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Representaciones escolares sobre la masculinidad

Orientaciones para el trabajo docente sobre la construcción y la deconstrucción de la masculinidad.

Creado: 18/08/2021 | Actualizado: 13/09/2021

Marco general

Reflexiones sobre el abordaje de las masculinidades en las instituciones educativas

En el marco del Calendario Escolar y en consonancia y cumplimiento de la Ley Nacional de Educación Sexual Integral N° 26150 y la Ley Provincial de Educación Sexual Integral N° 14744, se desarrolla desde el lunes 23 al viernes 27 de agosto la Semana de la ESI.

En el contexto de una situación sanitaria inédita en el país y en el mundo, y de acuerdo a las medidas preventivas adoptadas en cada distrito y región educativa, las modalidades de enseñanza han alternado entre la virtualidad, la presencialidad y la semipresencialidad. Es por eso que ciertas situaciones de violencia de género, o hacia las identidades diversas al paradigma heteronormativo, puedan haberse agudizado. 

En este sentido, resulta  prioritario que durante la semana de la ESI se pueda reflexionar y hacer hincapié en la enseñanza y aprendizaje de contenidos que favorezcan el trato igualitario entre varones, mujeres, trans, identidades no binarias, lesbianas, gays, intersex+, con el fin último de prevenir violencias.

Una de las formas en que pueden abordarse estos objetivos es a través de la enseñanza y el aprendizaje del concepto y la noción de masculinidades, con énfasis en el análisis crítico de las masculinidades caracterizadas como hegemónicas. 

 

Algunas nociones conceptuales: masculinidades hegemónicas, dominación masculina, “pedagogías de la crueldad” y rituales para hacerse varón.

Los distintos discursos que circulan en la sociedad –culturales, políticos, estéticos, morales, entre otros- suelen naturalizar (o tomar como afirmaciones)  al conjunto de atributos e ideas respecto de lo que es ser varón cis y de lo que es ser mujer cis, como también de lo que se espera de cada cual, qué actitudes, modales e incluso posturas corporales deben adoptar y qué roles sociales deben cumplir o qué capacidades tienen para desempeñarlos. Al mismo tiempo, se construyen representaciones colectivas adecuadas a los géneros que definen criterios de normalidad (o sea, de lo que es normal que sea o haga un varón o una mujer). Los géneros, sus roles y expresiones son instituciones o construcciones sociales que se sostienen sobre lo biológico, y en las que se  asignan cualidades o significaciones de lo que cada cultura y sociedad construye como “lo masculino” y “lo femenino”. 

Fuente: Wikimedia Commons

Los modos socialmente admitidos de ser mujer cis o varón cis, asentados sobre la heteronorma, han cambiado con el tiempo y, con ellos, las nociones de masculinidad y feminidad. 

Según la tesis desarrollada por Silvia Federici en Calibán y la bruja. Mujeres y acumulación originaria¹, en las sociedades occidentales, particularmente a partir del surgimiento del capitalismo, se produce una nueva división sexual del trabajo, donde los varones cis asumen el rol de la manutención económica de la familia, trabajan fuera de la casa y relegan a las mujeres cis al hogar y al cuidado de las hijas e hijos (producción y reproducción de la fuerza de trabajo no reconocido salarialmente).  Al mismo tiempo, emergen ciertas nociones de ser hijo, padre, compañero, macho, “sexo fuerte”, amante, como formas predominantes de ser varón frente a ser hija, madre, “sexo débil”, sujeto no deseante, casta, pasiva y sumisa como formas de ser mujer. De ese modo, el mundo se divide de una manera básica y dual donde se coloca a las mujeres en situaciones de asimetría, ocultamiento y desvalorización dentro de un orden social regido y dominado por los varones y lo masculino.

Para Rita Segato², el patriarcado o relación de género basado en la desigualdad, se caracteriza por una “pedagogía de la crueldad” de los varones cuya máxima expresión es el ataque sexual y la explotación hacia las mujeres y los femicidios. La autora especifica que la masculinidad está más disponible para la crueldad porque la vida social, la socialización y el entrenamiento para la vida de los sujetos varones –ya presente desde los juegos infantiles- obligan a desarrollar una afinidad de significados entre masculinidad y guerra, entre masculinidad y crueldad, entre masculinidad y baja empatía. Y las mujeres son empujadas al papel de objeto, disponible y desechable. 

Para caracterizar esta situación, en los años ochenta del siglo XX, desde algunas autoras como Raewin Connell³, surge el concepto de masculinidad hegemónica, entendido como un modelo de prácticas (es decir, cosas hechas, no solo un conjunto de expectativas o una identidad) que permite la continuidad del dominio de los varones sobre las mujeres y legitiman ideológicamente la subordinación global de las mujeres cis a los varones cis, que reciben así los beneficios del patriarcado. 

De este modo, algunas características de la masculinidad hegemónica son las siguientes:

  • Es la manera concreta de expresar el género masculino, la más corrientemente aceptada, la que aporta legitimidad al patriarcado y garantiza la posición dominante de los varones y la subordinación de las mujeres.
  • Es la forma culturalmente idealizada de la virilidad que es social y jerárquicamente exclusiva: preocupados por ganar el pan cotidiano los varones se diferencian por su dureza, la competitividad, la contrariedad e inestabilidad psicológica y propensión a la crisis.
  • Otro rasgo de la masculinidad hegemónica es que se construye en oposición a lo femenino. Ser varón significa no ser mujer y esto implica eliminar todo un conjunto de sensaciones, afectos, debilidades, sensibilidades y necesidades.
  • La definición de “verdadero varón” va ligada al mandato de heterosexualidad. El no cumplimiento de este mandato es sancionado socialmente como homosexualidad o baja del estatus de “hombría”.
  • Un hombre que se precie de tal tiene heroísmo y coraje, no tiene que tener miedo y debe proteger a las personas a su cargo.
  • Su naturaleza de varón protector no le permite rehuir el combate y además ser competitivo y tener éxito.
  • El varón es macho, amante, agresivo, sexualmente potente y activo.
  • El varón tiene necesidad de enfrentarse a retos: físicos, profesionales, entre otros. 
  • El varón debe traer el pan a casa: alimentación, vestido y éxito económico.
  • En síntesis, es poseedor de las Tres “p”: protección, provisión y potencia.

Fuente: Wikimedia Commons

La visión dominante de la masculinidad, o de lo que Pierre Bourdieudenomina dominación masculina, se expresa en discursos, refranes, proverbios, adivinanzas, poemas, dichos tales como “los varones no lloran” “las mujeres son más sentimentales” o letras de canciones como “La mujer que al amor no se asoma no merece llamarse mujer” o afirmaciones que adquieren categoría de cierto sentido común como, por ejemplo, “las mujeres no saben conducir vehículos”, así como en representaciones gráficas, pinturas (las mujeres cuidan o amamantan a sus hijos y los varones están en la guerra) y publicidades (generalmente una mujer es usada como modelo para vender artículos de cocina o electrodomésticos y un varón como modelo para vender herramientas para la casa o automóviles) y de modo más amplio, en todas las prácticas, especialmente en las técnicas y rituales del cuerpo como la postura o los ademanes y el porte. 

A su vez, David Gilmore en Haciéndose hombre. Concepciones culturales de la masculinidadhace hincapié en que el código masculino, el culto a la masculinidad, incluye un elemento de dominio que presupone que el hombre es superior a la mujer y quien manda. El autor se focaliza en ciertos rituales de las sociedades occidentales para convertirse en “hombres verdaderos” u “hombres de verdad” que suelen ser violentos y adquieren diferentes formas a través del tiempo: pederastia, “malteada”, pantalón largo, uso del reloj, servicio militar obligatorio, entre otros.

Este marco suele naturalizar, habilitar o dar lugar a las llamadas violencias por razones de género, a la relación asimétrica y desigual entre los géneros, a la discriminación a las diversidades sexuales y a los crímenes de odio. La violencia por razones de género abarca las situaciones de discriminación hacia las lesbianas (doblemente discriminadas por ser mujeres y lesbianas) y la situación de travestis y trans, cuya visibilidad las hizo históricamente víctimas de la marginación del mundo de la educación y del trabajo. A su vez, trans y travestis son históricamente marginadas de los sistemas de salud oficiales, lo cual no les permite contar con los controles sanitarios adecuados en relación a las ITS y las personas trans son víctimas de prácticas en las que no les administran los productos adecuados para sus modificaciones corporales, acortando su promedio de vida a los treinta o cuarenta años. 

 

Las masculinidades en las instituciones educativas

En la semana de la ESI, y desde estas teorizaciones, destacamos la importancia de reflexionar colectivamente acerca de los modos de concebir las masculinidades en las escuelas, sabiendo que en la vida cotidiana, en los rituales institucionales y en las prácticas docentes habitan múltiples sentidos -muchas veces contradictorios- acerca de cómo deben ser las niñas y los niños, las mujeres y los varones. 

Esta es una oportunidad para detenerse a pensar e interrogarse, junto con otras y otros, sobre cómo se dinamizan las diferentes aristas de la masculinidad hegemónica en las propias interacciones que se producen tanto entre las niñas y los niños, entre estudiantes y docentes, así como también entre las escuelas y las familias. 

¿Qué representaciones se ponen en juego acerca de cómo son y deben ser los varones en los jardines y en las escuelas? 

¿Qué expectativas prevalecen sobre ellos? 

¿En qué se diferencian de las que se producen sobre otras identidades?

¿Cómo aparecen estas representaciones sobre la masculinidad en la organización institucional?  

¿Y cómo se reproducen y resignifican en los espacios de las salas y las aulas? 

Estos sentidos cristalizados sobre la masculinidad, ¿qué tensiones y acuerdos generan  en la comunidad educativa? 

Como docentes, ¿cómo nos interpelan y cómo intervenimos sobre estos conflictos? 

Como parte de los lineamientos político-pedagógicos de la ESI, problematizar los sentidos y las prácticas en torno a las masculinidades, constituye una apuesta fundamental para promover relaciones e identidades más libres, democráticas e igualitarias. 

 

Nivel Inicial y Nivel Primario - Primer ciclo

En esa dirección, en relación con las propuestas de enseñanza dirigidas a las y los más pequeños, se propone indagar  juegos, colores, profesiones y deportes que a lo largo del tiempo han estado atravesados por los estereotipos de género, la noción de dominación masculina y masculinidad hegemónica. 

Asimismo, se pueden contraponer con la exhibición y análisis de materiales (fotografías, publicidades, relatos, etc.) que pongan en cuestión esos estereotipos y propongan nuevas masculinidades y otras formas de ser varón.


Fuente: Pexels


Fuente: Freepik

Se pueden analizar películas tales como Zootopia, de Byron Howard, Rich Moore y Jared Bush o Valiente, dirigida por Mark Andrews y Brenda Chapman, y dialogar con las y los estudiantes en torno a las siguientes consignas: 

  • ¿Quiénes son las protagonistas de cada una de las películas? 
  • ¿Qué profesiones realizan? 
  • ¿En qué se diferencian de otras películas que hayan visto y por qué? 
  • ¿Qué mensaje dejan ambas películas?  

En el caso de la primera película, ¿por qué a la conejita Juddy Hops en la ciudad de animales mamíferos Zootopia le cuesta ser la primera agente de un cuerpo policial? 

  • ¿Cómo reaccionan los otros animales? 
  • ¿Cómo termina la película? 
  • ¿Quién salva a Zootopia
  • En la segunda película.. 
  • ¿Qué ancestrales costumbres desafía Mérida al convertirse en arquera? 
  • ¿Qué consecuencias traen sus acciones para el reino? 

 

Nivel Primario – Segundo ciclo y Nivel Secundario

Para el segundo ciclo de Primaria y para el nivel Secundario se orienta trabajar con el análisis de biografías y personajes de la historia que ejemplifiquen las nociones de masculinidad hegemónica y otras masculinidades. 

Se puede contraponer la clásica noción de “Padres de la Patria” con la visibilización y/o revalorización de figuras tales como Remedios del Valle o Juana Azurduy, entre otras.

Se puede trabajar sobre diferentes refranes, canciones y publicidades que refuercen la idea de masculinidad hegemónica y proponer que las y los estudiantes piensen otras formas de ser varón. 

Se propone analizar instrumentos jurídicos tales como la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, identificando la marca de género de esos instrumentos y las situaciones históricas y contemporáneas donde se han violado artículos de dichas declaraciones. 

Desde literatura y arte se sugiere analizar críticamente cuentos como Hombre de la esquina rosada de Jorge Luis Borges o la obra de teatro Un guapo del ‘900 de Samuel Eichelbaum, haciendo hincapié en el tipo de masculinidades que aparecen retratadas. 

También se pueden analizar, a través de situaciones históricas o contemporáneas, los rituales o las maneras que las sociedades históricamente han pensado el “hacerse hombre”.

 

Bibliografía consultada

Bourdieu, Pierre (2000). La dominación masculina. Anagrama, Barcelona.

Connell, Rawyn, (1995). "La organización social de la masculinidad". En: Valdés, Teresa; Olavarría, José (Ed.). Masculinidad/es: poder y crisis. Ediciones de las Mujeres, p. 31-48. Santiago de Chile.

Federici, Silvia (2010). Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Traficantes de sueños, Buenos Aires.

Gilmore, David (1994). Hacerse hombre. Concepciones culturales de la masculinidad. Paidós, Barcelona.

Segato, Rita (2018). Contrapedagogías de la crueldad. Prometeo, Buenos Aires.

 


1Federici, S. (2010) Calibán y la bruja. Mujeres y acumulación originaria. Traficantes de sueños, Buenos Aires.

2Segato, R. (2018). Contrapedagogías de la crueldad. Prometeo, Buenos Aires.

3Connell, R. (1995). "La organización social de la masculinidad". En: Valdés, Teresa; Olavarría, José (Ed.). Masculinidad/es: poder y crisis. Ediciones de las Mujeres, Santiago de Chile.

4Bourdieu, P. (2000). La dominación masculina. Anagrama, Barcelona.

5Gilmore, D. Haciéndose hombre. Concepciones culturales de la masculinidad. (1994) Paidós Ediciones, Barcelona.

 

Propuesta del Nivel Primario

La escuela primaria es un ámbito privilegiado para trabajar con las representaciones de las masculinidades. Las niñeces que transitan por las escuelas, en su amplia variedad de edades y etapas de vida, van construyendo representaciones, torneando personalidades y formas de vincularse con otras personas que serán trascendentales para su vida.

Por ello es importante que desde la escuela primaria ofrezcamos la posibilidad -tanto con las y los más pequeños como con las y los más grandes- de preguntarse y reflexionar  sobre…

¿Qué implica ser varón en nuestra sociedad? ¿Hay una sola forma de serlo? ¿Se es varón en oposición a ser mujer? ¿Necesito demostrar que soy varón? ¿A quiénes se lo tengo que demostrar? ¿Cómo lo hago? 

 

Reflexionar e identificar valores y conductas sobre las construcciones de género en general, y la masculinidad en particular, es un desafío complejo que implica un trabajo sostenido dentro y fuera de las aulas. A las propuestas curriculares para trabajar cuestiones puntuales sobre la construcción y la deconstrucción de la masculinidad, se suma el trabajo minucioso del o de la docente, que interviene sobre lo que sucede en el aula, sobre lo planificado y también sobre las situaciones que irrumpen, no con la intención de sancionar o de imponer representaciones propias, sino generando la reflexión como hábito, presentando nuevas posibilidades en la resolución de conflictos y desnaturalizando prácticas que muchas veces aparecen como “naturales”. 

Es importante que este trabajo diario esté presente también en el tránsito y las actividades que cotidianamente transcurren a nivel institucional. En la entrada, en la salida, en los recreos, en las celebraciones, en la elaboración de acuerdos de convivencia y en todas aquellas circunstancias en que la escuela convoca. La tarea implica -en muchas ocasiones- trabajar con las familias y con el propio cuerpo docente, para quienes también algunas prácticas de la masculinidad -aquellas descriptas en la presentación de este documento-  se suponen como dadas “naturalmente” por la biología.

En esta semana de la ESI -o en los momentos del año que consideren apropiados- pueden sumar al trabajo que ya vienen realizando con las y los chicos, algunas de las actividades que ofrecen los nuevos materiales de ESI para el nivel primario de la serie Seguimos Educando¹.

En el caso de Primer Ciclo, el cuadernillo² cuenta con un apartado titulado Garantizar la equidad de género, donde encontrarán varias actividades -algunas propicias para el trabajo presencial en la escuela y otras para realizar con las familias- en torno a las tareas que socialmente han sido asignadas a varones y a mujeres, tanto en el ámbito público como en el privado. 

Para trabajar con las y los más grandes de la escuela primaria esta nueva entrega del Ministerio de Educación de La Nación y el Programa Nacional de Educación Sexual Integral cuenta con el cuadernillo de Segundo Ciclo. En él, también encontrarán recursos y actividades que -tal y como están o con las adaptaciones que consideren pertinentes en función del grupo- pueden ser utilizados tanto en el trabajo presencial como en los días en que las y los chicos trabajan desde sus casas. Actividades como Modelos para desarmar  (pág. 66) o Lo masculino y sus estereotipos (pág. 69) son ejemplos en donde la reflexión sobre las masculinidades toma  protagonismo.

Estas propuestas de trabajo pueden servirnos para establecer un primer estado de la cuestión, diagramar líneas de trabajo a profundizar, detectar zonas conflictivas e intereses del grupo total o en subgrupos. También en aquellos días de continuidad pedagógica no presencial, estas actividades pueden ser una buena oportunidad para iniciar o continuar el diálogo con las familias. Es importante que las familias y/o grupos de crianza cuenten con información sobre el trabajo que realizamos en la escuela, porque es su derecho y porque la tarea será mucho más significativa si logramos realizarla de manera conjunta. 

De toda maneras, más allá de lo que decidamos proponer en esta semana en particular, y en la tarea áulica en general, recordemos que desnaturalizar los roles de género (y todo lo que viene arraigado a ellos) es una tarea minuciosa, ardua y cotidiana que implica replantearnos la manera en la que nos vinculamos con las chicas y los chicos, lo que esperamos de sus interrelaciones como pares y, también, lo que les mostramos de nuestras propias relaciones con otras personas adultas.

 


¹ Ministerio de Educación de la Nación. Los cuadernos completos de Seguimos Educando están disponibles en Educar.

² Ministerio de Educación de la Nación. Educación Sexual Integral, nivel primario: primer ciclo: compilación de  actividades; compilado por Silvia Hurrell ; Malen Aguayo. - 1a ed – 2021.