Volver

Trabajar el Día de la Bandera en los jardines

El 20 de junio es una oportunidad para trabajar en los jardines de infantes sobre la características de la bandera argentina y la figura de María Remedios del Valle.

Creado: 14/06/2021 | Actualizado: 15/06/2022

Marco general: 20 de junio

Día de la bandera 

La creación de la bandera y su contexto histórico

El 20 de junio es el Día de la Bandera en Argentina. Así fue establecido por ley en el año 1938 durante la presidencia de Roberto M. Ortiz. La fecha fue elegida para homenajear a su creador, Manuel Belgrano, fallecido en esa jornada del año 1820. [...]

Continuar leyendo el marco general .

Las sociedades están formadas por grupos de personas muy distintos con costumbres, ideas, lenguas, formas de vida y creencias diversas. La bandera es un símbolo que permite identificarnos en aquello que nos reúne siempre en el marco del reconocimiento, la aceptación y el respeto por las diferencias.

(Adriana Serulnicoff, Dirección Provincial de Educación Inicial)

El siguiente itinerario didáctico propone, en primer lugar, convertir a la bandera en objeto de indagación, para luego comenzar a acercar a las alumnas y los alumnos a parte del contexto de las guerras por la independencia en las cuales Manuel Belgrano enarboló esta insignia por primera vez.

La celebración del Día de la Bandera es una buena ocasión para intercambiar con las niñas y los niños del jardín acerca de cómo es la bandera argentina y dónde la encuentran: en el mástil del patio, en la dirección del jardín, en el frente de la escuela primaria, en la plaza, en los partidos del mundial de fútbol, etc.

También para proponerles que, al recorrer con sus familias el barrio donde viven, observen si en algún lugar está la bandera argentina y, si pueden, que la dibujen o le saquen una foto para compartir.

A través de fotografías es posible ampliar los lugares conocidos y observar otros sitios y situaciones en los que la bandera argentina está presente, como por ejemplo en las plazas, en el cuartel de bomberos, en los barcos del puerto.

En el jardín hay una bandera especial llamada la bandera de ceremonias. Es interesante que la maestra o el maestro brinden información acerca de cuándo y cómo se utiliza y cuáles son las semejanzas y diferencias con la bandera del mástil.

Asimismo, resulta oportuno conversar conjuntamente con niñas y niños y también con sus familias acerca de:

  • ¿En qué otros lugares y objetos vemos los colores de la bandera argentina?
  • ¿Qué simboliza para cada una y uno de nosotros?
  • ¿Qué otros símbolos o situaciones nos hacen sentir que somos parte de un mismo país?
  • ¿Qué otras banderas nos representan?, ¿La de la Provincia? ¿La de los países de nacimiento de nuestras familias? ¿La de la localidad en la que vivimos? ¿La de los pueblos originarios? ¿La bandera de un equipo de fútbol o de algún otro deporte?

Para comenzar a acercar a las chicas y los chicos más grandes del jardín al contexto de las guerras por la independencia, en las cuales Manuel Belgrano enarboló la bandera por primera vez, es interesante contarles el relato ¡La bandera!... ¡Hay que esconder la bandera![1] Se trata de una ficción, debidamente documentada, que relata el contexto[2].

¡La bandera!... ¡Hay que esconder la bandera!

En la casa de Mariquita estaban todos muy ocupados arreglándose para ir a un festejo en la Plaza Mayor. Todos estaban muy apurados porque la fiesta estaba por comenzar y todavía quedaban muchas cosas por hacer antes de salir.

Mientras tanto su papá ataba los caballos a la carreta y no paraba de caminar de un lado a otro buscando su bendita galera, por otro lado su mamá parada frente al espejo, coqueteaba con su abanico. Es que era un día muy especial y había que estar muy elegante.

Mariquita quería que alguien le hiciera las dos trenzas y le pusiera las cintitas celestes y blancas. Ese era su peinado preferido, pero todos estaban muy ocupados.

— Tu madre me ha pedido que la peine y yo no puedo mi niña — le decía la negra Josefa.

Mariquita estaba desesperada, iba a ser la única nena en la plaza que no tuviera sus dos trenzas con las cintitas celestes y blancas.

Por suerte su abuela Rosa ya estaba lista desde temprano y mientras tomaba unos mates se ofreció para hacerle las trencitas.

— Vení Mariquita — le dijo, — Vamos a mi cuarto, yo te peino.

Mariquita se fue al cuarto de Doña Rosa y le dijo:

— Abuela, no entiendo por qué hay que arreglarse tanto para ir a la plaza, ¿tan importante es este día?

—Sí, Mariquita — le dijo su abuela — después de tanta lucha vamos a cambiar la bandera española por la nuestra, celeste y blanca.

— ¿Ay, tanto lío por eso? — dijo Mariquita

— Y no es para menos. La bandera es muy importante y además no fue tan fácil tenerla. Pobre Don Manuel, tuvo que pasar tantas cosas por defenderla…

— ¿Qué? ¿Quién es Don Manuel abuela? Cada vez entiendo menos.

— Don Manuel, Mariquita, es Manuel Belgrano, él fue quien creó la bandera.

— ¿Y para qué la creó abuelita?

— Ay… es una historia muy larga, pero te la voy a contar. En esos años estábamos en guerra con los españoles quienes gobernaban nuestras tierras. Los españoles tenían una bandera en cambio el ejército que dirigía Don Manuel Belgrano no tenía una bandera. Tras que los pobres soldados tenían toda la ropa sucia y rota, y andaban caminando día y noche, no tenían ni siquiera una bandera a la que defender como tenían los españoles. A pesar de todo, lucharon contra los enemigos para que nuestras tierras fueran libres. En estas peleas a veces ganaron, otras perdieron, pero siempre intentaron lo mejor.

— ¡Pobres!- dijo Mariquita. ¿Y por qué no se inventaban una?

— ¡Claro! Eso es lo que pensó Don Manuel. Tener una bandera propia sería muy bueno. Entonces mandó a Buenos Aires a hacer una celeste y blanca. Y se la mostró a sus soldados, quienes estuvieron muy contentos y prometieron defenderla siempre, siempre. Pero había un problema…

—¿Qué problema abuela?

— Los gobernantes no estuvieron de acuerdo con lo que había hecho y se enojaron mucho con Don Manuel. Entonces le mandaron una carta para que hiciera desaparecer esa bandera.

— ¿Y dónde la escondió?

— Acá viene la cosa m´hijita… Cuando la carta llegó al lugar donde estaba Don Manuel, él ya se había ido con todo su ejército para otro lado a seguir luchando, así que no se enteró que el gobierno estaba desconforme con este tema de la bandera.

— ¡Ay qué suerte! Así que Don Manuel siguió viaje con la bandera.

— Claro, siguió nomás hasta que llegó a Humahuaca, un lugar muy lejos de aquí y ahí otra vez sacó la bandera y la enarboló.

— La enarbo… qué???- preguntó Mariquita con cara de no entiendo nada mientras se miraba en el espejo para ver cómo iba quedando su peinado.

— La enarboló Mariquita, e-nar-bo-ló. Quiere decir que la izó, que la puso en el mástil y ahí flameaba con el viento frente a todos los soldados. Y por suerte había un curita cerca y la bendijo.

— Ay abuela, no entiendo nada, primero que la enarbo no sé cuánto… ¿Bueno y cómo termina la historia?

— Bueno, la cuestión es que el gobierno volvió a mandarle la carta a Belgrano y esta vez sí la recibió. En la carta le decían que hiciera desaparecer esa bandera y Belgrano les hizo caso, pero no tanto, porque no la hizo desaparecer sino que se la guardó…

— ¿A dónde abuelita?

— No se sabe Mariquita, nunca se supo dónde la guardó…Pero por suerte hicieron otras y ahora en la plaza vamos a ver una… Bueno, miráte, mirá qué linda que estás con tus trenzas… ¿Vamos? Tanto cuento, tanto cuento que ya se hizo medio tarde…

— Sí, ya estoy escuchando los gritos de papá, vamos antes de que nos dejen abue…

Y así Mariquita y su abuela se fueron para la plaza…

La observación del siguiente cuadro permitirá obtener ciertas informaciones que se relacionan con las aportadas por el relato, por ejemplo: el lugar central que ocupa Belgrano enarbolando la bandera; los soldados formados con los tambores y otros armados y montados a caballo; el fuego de los cañones sobre la orilla del río que da cuenta del contexto de guerra, etc. 

Al ofrecer este tipo de fuentes es importante contarles a las chicas y los chicos que se trata de un tiempo en el que no existía la fotografía y, por lo tanto, una de las formas de conocerlo es a partir de cuadros. Sin embargo, algunos de estos cuadros, como el que aquí se presenta, fueron realizados muchos años después. Sin dudas, esta como todas las imágenes son construcciones desde la mirada del autor y de su época.

El general Belgrano enarbolando la bandera ideada por él en 1812. Óleo sobre tela Tomás del Villar (1947). Complejo Museográfico Enrique Udaondo (Luján). Imagen tomada de Wikimedia Commons en junio de 2022.

 

Para saber más… 

María Remedios del Valle: una afrodescendiente en el ejército de Belgrano

María Remedios del Valle. Imagen tomada de Wikimedia Commons en junio de 2022.

María Remedios del Valle era afrodescendiente, es decir que nació en estas tierras y era nieta o bisnieta de esclavos.

Como otras tantas mujeres en aquellos tiempos, que tenían presencia en los campamentos militares realizando tareas de costura o cocina, se unió al Ejército del Norte junto con su esposo e hijos. 

Cuando se acercaba la Batalla de Tucumán, María Remedios se presentó ante el General Manuel Belgrano para solicitarle que le permitiera atender a los enfermos en el campo de batalla. 

Belgrano, como todos los militares de la época, se oponía a la incorporación de las mujeres a su ejército y entonces le negó el permiso. Pero ella persistió en su idea y llegó al frente de batalla alentando y asistiendo a los soldados, quienes al conocer su coraje comenzaron a llamarla: “La madre de la Patria”. 

Como María Remedios fue aceptada y reconocida por los soldados, Belgrano la nombró “Capitana” en su ejército.

El 8 de Noviembre –día de la muerte de María Remedios del Valle– es el “Día de las Afroargentina y los Afroargentinos y de la Cultura Afro”. De este modo, se reconoce y valora que la comunidad afro es parte constitutiva de nuestra historia .

 

Fuentes consultadas

Para realizar este texto se consultó: CTERA y Agrupación Xangó: Apuntes Afroargentinos. Guía para docentes sobre Afrodescendientes. Buenos Aires, 2014; Lerner, D. (coord.), Larramendy, A. y Lewkowicz, M. (2020). De la colonia a la independencia. Una historia de los esclavos; Propuestas publicadas en el sitio Continuemos Estudiando de la Dirección.

 


[1] Adaptación del relato ¡La bandera!... ¡Hay que esconder la bandera!  Zelmanovich y otros: Efemérides entre el mito y la historia; Ed. Paidós; Buenos Aires; 1994.

[2] La Revolución de Mayo de 1810 fue seguida de un largo período de guerras. En ese contexto, dos años después, Manuel Belgrano creó una bandera para distinguir a las tropas de su ejército. Mientras tanto, en el fuerte de Buenos Aires, seguía flameando la bandera del imperio español. Belgrano informó al Primer Triunvirato que había creado una nueva insignia para su ejército. La noticia no fue bien recibida. El gobierno lo desaprobó y le ordenó que dejara de usarla, ya que un ejército con bandera propia implicaba dar un paso hacia la independencia para el que todavía no había suficiente consenso. Belgrano recibió la noticia camino a Salta, donde se reuniría con el Ejército del Norte. Se dice que, al conocer la posición del Triunvirato, Belgrano ordenó esconder unas banderas en una parroquia cerca de Macha, departamento de Potosí, hoy Bolivia (una de ellas se conserva en el Museo Histórico Nacional en la Ciudad de Buenos Aires).