Volver

19 de abril, Día del Hombre Indoamericano

En esta oportunidad, las comunidades originarias homenajean y reivindican a hermanas y hermanos referentes de los derechos indígenas que fallecieron en pandemia.

Creado: 18/04/2022 | Actualizado: 18/04/2022

El texto que se presenta a continuación ha sido producido de manera colectiva por las voces de esta Abya Yala.

Este día se rememora la celebración del primer Congreso Indigenista Interamericano, realizado en Patzcuaro, México, el 19 de abril de 1940, donde se reunieron por primera vez representantes de la mayoría de las culturas indígenas de nuestro continente para analizar su situación y buscar caminos en común.  

La Argentina adhirió al Documento de Patzcuaro el 19 de abril de 1945 mediante el decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 7550 y desde entonces es miembro permanente y adhiere a esta fecha reivindicatoria de los derechos de las y los aborígenes. Sin embargo, recién con la reforma constitucional de 1994, incluyó entre las responsabilidades del Congreso Nacional el reconocimiento de la preexistencia étnica y cultural de los pueblos originarios, el derecho y respeto a su identidad, como así también a una educación bilingüe e intercultural. 

Con el motivo de destacar el significado de la cultura originaria en nuestra identidad nacional y reflexionar acerca de nuestra situación actual, en esta oportunidad homenajeamos y reivindicamos a las hermanas y los hermanos que han partido en pandemia y en este primer tramo del año:

  • Olga Choque Vaquera, quien ha dejado un gran legado sobre nuestra identidad en hijas, hijos, nietas y nietos. 
  • La hermana Elisa Vilte, una luchadora por la educación popular e intercultural que trabajó incansablemente por los derechos de nuestras hermanas desde el colectivo Mujeres Originarias en la Política Social y Comunitaria (MOPSYC).
  • Jorge Urquía, del pueblo mapuche, docente y sanador tradicional.
  • Un gran maestro y guía como lo fue Pablo Kibal (aymara) de la waka sagrada de Quilmes y referente de la Organización de Comunidades de Pueblos Originarios (ORCOPO).
  • El Tayta Ullpu, Don Carmelo Sardinas, docente y guía espiritual.

Hermana Mamay Kantuta Killa y Hermano Wari Rimachi, integrantes del Consejo de Sanadores Indígenas de Argentina (CO.S.INDI.A) y de la Mesa Técnica de Salud del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires.

Foto tomada el 24 de abril de 2019 en la Biblioteca López Merino. Retrata el cierre de la última reunión presencial de la mesa técnica de educación intercultural de la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires: José Cuencas (quechua), Clara Romero (cacica Qom), Benito Espíndola (director de enlace institucional CPAI), Nicolás Vinaya (aymara), Mercedes Velardes Tolombo, Carolina Farías (coordinadora de Educación Intercultural Bilingüe de la provincia de Buenos Aires, quechua), Armando Guevara (Unlu Huarpe), Wari Rimachi (quechua aymara), Pablo Kiba (aymara), Laura Ramírez (quechua), Natalia Valeriano (coya), Jorge Cayuqueo y Beatriz del Rio (mapuches).

 

El pensamiento y la cosmovisión indígena hoy

La cosmovisión indígena es un hecho vivo, cotidiano de una cultura en movimiento y se practica en comunidades y en el indígena citadino. Nos encontramos situadas y situados en una inmensidad, el Universo, representado en nuestra cosmovisión por nuestra deidad superior, el Tiempo, que nos excede en sentimiento y pensamiento; veneramos la naturaleza, aprendemos cómo relacionar la vida con los astros y la vibración de salud con los cuatro elementos.

Esperamos llegue el día en que no tengamos que evocar que existimos, ni celebrar que alguien nos está integrando. Si en los documentos y en la educación todavía hay una necesidad de visibilizar al indígena (decir quiénes somos y contar nuestra historia permanentemente) es porque falta aún bastante para integrarnos a un mundo que todavía no nos reconoce. 

El humano hoy debiera pensarse de forma singular en su relación con la naturaleza, como si fuera parte de ella, como un par. De esta manera, no habría necesidad de integrar a nadie ya que no habría desigualdad. Estamos bajo el yugo de la cultura dominante que asigna un valor a un grupo étnico, social o económico sobre algún otro grupo en menor condición para que se reconozcan sus derechos.

Con esto dicho, no estamos avanzando ni negando las identidades regionales; los pueblos indígenas nos reconocemos como pueblos con formas y maneras propias. Lo que planteamos es que hay una fuerte identidad regional en disputa territorial y el dominio de las riquezas. Esa instancia de disputa no la hemos superado y es por eso que los pueblos indígenas tenemos mucho para decir. 

En una actualización de nuestro sentir y pensar indígena, promovemos y alentamos nuestra identidad pero sin ser esclavas y esclavos de la misma en tanto hay una identidad superior que es la identidad humana. Esta identidad humana es la que nos debe situar en este escenario histórico como lo que somos: seres humanos integrantes de una comunidad tribal.

Antonela Ríos, integrante del pueblo Tolombón, Nación Diaguita, base en Buenos Aires.

Imagen de portada: Wikimedia Commons