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Ser docente en los jardínes bonaerenses

Propuestas para trabajar el 11 de Septiembre, Día de las maestras y los maestros.

Creado: 26/08/2022 | Actualizado: 14/09/2022

Marco general: 11 de septiembre

Día de la maestra y el maestro

Cada 11 de Septiembre, en toda América Latina recordamos el fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, ocurrida en el año 1888 en Asunción del Paraguay. En honor a su tarea como educador y propulsor de la educación pública, laica y gratuita en nuestro país durante el siglo XIX, festejamos el Día de la maestra y el maestro como una manera de reconocer, también hoy, el trabajo de quienes diariamente asumen la responsabilidad social de educar en un mundo cada vez más complejo [...] 

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Ser docente en los jardínes bonaerenses¹

El 11 de Septiembre se festeja el Día de las maestras y los maestros en recuerdo del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, en 1888. Sarmiento fue y sigue siendo una figura controvertida que desató transformaciones, reacciones y hondas disputas. Él encarnó, como pocos, la importancia que tiene la educación pública como herramienta social, política y económica para el crecimiento de la sociedad en su conjunto. 

En particular, Sarmiento fue el primero que vislumbró la importancia de la escolarización de las más pequeñas y los más pequeños. Con el propósito de enseñar a las maestras a trabajar con las niñas y los niños menores contrató a Sara Chamberlain de Eccleston, una docente norteamericana. En esa dirección fundó la Escuela Normal de Paraná que fue la primera destinada a la formación de docentes de los jardines de infantes. Y esas maestras jardineras fueron las que crearon numerosos jardines de infantes en todo el país. 

Tal como se planteó en la propuesta de 2021, celebrar este día conociendo los diferentes trabajos que son necesarios para que el jardín funcione cotidianamente y los múltiples modos de ser docente en el Nivel Inicial, es una buena oportunidad para seguir acompañando en este proceso de complejizar y enriquecer las miradas de niñas y niños sobre el ambiente. Es posible acceder a este material aquí.

Propuesta de actividades

- Para comenzar, en las salas más grandes las y los docentes pueden conversar con las niñas y los niños acerca de todos los trabajos que las distintas personas realizan en el jardín y que son necesarios para que funcione: quién abre el edificio cada día, quién se ocupa de la limpieza, quién da las clases de música o prepara el desayuno, entre otras. Luego, se propone recorrer todo el jardín –incluyendo aquellos sectores que habitualmente no se transitan– para observar qué otras tareas que no tuvieron en cuenta en un comienzo se realizan y quiénes las hacen, de modo de completar o rectificar el listado inicial. 

- Un trabajo fundamental para que el jardín cumpla su función de enseñar es el de las maestras y los maestros. La propuesta es que las chicas y los chicos piensen cuáles son todas las tareas que las y los docentes desarrollan en el jardín para enseñar. Es interesante que puedan pensar todo lo que es necesario realizar antes y después, y no solo aquello que desarrollan mientras están en la sala.

Preguntas para conversar: 

¿Cuáles son todos los trabajos que se realizan para que el jardín pueda funcionar? ¿Quiénes son docentes en el jardín? ¿La mayoría son mujeres o varones? ¿Sabían que quienes trabajan en la dirección del jardín también son maestras y maestros? ¿Hay varones que trabajen en el jardín? ¿Qué hacen? ¿Es distinto el trabajo de los varones y de las mujeres en el jardín? ¿En qué se diferencia?

- Jugar a ser maestra o maestro es una buena manera de “poner en juego” lo indagado: preparar el espacio, seleccionar y elaborar algunos objetos que necesiten, ponerse de acuerdo en los roles que elegirá cada quien, etc. 

-  A continuación se presentan dos entrevistas. Una realizada a Bárbara Román, maestra y directora del JIRIMM Nº 5 ubicado dentro de la Estancia Las isletas, en Pedro Luro, partido de Villarino. El jardín cuenta con una la sala multiedad a la que concurren 7 estudiantes de dos, tres, cuatro y cinco años. La otra presenta a Analía Bagnasco, docente del jardín Nº 936 ubicado en Isidro Casanova del partido de la Matanza. Este jardín tiene ocho salas a la que asisten 205 nenas y nenes entre el turno de la mañana y de la tarde. 

Para quienes viven en contextos urbanos conocer cómo es ser maestra en un jardín en el campo es una manera de desnaturalizar y complejizar la mirada sobre esta institución y esta actividad tan conocida y cotidiana. Por el contrario, para quienes viven en una zona rural o de islas se propone indagar un jardín muy distinto como el ubicado en un barrio del conurbano bonaerense. Pueden elegir un testimonio que resulte bien diferente del propio o tomar los dos para analizar y comparar semejanzas y diferencias. Por supuesto, el sentido es advertir las diferencias, así como también aquello que hace que todos sean jardines de infantes. 

- Las entrevistas están acompañadas por fotos que son un modo de comenzar a ponerse en contacto con el jardín a indagar. Algunos datos se obtienen a partir de la observación, mientras que otros serán complementados con el aporte de los pequeños epígrafes que las acompañan.

Un jardín en una estancia

- Bárbara, ¿nos describís el lugar donde está el jardín en el que trabajás?

El jardín en el que trabajo está en el campo, dentro de una estancia, que se llama “Las Isletas”. El jardín está ubicado a una hora de viaje en auto del pueblo más cercano, Pedro Luro. El edificio del jardín es pequeño y lo compartimos con la escuela primaria. La seño de la primaria vive en el pueblo y va y viene –del pueblo a la escuela– todos los días mientras que yo vivo en una casa en la estancia a unos pasos del jardín. 

La estancia es enorme. Tiene un chalet grande donde viven los dueños cuando vienen de Buenos Aires. También hay varias casas donde vivimos las personas que trabajamos allí como el veterinario, un administrador, las cocineras, los peones, yo que soy la maestra del jardín, etc. Algunos varones que se ocupan de las tareas del campo viven en la estancia con sus familias y otros, tienen sus familias en el pueblo. Las hijas y los hijos de esas familias que viven en la estancia son el alumnado de la escuela. Al jardín vienen en total siete nenas y nenes que viven acá y también en otras estancias vecinas.

- Contanos, ¿cómo es un día cuando vas al jardín desde que salís de tu casa?

Como el jardín es muy cerquita de mi casa, al mediodía salgo caminando con mis dos hijas: una tiene cinco años y está en el jardín y la otra, que va a la primaria. También tengo una bebé que mientras trabajo la cuida una chica acá en la casa. Tengo una hija más grande que vive en otra ciudad porque estudia en la universidad para ser veterinaria.  Todos los fines de semana los pasamos juntos con mi marido y mis tres hijas en nuestra casa del pueblo, en Pedro Luro. Los domingos a la tarde volvemos a la estancia donde mi marido trabaja como peón y yo como maestra jardinera. Si llueve no podemos viajar porque el camino es de tierra y se hace difícil pasar en el auto.  

- ¿Cómo es tu trabajo en el jardín? ¿Qué tareas realizas?

Yo soy maestra de una sala donde van nenas y nenes de distintas edades y además soy la directora del jardín. Entonces tengo que planificar las actividades para la sala y también hacer las tareas administrativas del jardín que hace una directora. En el jardín también hay una mujer que se ocupa de la limpieza.

- ¿Nos contás alguna anécdota que resulte significativa?

En dos oportunidades vinieron a visitarnos chicas y chicos de la escuela de la estancia “El Algarrobo” para hacer distintas actividades compartidas. En una de esas oportunidades nos fuimos al mar con todas las familias y pasamos una tarde espectacular de primavera.

- ¿Qué dificultades se te plantean al ser maestra y directora en un jardín de islas? ¿Qué es lo que más te gusta de enseñar en la isla?

Para ser docente rural es fundamental sentir amor por tu trabajo. Si bien tengo a mi familia cerquita no es fácil trabajar lejos del pueblo, de mis amistades, de mis mascotas. En la escuela hay una habitación para que la maestra –si vive lejos– se pueda quedar a dormir toda la semana. Cuando nació mi bebé tomé licencia y hubo una maestra suplente que vivía lejos. Ella se quedaba de lunes a viernes durmiendo acá en la escuela y los fines de semana volvía a su casa. Por eso te decía que hay que tener mucho compromiso y vocación.

Lo que más me gusta de ser maestra de JIRIMM² es ser docente de una sala multiedad. Amo trabajar con la diversidad de edades, nenas y nenes de dos, tres, cuatro y cinco años y ver cómo se enriquecen mutuamente, cómo aprenden las y los menores de sus mayores y viceversa y me enseñan a mí constantemente. ¡Es fenomenal, me encanta! Y me encanta trabajar en el campo, ver los animales, estar en contacto con gente sencilla de a caballo. El trabajo acá es muy familiar y eso me encanta. Pero lo que menos me gusta es que en este jardín no hay profesoras o profesores especiales y las nenas y los nenes tienen una sola maestra durante toda la etapa del jardín. En ese sentido, no tenemos tantas posibilidades. 

Tranquera en la entrada a la estancia Las isletas. Imagen Archivo DGCyE.

Fachada de la escuela primaria y del JIRIMM Nº 5. Estancia Las isletas. Imagen Archivo DGCyE.

Bárbara mostrando el juguete preferido de una de las nenas de la sala en el comienzo de la tarde. Imagen Archivo DGCyE.

Bárbara leyendo un libro. Esa tarde faltaron dos niños. Imagen Archivo DGCyE.

- Observar en el google maps donde está ubicado este JIRIMM permitirá a las niñas y los niños reconocer cuán lejos queda del suyo, lo cerca del mar y del río Colorado, el pueblo de Pedro Luro, etc.

Un jardín con mucha gente

- Analía, ¿nos describís el lugar donde está el jardín en el que trabajás?

Mi nombre es Analía. Soy maestra del Jardín Nº 936 que está ubicado en el partido de la Matanza. Desde la esquina ya se observa el mural del jardín con su variedad de colores. En la entrada se escuchan los sonidos de los pájaros que vuelan entre los árboles y flores. El jardín es muy grande, tiene ocho salas, un gran parque con juegos, una huerta, una cancha para jugar a la pelota, algunos patios internos, una biblioteca y una sala especial con telas y colchonetas para jugar con el cuerpo. Asisten en total 205 nenas y nenes entre el turno de la mañana y de la tarde.

- Contanos, ¿cómo es un día cuando vas al jardín desde que salís de tu casa? 

Todos los días me levanto temprano para llegar al jardín. Tomo el colectivo que me deja en la esquina, cruzo la calle y camino hasta la entrada. Para comenzar la jornada converso con las otras maestras y así organizamos el día. La mayoría de las nenas y los nenes viven cerca y vienen al jardín caminando. 

Una vez que todas y todos llegamos al jardín nos encontramos en el patio, armamos una ronda enorme, cantamos una canción para saludarnos y luego nos contamos las novedades. Así empezamos el día.

- ¿Cómo es tu trabajo en el jardín? ¿Qué tareas realizás?

Yo soy la maestra de una sala a la que concurren 28 nenas y nenes de cinco años. En los días lindos aprovechamos todo el espacio al aire libre. Por ejemplo, les leo cuentos bajo los árboles, hacemos juegos en el parque, meriendas compartidas. Además del parque tenemos un salón muy grande que llamamos SUM donde hacemos distintas actividades. 

Mi tarea es planificar actividades para que las nenas y los nenes puedan conocer y reconocer el mundo que nos rodea. Para ello, conversamos mucho, vamos seguido a la biblioteca del jardín, jugamos en el parque.

- ¿Nos contás alguna anécdota que resulte significativa?

Una anécdota que recuerdo fue cuando ingresó al jardín un nene cuya mamá trabajaba todo el día y por eso ella salía muy temprano de su casa para llegar a su empleo. El nene quedaba al cuidado de su hermana más grande. La hermana estudiaba en la escuela secundaria que se encontraba al lado del jardín.

Una mañana cuando llegué al jardín, la hermana del nene me comentó que no iba a poder seguir estudiando porque debía cuidar a su hermano. Le dije que hablaría con la directora del jardín para encontrar una solución y así pudiera terminar la escuela secundaria. Lo conversamos entre las maestras y le propusimos que el nene se podía quedar conmigo durante el almuerzo en el jardín mientras ella estaba en clase. Así los mediodías fueron diferentes: comíamos, jugábamos, íbamos al parque, etc. De esta manera la hermana del nene pudo terminar la escuela secundaria. 

- ¿Qué dificultades se te plantean al ser maestra en tu jardín? ¿Qué es lo que más te gusta?

Una dificultad que se me plantea es que a veces hacemos muchos juegos que se les ocurren a las nenas y los nenes, pero como no los anoto en el momento después me los olvido.

Lo que más me gusta de ser maestra es enseñarles literatura, leerles cuentos, que las chicas y los chicos recorran la biblioteca del jardín y que elijan los cuentos que quieren mirar y contar a través de las imágenes, estimulando a que conversen y se escuchen. 

La mayoría de las nenas y los nenes viven cerca del jardín y llegan caminando. Imágenes Archivo DGCyE. 

El jardín donde trabaja la seño Analía es muy grande tiene varios patios con distintas propuestas para jugar. Imágenes Archivo DGCyE.

Analía leyendo un libro a un subgrupo de la sala de 5 años. Imagen Archivo DGCyE.

- Les proponemos a las chicas y los chicos que realicen una entrevista a su maestra o maestro para conocer más sobre su trabajo. Pueden elegir alguna de las preguntas que se le hicieron a Bárbara y Analía o a “El seño Juan” y pensar otras que se les ocurran.

Preguntas para conversar:

¿En qué se diferencia el trabajo de Bárbara o de Analía en su jardín del que realiza su maestra o maestro?  ¿Y en qué se parecen?

- Para saber más y sistematizar la información relevada, es posible leer a las niñas y los niños un breve texto informativo:

En los jardines trabajan muchas personas que realizan distintas tareas necesarias para que la escuela funcione y la mayoría son docentes. Además de las maestras y los maestros de la sala, están las profesoras y los profesores de Música y Educación Física, el equipo de conducción, la preceptora o el preceptor, la inspectora o el inspector, y todas y todos son docentes. Su trabajo va más allá del que se realiza en la sala: pensar las actividades, preparar los materiales y la sala, encontrarse con las familias y la comunidad. Por otro lado, ser docente es un trabajo por el cual se cobra un sueldo y para el que hay que estudiar y seguir estudiando siempre.

Algunas maestras y algunos maestros viajan en lancha por el río a los jardines ubicados en las islas. También hay quienes enseñan en el campo a niñas y niños de variadas edades en una misma sala y quienes lo hacen en jardines de las ciudades y de las barriadas populares al que concurren muchísimas chicas y chicos.

Celebramos a las maestras y los maestros que trabajan cada día para que las niñas y los niños de los jardines de infantes sigan aprendiendo, jugando, compartiendo, disfrutando, y todo eso junto y, a la vez.


¹ El siguiente itinerario didáctico retoma, articula y expande la propuesta 11 de septiembre Día de las maestras y los maestros: ser docente en un jardín de isla,  y la propuesta presentada para la semana de la ESI:  Los trabajos de varones y mujeres en el jardín de infantes

² Los JIRIMM son los Jardines de Infantes Rurales y de Islas de Matrícula Mínima.