Aportes para conocer más sobre Calfucurá
Información para profundizar acerca de quién era este cacique y toki de las poblaciones indígenas
Creado: 2 enero, 2026
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La información que se incluye en este apartado puede resultar de interés para las y los docentes que decidan presentar en el aula algunas formas que ha ido asumiendo la reivindicación del toki Calfucurá, iniciada con las investigaciones de la Universidad Nacional de La Pampa en la década de 1960 y nutrida tanto por las políticas estatales derivadas de la Constitución de 1994 como por los estudios más recientes de investigaciones en ciencias sociales.
Ciclo de canciones para homenajear al cacique
A continuación, se extracta un artículo periodístico que da cuenta de un homenaje realizado en 2023 a Calfucurá.
Con el objetivo de generar una restitución de reparación histórica de la memoria del cacique Calfucurá se presentarán en los estudios de Radio Nacional, en Buenos Aires, temas de distintos géneros.
(…) Con letra del investigador y escritor Omar Lobos y música de Franco Luciani, el próximo jueves 25 en Radio Nacional se estrenarán una serie de canciones que rinden homenaje al cacique mapuche Juan Calfucurá.
Se trata de canciones de distintos géneros de música autóctona (…) con las que se trazan los aspectos más importantes de la vida del gran cacique, sus orígenes cordilleranos, el centro de su mundo en las Salinas Grandes de La Pampa, la consolidación de un liderazgo político y militar, que duró hasta su muerte, y su destino ulterior de botín de guerra cuando fue profanada su tumba durante la llamada Conquista del Desierto. (…)
El ciclo, además de querer representar un homenaje a la figura del cacique, apuesta a la postergada restitución de sus restos como un jalón más en la debida reparación de su memoria histórica.
El antropólogo Fernando Pepe, fundador del Grupo Universitario en Investigación en Antropología Social (Guias), comentó: «Para nosotros es muy importante que la voz del toky se siga escuchando (…) Realmente trabajos como éste aportan a las luchas de las comunidades por visibilizar el genocidio indígena y por supuesto en este caso particular a impulsar la restitución del gran líder de los pueblos originarios del siglo XIX, cuyos restos aún siguen en el Museo de La Plata”.
La Pampa Noticias (2023, 25 de octubre). Ciclo de canciones para homenajear al cacique Calfucurá.
Puede ser de interés (según el proyecto de trabajo que organice cada docente) escuchar en las clases algunas evocaciones musicales como, por ejemplo:
- Cantos del Desierto (1969), de Gabino Correa, un cantautor nacido en Baradero, provincia de Buenos Aires.
- Calfucurá (2023), del autor y músico Juan Curilén y la cantante Carina Carriqueo. Canción en mapudungun, subtitulada.
Un homenaje a Calfucurá, desde el año 1967 en la ciudad de Santa Rosa

Un gran mural de Calfucurá ocupa los 13 pisos de la pared de un hotel que lleva su nombre en el centro de Santa Rosa, capital de la provincia de La Pampa.
En 1960, cuando estaban construyendo el edificio, los dueños del hotel encargaron al joven artista platense Abel Magnani que diseñara el modelo de este mural.
Para realizar la obra, Magnani se informó en libros y documentos sobre la figura de Calfucurá y su posible apariencia. Lo imaginó alto y de brazos fuertes. Lo dibujó erguido, vestido con poncho, chiripá y botas de cuero de potro. Le otorgó pómulos marcados y una mirada intensa y calma. Puso en sus manos una lanza de caña y unas boleadoras, las armas propias de los grupos indígenas pampeanos. En su cabeza colocó el pañuelo atado a modo de vincha, imprescindible para sostener el cabello frente al viento en las veloces cabalgatas por la llanura.
El fondo celeste de la figura alude a los cielos pampeanos, el color amarillento de su base a los suelos arenosos donde crece el monte. Agregó una muestra de la vegetación propia de los pastizales que alimentaban al ganado.
En la misma década de 1960 José Laporta, profesor universitario de artes, amplió el original de Magnani al tamaño que tendría en tan alto edificio. Laporta mandó fabricar miles de pequeños mosaicos de vidrio coloreados tal como lo planteaba la imagen de Magnani. Luego preparó bloques mayores, pegando uno por uno esos cristales llamados venecitas. Con esos bloques armó el mural sobre la pared como si fuera un rompecabezas. La obra estuvo lista para la inauguración del hotel en 1967.
Las venecitas reflejan la luz y son muy resistentes al sol, al viento, a las lluvias. Sin embargo, en los últimos tiempos, algunas se han ido despegando y se está haciendo necesaria una restauración del mural. Por ese deterioro se observa en la fotografía un círculo descolorido en la parte alta de la pierna derecha del cacique.
Pasados 36 años, en 2003, el gobierno pampeano declaró este mural “Bien Histórico Artístico de Interés Provincial”. Cuando la obra cumplió 50 años, en 2017, las autoridades organizaron una conmemoración de la que participó el mismo Magnani, ya mayor. En ese momento estaba planeando un segundo mural de la historia del cacique para ubicar en otro lateral del mismo edificio.
Magnani nació en La Plata en 1938 y murió en su ciudad de residencia, Mar del Plata, en 2021. En su vida recibió muchos premios y tuvo una intensa actividad como dibujante, pintor y muralista en Argentina y también en Italia y en la Ciudad del Vaticano.
Fuente de la imagen: Municipio de Santa Rosa.
Reclamos diplomáticos de los caciques salineros por Choele Choel y Carhué
En el año 1868, el Ejército Nacional navegó por el río Negro e instaló un fuerte en Choele Choel. Calfucurá escribió una carta a las autoridades indicando que no aceptaba tal asentamiento criollo. Expresó que si las relaciones diplomáticas no resultaban suficientes, su pueblo lucharía para recuperar el lugar de sus ancestros. El destacamento militar no se movió. Quienes investigan las tensiones en la frontera sur piensan que, posiblemente, esta ocupación fue uno de los detonantes de los grandes malones que el toki organizó y lanzó en 1871 y 1872. Estos ataques terminaron con la derrota del cacique en la batalla de San Carlos, en Bolívar.
Carta de Calfucurá al coronel Álvaro Barros (1868)
Álvaro Barros había fundado la ciudad de Olavarría en 1867. Era un militar experimentado porque participó antes en la Guerra del Paraguay. Apoyaba la idea de integrar a los pobladores indígenas a la Nación y desde esa perspectiva mantenía encuentros y correspondencia con Calfucurá. El texto de la carta de 1868 es el siguiente:
Salinas Grandes, septiembre 17 de 1868.
Señor Coronel don Álvaro Barros,
Mi querido señor y compadre: Los dos somos amigos (…) pero tengo un sentimiento porque no me ha avisado (…) de la población que han hecho en Choele Choel.
Me dicen que han llegado fuerzas y que vienen a hacerme la guerra. Yo también he mandado mi comisión (a) mi hermano Renquecurá, para que me mande gente y fuerzas. Pero si se retiran de Choele Choel no (haré) nada y estaremos bien. (…)
Espero que usted me conteste y me diga de los asuntos (que planea ¿?) el señor gobierno.
Juan Calfucurá
Texto tomado de Álvaro Barros (1872). Fronteras y territorios federales de las Pampas del Sur. La ortografía y la redacción han sido normalizadas para facilitar la lectura.
Para analizar mejor estas cartas, se pueden consultar los textos iniciales del apartado La diplomacia indígena, en particular el subtítulo La correspondencia.
Carta de Manuel Namuncurá al Arzobispo de Buenos Aires (1876)
Los siguientes fragmentos pertenecen a una carta que Manuel Namuncurá, sucesor de Calfucurá, envió a una autoridad de la iglesia católica. En ella buscaba apoyo para recuperar las tierras del Carhué que el Ministro de Guerra Adolfo Alsina había anexado al territorio del Estado nacional. En ese año, el Ministro había comenzado a construir la zanja que, junto con fuertes y fortines permitió, a fines de 1878, el avance seguro de la campaña del General Roca.
Al Exmo. Arzobispo Capitular de Buenos Aires Dn. Federico Aneiros.
Salinas Grandes, 9 noviembre 1876.
Excelentísimo señor: aprovecho la oportunidad de saludar a V. E. por medio de la presente y por conducto del capitán Dn. Rufino Solano (…)
Las fuerzas de los cristianos (…) se concentraron en esta parte del territorio que me pertenece y el Sr. reverendo Padre conoce que estos campos son los que me sirven para tener las invernadas y (para que) los indios (puedan trabajar) en las boleadas. (…) Yo estoy reconcentrado en el monte y estos campos no sirven para tener mis invernadas. Por fin siempre reclamo el campo que me pertenece (y por el) cual hoy estamos en guerra, matándonos unos a otros (…)
Sería mejor que fuesen desocupados los campos que se hallan ocupados por las fuerzas de los cristianos (para) tratar después los arreglos de paz. V. E. como ministro de Dios, (…) y como persona de mucha influencia para con el Superior Gobierno y el Sr. Ministro de la Guerra (puede) evitar los grandes destrozos que se hacen a todos los cristianos mediante la guerra; puede meditar con el Superior Gobierno para que sean desocupados los campos que reclamo al Superior Gobierno por ser de derecho de los indios. Dejándomelos libres, acepto los tratados de paz (…)
Como V. E. conoce bien -y es antiguo en nuestras relaciones- esperamos de su influencia (para que) nos atienda el Superior Gobierno en estos reclamos que hago en nombre de todos los caciques de los indios (…)
En caso (que) el Superior Gobierno acepte los tratados de paz, al Capitán Dn. Rufino Solano se le dan treinta días de plazo, contados desde la fecha, para que se presente ante mí. Pasado este término queda nula nuestra petición para los arreglos de paz y (…) se proseguirá la guerra (por) la defensa de nuestros campos.
Recibirá muchos recuerdos de mi parte y de mi hermano Dn. Alberito Reumay y de mi secretario Dn. Bernardo Namuncurá y se los dará al reverendo Padre Dn. Jorge M. Salvaire.
Sin otro objeto espero me conteste con el Capitán Dn. Rufino Solano, repitiéndome de V. E. su afectísimo servidor.
Firmando: Manuel Namuncurá
Fuente: Santiago Luis Copello. Gestiones del Arzobispo Aneiros en favor de los indios hasta la conquista del desierto. Buenos Aires, difusión, 1944. Ver: Carta al Arzobispo de Buenos Aires, Federico Aneiros. 9 de noviembre de 1876. La ortografía y redacción de la carta han sido normalizadas para facilitar la lectura.