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28 de Mayo: Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer

Orientaciones y actividades para promover la salud integral en las escuelas desde el reconocimiento y el respeto por la diversidad funcional.

Creado: 27/05/2021 | Actualizado: 10/06/2021

¿Por qué es importante seguir recordando el 28 de mayo a las sociedades sobre la importancia de la salud de las mujeres?

Porque aún con los logros y conquistas alcanzadas, producto del activismo y del desarrollo de políticas públicas por parte de las mujeres, asistimos a profundas desigualdades estructurales.

Las agendas y espacios de lucha por los derechos sexuales y reproductivos se fueron reactualizando a través del tiempo, manteniendo sus principales demandas: el derecho a la libertad sexual y a la elección sobre la vida reproductiva. En los últimos tiempos, desde el grupo social de “las mujeres”, también se fueron ampliando estos derechos.

Como producto de las luchas por el reconocimiento a la identidad autopercibida, los colectivos y el movimiento de disidencia sexo-genérica LGBTI+, en especial el movimiento travesti/trans, han ampliado el colectivo de las mujeres en un sentido plural, respetando la identidad autopercibida y reconociendo también la desigualdad en el acceso a servicios de salud integral.

Las organizaciones y movimientos conformados por las mujeres con discapacidad también han reclamado históricamente por el derecho a la salud integral, con una perspectiva desde el reconocimiento y el respeto por la diversidad funcional en pos de tener mejores condiciones para la autoafirmación de una vida independiente.

En la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) aprobada por las Naciones Unidas en 2006, se explicitan los derechos fundamentales de las personas con discapacidad en relación al acceso a la salud.

Específicamente, allí se enfatiza que los Estados partes, deberán asegurar atención y servicios gratuitos de la salud “incluso en el ámbito de la salud sexual y reproductiva, y programas de salud pública dirigidos a la población”, que los profesionales presten atención con la misma calidad que a las demás personas “sobre la base de un consentimiento libre e informado, entre otras formas mediante la sensibilización respecto de los derechos humanos, la dignidad, la autonomía y las necesidades de las personas con discapacidad.” (UNESCO, 2006, Art. 25).

Entre ellos, los derechos sexuales reproductivos y (no) reproductivos de las personas con discapacidad, no son derechos “especiales” o “particulares”. Se trata de los mismos derechos que tienen y deberían gozar todas las personas.

Estos derechos tienden a asegurar el bienestar de toda la población en cuanto a las garantías sanitarias y educativas que aspiren a preservar la salud sexual y reproductiva.

 

Cuidar la salud desde la escuela: aportes de la ESI

El 28 de mayo nos permite reposicionar, entonces, que el derecho a la salud integral está profundamente vinculado con la apuesta institucional, pedagógica y curricular de la Educación Sexual Integral.

Tal como está expresado en la Ley de Educación Sexual Integral en la provincia de Buenos Aires (Ley 14.744 de 2015) se debe: “Garantizar la efectiva enseñanza y aprendizaje de la educación sexual integral a través de conocimientos científicos, y actualizados desde la perspectiva de género, promoviendo el respeto a la diversidad y la no discriminación”.

Uno de los ejes transversales de la ESI es el componente de la salud.

Desde la perspectiva de género, de derechos humanos y de la transversalidad curricular, la salud ya no se concibe desde el paradigma de la ESI como la mera dimensión biológica u orgánica de las personas, sino que se enfatiza en sus condicionamientos sociales, culturales, políticos y económicos.

La concepción integral de la salud, que anteriormente se señala desde la escuela, “busca acompañarlos en su desarrollo y que, al crecer, aprendan distintas maneras de cuidarse y de cuidar a los/as otros/as (por ejemplo, seleccionar, los alimentos más nutritivos; incorporar hábitos de higiene; conocer el funcionamiento del cuerpo; realizar actividad física)”[1].   

En este sentido, este eje curricular transversal sobre el Cuerpo y la Salud, coloca en el centro el trabajo sobre la importancia del autocuidado y del cuidado de las y los demás, como también la promoción de la salud en general. Asimismo, forman parte de este eje la reflexión crítica sobre los modelos y estereotipos socioculturales de belleza y “normalidad” corporales de la femineidad y la masculinidad, como también las normas que construyen el vínculo entre cuerpo, sexo asignado al nacer, género y deseo. Estos aspectos se encuentran vinculados con los otros ejes de la ESI: valorar la afectividad, garantizar la equidad de género, respetar la diversidad y el ejercicio de los derechos. (Consejo Federal de Educación (2018). Anexo. Resolución 340/18. Ministerio de Educación Nacional).

Desde la escuela, también podríamos habilitar las voces de las y los estudiantes en la organización de actividades en torno a temáticas vinculadas con la salud en la adolescencia y la juventud, con el fin de que tengan sentidos concretos y resulten en espacios pedagógicos pertinentes a los intereses de las y los jóvenes.

Siguiendo con las nociones de transversalidad e integralidad, otro aspecto importante para la promoción de la salud en la escuela es la posible articulación de acciones institucionales con otros sectores de la comunidad (organizaciones sociales, referentes de la salud del ámbito barrial y local, servicios de salud).

Tanto la institución escolar como los centros de salud, tienen la responsabilidad de articular en el territorio el acceso a acciones integrales con las y los adolescentes, desde una perspectiva de promoción de la salud. No hacerlo devendría en una pérdida de oportunidades de acceso a la salud, tal como se expresa desde el Plan Nacional de prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia, ENIA.

 

¿Qué acciones podemos realizar desde las escuelas?

  • Abordar curricular y transversalmente la salud y sus condicionantes sociales y culturales.
  • Conocer y analizar las principales barreras o impedimentos en el acceso a la atención sanitaria en las mujeres.
  • Cuestionar críticamente las imágenes imperantes de cuerpos hegemónicos que imprimen sentidos sobre la femineidad esperada, en la publicidad, los medios de comunicación y las redes sociales.
  • Difundir y sensibilizar acerca de los derechos sexuales y reproductivos como parte de la formación para la ciudadanía plena y un mayor conocimiento sobre la salud integral.
  • Promover conocimientos para la adopción de decisiones y comportamientos responsables ante la sexualidad (la procreación responsable, la maternidad, la paternidad, la prevención del embarazo adolescente no deseado, los métodos anticonceptivos, la morbimortalidad materna y las enfermedades de transmisión sexual).

 


[1] Educación Sexual Integral para la Educación inicial (2010). Serie Cuadernos de ESI. Argentina, Ministerio de Educación Nacional.

 

Sugerencias para las actividades

 

Cuidado de nuestro cuerpo  

Nivel Inicial

ESI en Nivel Inicial. Río Gallegos, Santa Cruz.

Este material audiovisual aborda la cotidianeidad de la ESI, la re-significación de tareas de enseñanza sobre el cuidado de los cuerpos y el progresivo logro de autonomía por parte de las niñas y los niños. Asimismo refiere al trabajo con las organizaciones familiares desde las instituciones del Nivel Inicial.

 

Nivel Primario

Micro Zamba: Cuidamos nuestro cuerpo

Proponemos a las y los estudiantes recordar algunas de las cosas que se pueden y no se pueden hacer en los recreos.

¿Para qué sirven estas reglas? ¿Alguna sirve para cuidarnos?

Invitamos a inventar sus propias reglas de cuidado del cuerpo.

Reflexionamos sobre los momentos de ocio. Les proponemos que dibujen algunas de las cosas que hacen en su familia cuando están descansando ¿Qué actividades realizan las mujeres de tu familia para descansar? ¿Tienen más o menos momentos de ocio que los varones?

 

Mi cuerpo, mis derechos

Nivel Secundario

Relaciones entre pares

Propuestas:

  1. Trabajamos sobre el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo a partir de la frase “mi cuerpo, mi derechos”. Las y los invitamos a recordar alguna experiencia en donde sintieron que no pudieron decidir sobre sus propios derechos y escribirla a modo de relato, poesía o canción.
  2. ¿Qué derechos conocemos que tienen que ver con el cuidado del cuerpo?