tan masculinizado y se relacionan mejor con un enfoque multidisciplinario que enfatiza el vínculo con lo social. Porque generalmente a las muchachas les importan los usos, la contribución para mejorar la calidad de vida; lo cual, dicho sea de paso, no quiere decir que solo hagan ciencia aplicada. La tendencia también demuestra que se preocupan por los riesgos que pueden traer aparejados determinados descubrimientos. Es decir, las dos caras de la ecuación: contribución al bienestar y prevención de los riesgos.

A partir de ese dato, parece imposible refutar que la diversidad ofrece beneficios concretos…

– Absolutamente. Pero para que irrumpa en la Ciencia, la Ciencia tiene que mostrarse más abierta a la diversidad de saberes.

En más de una ocasión has subrayado la importancia de no caer en perfiles exitistas, incluso de mujeres científicas. ¿Sería una táctica para bajar a quienes habitan la ya mencionada torre de perfil o una estrategia para democratizar las disciplinas?

– Como decía antes, la carrera científica está estructurada de manera meritocrática. La propia palabra “carrera” así lo indica, y no falta quien hable de “sortear obstáculos para llegar a la meta”. Esa ya es una representación que connota rasgos exitistas, competitivos e individualistas del trayecto profesional. Y si bien tal paradigma comienza a resquebrajarse, hay que empujar el cambio en los y las jóvenes. En principio, porque muchas chicas optan por otros ambientes para evitar sufrir el citado clima institucional, tanto laboral como educativo. Luego, para romper con el modelo -negativo- de mujer heroína, pionera y solitaria que pudo sobreponerse a todo. Porque ese modelo -encarnado en algunas científicas- retroalimenta el estereotipo al plantear que las que no se acercan a las Ciencias es porque no se animan o no tienen la capacidad necesaria.

Para pensar, debatir, y reflexionar..

- ¿Qué les pareció la entrevista? ¿Hay palabras, situaciones, o planteos con los cuales se sientan identificadas o indentificados? ¿Habían escuchado hablar de esto antes? ¿De qué manera podrían adecuar la entrevista para que sea acorde a la categorización de género e incluya a  travestis, trans y personas no binarias?

- ¿Qué piensan ustedes sobre la inclusión de las mujeres en el ámbito de la ciencia? 

Actualmente las mujeres se encuentran más incluidas en la actividad científica que en otros tiempos. Teniendo en cuenta esto: ¿Cómo creen que se habrían sentido al querer comunicar un descubrimiento hace 100 años y cómo se sienten en la actualidad?

- ¿Creen, o alguna vez les han dicho, que hay carreras universitarias que son específicas para hombres y no para mujeres? ¿Por qué? ¿Y los trabajos?

- ¿Cómo viven y abordan las ciencias en su escuela? ¿Ustedes han participado de proyectos, ferias, o trabajos de ciencias? ¿De qué ciencias/materias se tratan?

- Pensando en el planteo sobre la composición por género de las carreras científicas y tecnológicas, de las diferentes disciplinas, ¿creen que existe algún tipo de condicionamiento para desarrollar una profesión específica? ¿Cuál sería dicho condicionamiento? ¿A qué se debe según ustedes?

- Si tuvieran que pensar un “Día de la mujer y la niña en la ciencia” para su escuela, o las escuelas de su barrio: ¿qué propondrían? ¿qué temas y/o actividades querrían trabajar?

 

3- En búsqueda de las mujeres cis y trans invisibilizadas

¿Alguna vez se preguntaron?...

¿Por qué la historia estaba contada por protagonistas masculinos?

¿Por qué las calles y/o escuelas llevan sus nombres?

¿Por qué los teoremas tienen nombres de matemáticos y científicos?

¿Dónde quedaron los aportes de las mujeres cis y de las personas trans, travestis y no binarias en las Ciencias?

Tomando como puntapié las preguntas formuladas anteriormente, las y los invitamos a investigar sobre una mujer cis, travesti, trans o persona no binaria que se dedique a desarrollar conocimiento científico en la Argentina o en el mundo (puede ser contemporánea o del siglo pasado). 

Podrán indagar: ¿Dónde estudió? ¿Qué tipo de aportes hizo a la ciencia? Dichos aportes, ¿se vieron visibilizados?

Con toda la información recopilada se propone armar una serie de episodios en pódcast en el que relaten la vida y experiencia de la mujer cis, travesti, trans o persona no binaria en el ámbito de la ciencia invitando a la y/o el oyente a realizar una reflexión personal. 

Pueden compartir su producción en redes sociales o espacios digitales y arrobar a @baeducacion y @secundariapba para que seamos más quienes lo veamos.

De esta manera, darán a conocer a mujeres cis y personas trans, travestis y no binarias en ciencias que quizá nunca habían escuchado nombrar. Serán protagonistas de una historia contada sin restricciones genéricas.

A modo optativo, para ampliar y profundizar la temática, compartimos los siguientes videos, en los cuales diferentes mujeres científicas nos ayudan a pensar por qué es tan importante visibilizar su trabajo.

Portal Educ.Ar, Ministerio de Educación de la Nación, en el marco de la iniciativa “Nosotras Movemos el Mundo”, del MMGyD de la Nación. Melina Masnatta, licenciada en Ciencias de la Educación y Directora Ejecutiva de Chicas en Tecnología, habla sobre la necesidad de incentivar el interés de las niñas en ciencia y la importancia de contar con mujeres referentes en el campo científico-tecnológico como ejemplos a seguir.

 

APORTES CONJUNTOS CON EL MINISTERIO DE PRODUCCIÓN, CIENCIA E INNOVACIÓN TECNOLÓGICA

Desde la Subsecretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación del Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, en conjunto con la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC), la colectiva de científicas argentinas y la Dirección General de Cultura y Educación, acercamos una serie de propuestas interactivas y de promoción de la investigación y el acercamiento a las ciencias y tecnologías con materiales audiovisuales para trabajar en el aula con todos los niveles y modalidades.

Propuesta 1

Objetivo: Romper estereotipos vinculados a la ciencia y quienes la desarrollan.

Actividad: Elaborar de manera colaborativa una pieza gráfica física (collage, dibujo, mural) que represente la siguiente frase: “Personas haciendo ciencia”. Es importante visibilizar personas de diferente género trabajando colaborativamente en el quehacer científico. Escriban a continuación una historia que relate esa pieza gráfica y que haga referencia a estas preguntas: ¿Qué tipo de personas son?, ¿Qué hacen cada día en su trabajo? ¿De qué manera están haciendo ciencia? ¿Se diferencian en algo del resto? ¿Qué área temática abordan y por qué?

Propuesta 2

Objetivos: Indagar y conocer a través de las biografías11 a diferentes científicas de diferentes áreas de trabajo.

Actividad: Leer y compartir en grupo las biografías de Científicas en la Historia. Proponemos que puedan seleccionar al menos cinco y escriban un chat en un grupo de whatsapp en el que cada científica refleje su personalidad y su aporte a la ciencia. Podés agregar a la conversación alguna persona travesti, trans o no binaria que se dedique a la ciencia. A modo de desafío les proponemos que representen dicha conversación en una obra de teatro para socializarla con el resto de las y los estudiantes. ¿Qué otra propuesta se les ocurre?

Propuesta 3. Estereotipos y roles de género.

Actividad: Observen las fotografías y resuelvan las consignas propuestas.

De izquierda a derecha, referencias: Andrea Ghez; Ben Barres; Chien-Shiung Wu; Dora Barrancos; Alicia Marcela Dickenstein; Alice Augusta Ball; Florence Bascom; Alexandra Asánovna Elbakián.
Fuente de las imágenes: 1 a 8 (Continuemos Estudiando)  

  1. Elijan en grupo dos fotografías distintas y escriban una historia donde describan su vida (nombre, edad, a qué se dedica, si tiene o no familia, qué pasatiempos tiene, cuáles son sus gustos, sus deseos, sensaciones y sentimientos, etc.).

  2. Elijan las tarjetas que correspondan a las personas seleccionadas, lean sus historias de vida y comparen con la historia que escribieron.

  • ¿Qué suposiciones hicieron acerca de las personas descritas?

  • ¿De dónde vienen las ideas que utilizaron en la descripción? ¿Están atravesadas por cuestiones ligadas al género, sus estereotipos y roles?

  • ¿Qué evidencia hay que apoye la descripción?

  1. Puesta en común de los grupos.

  2. Lean el siguiente texto, discutan con tu grupo y respondan las preguntas.

Los estereotipos son elementos que incitan a tomar partido, que no toman en consideración toda la diversidad de aptitudes y de aspiraciones individuales de los varones y las mujeres, y/o que canalizan la idea de que todos los varones cis, o casi todos, o todas las mujeres cis, son idénticas en muchos aspectos, mientras que en la realidad no es así.

Lo más cuestionable de los estereotipos radica en considerar que existen rasgos innatos de algunos grupos sociales e identidades y como consecuencia las expectativas sobre sus comportamientos anulan otros tipos de percepciones otras opciones y posibilidades.

  • ¿Les parece que usaron estereotipos cuando escribieron las historias?

  • ¿Qué reflexión hacen al respecto?

Para revisar el concepto de estereotipo, las y  los invitamos a visitar la siguiente propuesta: Propuestas de enseñanza 2021.

 


1 Resolución 70/212 – Asamblea General de Naciones Unidas, 2015.  

2 Op.Cit 1.

3 Una de ellas es la Dra. Paula Bergero, investigadora adjunta del CONICET y docente de la Universidad Nacional de La Plata.

4 El prefijo “cis” proviene del latín, significa “de este lado”. Se refiere a las personas cuya identidad de género está alineada con el sexo que le asignaron al nacer.

5 El prefijo “trans” proviene del latín y significa “al otro lado” y se refiere a las personas que tienen una identidad de género que difiere del sexo que se les asignó al nacer.​​​

6 El género no binario se aplica a las personas con una identidad de género fuera del binarismo de género, dado que su identidad autodesignada no se percibe masculina o femenina.

7 Es decir, las construcciones de conocimiento a partir de creencias, opiniones y actitudes que contribuyen a una construcción de la realidad que guía distintas prácticas sociales.

8 Imágenes sociales simplificadas e incompletas que supuestamente caracterizan a las personas.

9 Hynes, Érica. En: Rebelión en la ciencia: mujeres contra el techo de cristal. USAM Noticias. Marzo de 2017. (Sitio consultado en agosto del 2021).

10 Este material se puede consultar en: Ciencia en tu vida. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). (Sitio consultado en Agosto del 2021).

11 Ver Científicas en la historia.