FICHA 2

Creado: 3 junio, 2026 | Actualizado: 8 de junio, 2026

Comenzar la escuela primaria en el pasado

Entrevista a Ana*: es argentina, hija de inmigrantes polacos y tiene 87 años. Empezó la escuela primaria hace 82 años, en 1943.

*Entrevista realizada por el equipo curricular de Ciencias Sociales de la Dirección Provincial de Educación Primaria el 6 de marzo de 2025, en el domicilio de la entrevistada en la Ciudad de Buenos Aires. En la transcripción se usa la letra E para designar a la entrevistadora y la A para Ana, la entrevistada.

E: Hola Ana, ¿cómo estás? ¿Me podés decir dónde vivías cuando empezaste la escuela primaria? 

A: Cuando entré a la escuela vivía en la ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Mataderos. 

E: ¿Habías ido al jardín antes de empezar la escuela primaria? 

A: No, no estaba la costumbre de mandar a los chicos al jardín. Creo que había muy pocos jardines. 

E: ¿Recordás cómo te sentías cuando estabas por empezar a ir a la escuela? 

A: Estaba ansiosa y tenía muchas ganas. Pero también estaba un poco asustada el primer día de clases. Por suerte muy pronto me hice varias amigas y me sentí más cómoda. Hacía tiempo que soñaba con ir a la escuela como Josefina, mi hermana mayor. Y aunque solo tenía 4 años quería que me compraran un guardapolvo blanco como el de ella. Además, cuando ella estaba en la escuela yo me quedaba en casa y me aburría.

E: ¿A tu escuela iban nenas y nenes? 

A: Era escuela de niñas, pero había algunos varones creo que hasta segundo o tercer grado.

E: ¿Cómo viajabas hasta la escuela? 

A: Iba caminando. Mi escuela estaba a unos pocos metros de mi casa, en la misma cuadra. Íbamos juntas caminando, mi hermana y yo.

E: ¿Cómo era tu guardapolvo? 

A: Era blanco, se abrochaba con botones en la espalda. Adelante tenía unas tablitas. Y tenía un moño atrás a la altura de la cintura. En general yo usaba los guardapolvos que le quedaban chicos a mi hermana.

E: ¿Podías ir con pantalones? 

A: No, no existía eso para las mujeres. Debajo del guardapolvo usábamos polleras, medias tres cuartos y zapatos. En invierno teníamos frío en las piernas.

E: ¿Quién cosía los guardapolvos? 

A: Ya en esa época los guardapolvos se compraban hechos. Pero el resto de la ropa que yo usaba me la hacía mi tía, con su máquina de coser.

E: ¿Te acordás algo de los primeros días de clase?

A: Sí, algo me acuerdo. Nos enseñaron a escribir haciendo palitos, dibujando palitos y después la primera palabra que aprendimos a escribir fue “mamá”.

E: ¿Te costó mucho aprender a escribir? 

A: Yo pensaba que no me iba a costar porque en mi casa dibujaba y pintaba mucho. Pero lo hacía con mi mano izquierda porque soy zurda, y en la escuela era obligatorio escribir con la mano derecha, no se podía escribir con la izquierda. Al entrar en primer grado inferior me obligaron a escribir y pintar con la mano derecha. Eso fue un problema porque para mí era muy difícil. En algunas escuelas a los niños zurdos les ataban la mano izquierda para que no la usaran. Por suerte a mí eso no me pasó. Además, en mi casa me dejaban usar la mano que yo quisiera para comer, lavarme los dientes, peinarme, para todo menos para escribir.

E: ¡Qué difícil debe haber sido aprender a escribir así!

A: ¡Así fue! Así fue y así creo que era en todas las escuelas. Mi hermana era diestra y creo que por eso aprendió más rápido y le salía la letra más linda.

E: Tu mochila, ¿tenía carrito? 

A: No había mochilas escolares. Llevaba los útiles en una valija escolar que también le decían portafolios. Era de cuero, color marroncito. No había mucho para elegir: podía ser marrón o negra. 

E: ¿Con qué escribías en primer grado? 

A: Al comienzo, solo con lápiz. Escribíamos todo en lápiz y usábamos también pinturitas, o sea, lápices de colores. En algún momento, no sé si durante el primer grado inferior o superior (ya que en esa época la primaria tenía siete grados: primero inferior, primero superior, segundo, tercero, cuarto, quinto y sexto), empezamos a escribir con tinta. Usábamos pluma. Se cargaba el tintero con tinta color azul. En los pupitres había un agujerito para poner el tintero y que no se volcara la tinta.

E: ¿Cuánto tiempo estabas cada día en la escuela? 

A: Iba solo a la mañana. No existía la escolaridad doble. Nos daban para desayunar mate cocido con leche y unas galletas. Al mediodía ya salíamos, volvíamos a nuestras casas y almorzábamos.

E: Muchas gracias por contarnos tantas cosas.

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