Laberintos. Tres mitos griegos. Orientaciones docentes

Propuestas para articular situaciones de lectura, escritura y reflexión sobre el lenguaje en torno a tres mitos griegos que transcurren en un escenario común: el laberinto de Creta.

Creado: 14 octubre, 2026 | Actualizado: 23 de octubre, 2026

Introducción

“Entrar en el laberinto es sumergirse en la propia sombra. El héroe debe descender a las profundidades de la noche antes de poder renacer a la luz.”

Joseph Campbell, El poder del mito


La historia de los laberintos es casi tan antigua como la de los seres humanos. Desde tiempos remotos, la humanidad ha construido e interpretado estos espacios intrincados como símbolos de la frontera entre lo profano y lo sagrado, como búsqueda y superación personal, como desafío de ingenio y valentía, e incluso como metáfora de la propia vida.

Los tres relatos que se incluyen en este volumen* –“Teseo y el Minotauro”, “Ariadna, Teseo y el hilo mágico” y “Dédalo e Ícaro”– transcurren en el laberinto de Creta, aquel que construyó Dédalo, albergó al temible Minotauro y fue testigo de las hazañas de Teseo y el amor de Ariadna.

A través de estas lecturas, las y los invitamos a ingresar en uno de los laberintos más famosos de la cultura occidental para descubrir tres historias fascinantes de la mitología griega.

*El libro Laberintos. Tres mitos griegos se encuentra disponible en la sección Recursos. 

¿Por qué seguir leyendo mitos antiguos en la escuela primaria?

La mitología antigua no solo es parte fundamental de los orígenes de nuestra cultura. Además, sus personajes y episodios siguen estando presentes en situaciones y contextos muy diversos de la actualidad: películas, series, dibujos animados, textos literarios, juegos fuera y dentro de las pantallas y conversaciones cotidianas. Es importante, entonces, que las chicas y los chicos conozcan la mitología antigua para disponer de información acerca de aquel período de la historia y la cultura, pero también para poder comprender de qué se está hablando cada vez que aparece una referencia implícita o explícita a ella. 

A estos dos puntos se suma otro fundamental: a pesar del tiempo que ha transcurrido desde su invención, los mitos antiguos siguen teniendo la enorme potencia y capacidad de crear otro “mundo posible”, diferente del nuestro. Un mundo donde los mortales conviven con los dioses y los seres fantásticos; en el que los dioses se enamoran, se enojan, planean venganzas y deciden sobre la vida de los mortales; y en el que estos luchan contra extrañas criaturas fantásticas e incluso a veces contra sus propios destinos. 

Sin dudas, este “mundo posible”, creado a través de palabras y silencios en las páginas de la mitología antigua, sigue provocando una profunda fascinación entre las chicas y los chicos que habitan las aulas. Qué mejor, entonces, que compartir propuestas de lectura y escritura en torno a relatos que apasionan.

En el siguiente cuadro, se presenta una organización posible de las propuestas de lectura y escritura incluidas en este material. Se recomienda tenerlo en cuenta a la hora de planificar cómo se llevarán al aula.

Presentación
• Para contextualizar la lectura de Laberintos. Tres mitos griegos
• Lectura compartida de la “Presentación” y del “Índice”
“Teseo y el Minotauro”
Lectura compartida e intercambio entre lectores
• Introducción
• La construcción del laberinto
Lectura e intercambio por parejas 
• “El laberinto de Creta”
Escritos de trabajo
• Afiche de personajes
• Ficha del Minotauro
Lectura compartida e intercambio entre lectores
• Las hazañas de Teseo
Lectura individual e intercambio por parejas
• “Las primeras hazañas”
Escritos de trabajo
• Ficha de Teseo
Lectura compartida e intercambio entre lectores
• Teseo en el laberinto (en parejas)
Lectura individual e intercambio en pequeños grupos 
• Lectura de texto informativo: “Héroes de la mitología griega”
Reflexión sobre el lenguaje
• Formas de referirse a un personaje para evitar repeticiones
Escritura (planificación, textualización y revisión)
• Las aventuras de Teseo
“Ariadna, Teseo y el hilo mágico”
Lectura compartida e intercambio entre lectores
• La promesa
• La espera (en parejas)
• La salida (en parejas)
Lectura individual e intercambio por parejas
• “El amor de Ariadna”
Escritos de trabajo
• Ficha de Ariadna
Escritura (planificación, textualización y revisión)
• Instrucciones para entrar y salir del laberinto
Lectura compartida e intercambio entre lectores
• “La casa de Asterión”, de Jorge Luis Borges
“Dédalo e Ícaro”
Lectura compartida e intercambio entre lectores
• Las alas
• El vuelo (individual)
Lectura e intercambio por parejas
• “Ícaro, dueño del cielo”
Escritos de trabajo
• Ficha de Dédalo
• Ficha de Ícaro
Escritura (planificación, textualización y revisión) 
• Retrato de Dédalo
Reflexión sobre el lenguaje
• El uso impersonal del verbo “haber”

Presentación

Para contextualizar la lectura de Laberintos. Tres mitos griegos

La presentación de esta obra será diferente en los grupos de sexto año –que ya han trabajado en torno a “El regreso de Odiseo”– y en los grupos de quinto año, que aún no han incursionado en la mitología griega. 

En el primer caso, quizás sea suficiente con recuperar entre todas y todos algunas características de ese mundo mitológico y anticipar que las tres historias que integran Laberintos no pertenecen a la Ilíada ni a la Odisea y que, aunque aparecen algunos de los dioses que conocieron allí, los protagonistas son otros. 

En cambio, en los grupos de quinto, será fundamental que, antes de la lectura, se presente el contexto en el que se inscriben estos mitos. Se tendrá que reponer que no se trata de textos aislados, sino de historias y personajes que forman parte de un universo mucho más amplio, y que por lo tanto responden a sus reglas. Así, también, esta instancia permitirá recuperar los conocimientos previos que las y los estudiantes puedan tener al respecto, ya que es muy probable que hayan visto alguna película o escuchado algún relato acerca de ellos.

En los materiales complementarios es posible acceder al anexo de “Laberintos” para trabajar con las y los estudiantes.

La o el docente puede comenzar contándoles en qué consisten los mitos en general y cuáles son los distintos tipos de personajes que habitan el mundo mitológico de la Grecia antigua.

  • ¿Qué son los mitos? La palabra “mitos” proviene del griego mythos, que significa “relato” o “cuento”. Se trata de relatos que forman parte de las tradiciones de los pueblos y expresan su “cosmovisión”, es decir, su forma particular de pensar y sentir el mundo. Los mitos no tienen un autor identificable, por eso se dice que son “anónimos”. Tradicionalmente, se transmitían de generación en generación de manera oral, lo que fue dando lugar a diferentes versiones. Con el paso de los siglos, distintos autores, en distintas épocas, se ocuparon de fijarlos en formato escrito.
  • Los personajes de la mitología griega: dioses, mortales y seres fantásticos. El mundo de la mitología griega está habitado por tres tipos de seres: los mortales (como Teseo, Ariadna, Dédalo e Ícaro), los dioses (como Zeus) y las criaturas fantásticas (como el Minotauro). Si bien se irá profundizando en las características de los personajes y el modo en que se relacionan entre ellos a medida que se avance en la lectura, en este momento se puede hacer alguna mención de la naturaleza híbrida del Minotauro, mitad hombre y mitad toro, ya que será uno de los personajes principales de los dos primeros relatos.

Por último, tanto para los grupos ya familiarizados con la mitología griega como para aquellos que realizan su primer acercamiento, será importante mencionar la interrelación de los tres mitos que se van a leer. Si bien se presentan en este volumen de manera independiente, forman parte de una misma historia cuyo espacio principal es el laberinto de Creta.

A lo largo de este material, se incluyen algunas intervenciones orientadas a los grupos que están transitando su primer contacto con el mundo de la mitología griega y otras más generales, que podrán ser útiles para todas y todos. Cada docente podrá ir seleccionando aquellas que mejor se ajusten al recorrido de lectura de sus estudiantes.

Algunas intervenciones posibles durante la presentación

  • Hoy vamos a empezar a leer una serie de relatos que se llama Laberintos, pero antes me gustaría que conversemos un poco sobre su origen. ¿Alguna vez escucharon hablar sobre los mitos antiguos? ¿Conocen alguno?
  • Los mitos son relatos anónimos que en sus orígenes se contaban oralmente, y así iban pasando de generación en generación. Esto hacía que se fueran introduciendo algunas modificaciones y que se produjeran distintas versiones de cada uno. Con el tiempo, algunos de esos mitos empezaron a ser escritos por distintas personas, en distintas épocas, lo que permitió que llegaran hasta nuestros días.
  • Si bien cada mito cuenta una historia particular, todos los mitos griegos están relacionados entre sí porque forman parte de un mismo universo. Ese universo está habitado por tres tipos de personajes: los mortales (como Teseo, Ariadna, Dédalo e Ícaro), los dioses (como Zeus) y las criaturas fantásticas (como el Minotauro). ¿Alguien sabe cuál es la particularidad del Minotauro? ¿Qué aspecto tiene?
  • Los tres mitos que vamos a leer están muy relacionados: no solo comparten algunos personajes, sino que sus historias transcurren en un espacio particular, el laberinto de Creta. ¿Qué saben acerca de los laberintos? ¿Qué desafío le presentan a quien se anima a entrar?
  • Les leo la definición que aparece en el diccionario:

  • A través de estos tres relatos, nos vamos a enterar de quién construyó el laberinto de Creta y para qué, quién vivía allí, quién tuvo el valor de entrar por su propia voluntad y qué pasó, tiempo después, con el constructor y su hijo, cuando intentaron escapar. 

Para cerrar este primer momento, la o el docente puede coordinar una lectura compartida de la “Presentación” y del “Índice”, en los que aparecen varios de los elementos sobre los que se propone conversar previamente y otros que permitirán compartir entre todas y todos algunas anticipaciones sobre lo que se va a leer a continuación.

Lectura e intercambio entre lectores

Se sugiere comenzar con una lectura compartida a través de la o del docente, de modo que pueda ir guiando el ingreso a estos tres mitos y aclarando aspectos que en una primera instancia puedan resultar confusos para las y los estudiantes. Luego, a partir de cierto punto, se recomienda alternar esta situación de lectura con una lectura en parejas o en forma individual, orientada por una consigna que delimite un propósito lector. De esta manera, las y los estudiantes podrán hacerse cada vez más responsables de llevar adelante la situación de lectura por su cuenta y de reflexionar sobre determinados asuntos que se vayan proponiendo, antes de realizar el intercambio general.

La propuesta de lectura está organizada por mitos y por episodios, seguidos de algunas líneas de análisis sobre las que se considera fundamental focalizar. Estos no corresponden necesariamente a clases diferentes; cada docente irá avanzando en la cantidad de sesiones de lectura que considere necesarias en función de su grupo y de las condiciones de trabajo particulares.

En todos los casos, será muy importante que luego de cada sesión de lectura, la o el docente coordine un intercambio entre lectores sobre los aspectos que considere más relevantes, y vaya incorporando los que se detallan a continuación. En esos intercambios, la maestra o el maestro da lugar a las interpretaciones de las chicas y los chicos, les pide que vuelvan al texto para verificar, habilita la discusión si hay interpretaciones diferentes, relee algunos pasajes sobre los que quiera focalizar, entre otras intervenciones.

Teseo y el Minotauro

Introducción y “La construcción del laberinto”

La introducción y el primer episodio desarrollan la primera parte de esta historia: el nacimiento y el crecimiento de Asterión –llamado más tarde el Minotauro–, el reconocimiento de Minos y Pasifae de que su hijo constituye un peligro para la comunidad, la construcción del laberinto por parte de Dédalos y el encierro del Minotauro, el terror generado cada año en la población ante la necesidad de alimentarlo con siete hombres y siete mujeres, y la llegada a Creta del joven Teseo, dispuesto a poner fin a esta situación.

El intercambio sobre esta primera parte puede comenzar recuperando con las chicas y los chicos los primeros eventos relacionados con el Minotauro y sus principales características.

  • Este mito comienza con el nacimiento de un personaje muy particular. ¿De quién se trata? ¿Cuál es su principal característica? ¿Cómo reaccionan la partera y la madre en ese primer momento?
  • Aunque la madre decide que su nombre sea Asterión, cuando su hijo crece comienza a ser llamado “Minotauro”. ¿Qué significa ese nombre?
  • ¿Qué otras características se mencionan del Minotauro? ¿Cómo es su aspecto físico? ¿Y su conducta? ¿Por qué la gente le tiene tanto miedo?
  • En la página 6 dice: “El Minotauro creció encerrado, oculto y tratado como un monstruo”. Me pregunto si ese modo de crecer no habrá influido en que se comporte de esa manera. ¿Ustedes qué piensan?
  • Tiempo después, Minos le dice a Pasifae que tienen que hacer algo con el Minotauro. ¿Por qué le dice eso? ¿Cómo reacciona ella ante esa propuesta? ¿Qué deciden hacer?
  • Aunque el Minotauro es encerrado en el laberinto, sigue sembrando terror en la comunidad. ¿Por qué? ¿Cuál es la amenaza que mantiene a todos “en un estado de alerta y desconfianza”?
  • Cuando terminemos este intercambio, vamos a armar entre todas y todos un afiche de personajes para que quede pegado en el aula, y ustedes van a armar en sus carpetas la ficha del Minotauro con toda la información que se da en esta primera parte.

A continuación, la o el docente puede invitar a las y los estudiantes a reparar en las características del laberinto, ya que se trata de un espacio muy importante para este y los siguientes relatos.

  • Minos le pide a Dédalo que construya “una trampa inmensa de la que no pudiera salir el Minotauro: un laberinto” (p. 8). ¿Por qué creen que nombra el laberinto como una “trampa”? 
  • ¿Qué características tiene el laberinto que construye Dédalo? Les vuelvo a leer la descripción que aparece en la página 9.
  • ¿Cómo creen que se sienten los personajes dentro de un laberinto así? ¿Hay alguna pista en el texto que nos permita saber?
  • La última parte de esa descripción dice: “Era un encierro sin puertas, ni celdas, ni barrotes, sino un entrecruzamiento de confusión y cansancio” (p. 9). ¿Qué características del laberinto serán las que generan este efecto de confusión y cansancio?

Por último, para cerrar este primer intercambio, se puede conversar sobre la irrupción de Teseo hacia el final del capítulo, que permite anticipar hacia dónde se dirigirá la acción.

  • Al final de este episodio aparece el otro personaje que forma parte del título del mito: Teseo. Dice: “Esta terrible situación parecía no tener fin, hasta que un joven, hijo del rey Egeo y de la princesa Etra, decidió cambiar el destino de todos” (p. 11). ¿Qué creen que se propone hacer Teseo en los próximos capítulos?

Escritos de trabajo

Durante este intercambio y los siguientes, será productivo ir armando en forma colectiva un afiche de personajes en el que se vayan incorporando sus nombres seguidos de una descripción general. Este puede quedar pegado en el aula como orientación tanto para las siguientes sesiones de lectura como para las propuestas de escritura.

Además, se sugiere que las chicas y los chicos vayan armando en sus carpetas, en forma individual o en parejas, una ficha por personaje para ir registrando sus características particulares (a modo de ejemplo, se presentan las fichas de los personajes principales en el anexo). A medida que se avance en la lectura de los mitos, las podrán ir completando con la información que consideren relevante.

Las escrituras de trabajo –colectivas, en parejas, individuales– sirven de sistematización o de registro de lo leído o conversado. No se trata de propuestas de producción de textos, sino de escritos al servicio de la lectura que, en algunos casos, alimentan también escrituras posteriores.

“El laberinto de Creta”

Lectura e intercambio por parejas

El objetivo de esta situación es que las chicas y los chicos analicen las características del laberinto de Creta y el efecto que generan en quienes ingresan en él (ver anexo: El laberinto de Creta).

Durante la puesta en común, la o el docente da lugar a los aportes de todas las parejas. A medida que se van nombrando las características del laberinto, toma nota en un afiche para que quede disponible en el aula durante el tiempo que dure el trabajo en torno a los tres mitos.

Al intercambiar sobre el punto b, será interesante recuperar el significado de la palabra “trampa” en cuanto “engaño” o “emboscada”. Así, se podrá identificar que en este caso las características del laberinto tienen el objetivo de engañar al Minotauro –confundirlo, cansarlo, como se observa en el punto c– para mantenerlo cautivo.

En relación con el punto c, se podrían recuperar los elementos del laberinto que se enumeran en este pasaje: “Estaba lleno de pasillos, puertas que no conducían a ninguna parte, caminos que se cortaban, rincones ocultos, salidas falsas y todo tipo de trampa para que nadie pudiera salir”.

"Las hazañas de Teseo"

Este episodio se concentra en la historia de Teseo y en lo que se suele llamar “el camino del héroe”: la serie de obstáculos que el joven tiene que atravesar y superar para convertirse en un héroe. El intercambio puede focalizar entonces en las principales características de Teseo y en las hazañas que realiza hasta llegar a Atenas.

  • En el final del episodio anterior ya se anticipaba que la fama de Teseo lo destacaba entre sus compañeros. Este cuenta cómo se fue forjando esa fama, desde que nació hasta que llegó a Atenas. ¿De qué nos enteramos acerca de Teseo?
  • Al inicio el texto dice: “Desde pequeño, se mostró como un niño fuerte y prudente, dispuesto a vencer cualquier obstáculo” (p. 12). ¿Alguna de las cosas que hace dan cuenta de esas características?
  • ¿Qué anécdota se narra de cuando Teseo era un niño? ¿Les parece que su forma de actuar en esa situación lo muestra como una persona “fuerte y prudente”? ¿Por qué? ¿Cuál es la característica que le reconoce Hércules?
  • Antes de partir, Egeo le deja unas indicaciones a su esposa. ¿En qué consisten? ¿Logra Teseo superar esa prueba y reencontrarse con su padre?
  • ¿Qué hazañas realiza Teseo en su camino hacia Atenas? ¿Contra quiénes se enfrenta? ¿Cómo derrota a cada uno?
  • Cuando terminemos el intercambio, vamos a sumar todos los nombres nuevos al afiche de personajes y van a tener un rato para armar la ficha de Teseo en sus carpetas.

A medida que se avance en las sesiones de lectura e intercambio sobre este episodio y los siguientes, será necesario destinar unos minutos para agregar en el afiche los nombres de los nuevos personajes que hayan aparecido. Así también, las chicas y los chicos podrán armar sus fichas en sus carpetas, y agregar en las preexistentes toda la información nueva que consideren relevante.

“Las primeras hazañas”

Lectura individual e intercambio por parejas

El objetivo de esta situación es que las y los estudiantes vuelvan a leer por sí mismos el episodio “Las hazañas de Teseo” para recuperar los detalles de las hazañas llevadas adelante por el protagonista (ver anexo: Las primeras hazañas). Las conclusiones a las que se arribe serán un insumo importante para la propuesta de escritura “Las aventuras de Teseo”.

Durante la puesta en común, la o el docente da lugar a los aportes de todas las parejas. Si resulta necesario, puede realizar intervenciones como las siguientes.

  • Desde que nació hasta que llegó a Atenas, Teseo realizó varias hazañas. ¿Qué hizo de niño, cuando llegó Hércules al palacio? ¿Y cuando cumplió dieciséis años y su madre lo llevó a la gran roca?
  • ¿Qué características de Teseo se nombran explícitamente en el texto? ¿Y qué otras podemos agregar teniendo en cuenta lo que hace? Por ejemplo, ¿por qué creen que decide enfrentar a los dos bandidos? Les leo lo que dice: “Teseo, decidido a hacer justicia, hizo con Pitiocantos lo mismo que el bandido hacía con los viajeros” (p. 17). ¿Cómo lo podemos describir a partir de esa actitud?
  • ¿Qué creen que se propone hacer Teseo frente a la terrible situación que atraviesa el pueblo de Atenas? ¿Creen que va a lograr lo que se propone? ¿Por qué?
“Teseo en el laberinto”

En este último episodio se narra el desenlace de la historia: Teseo se ofrece a ser uno de los jóvenes que ingresen en el laberinto con el objetivo de acabar con el Minotauro y liberar al pueblo de Atenas de la terrible situación en la que se encuentra. Con la ayuda de Ariadna y Dédalo, logra llevar adelante su plan y comenzar el camino de salida guiado por el hilo mágico.

En esta instancia, ya avanzada la lectura del mito, la o el docente puede organizar a sus estudiantes por parejas para que lean el último episodio e intercambien sobre él a partir de la siguiente consigna.

En parejas, lean el episodio “Teseo en el laberinto” y conversen sobre estas preguntas:

1. ¿Qué decide hacer Teseo cuando llega a Atenas?

2. ¿Cómo lo ayuda Ariadna?

Tomen nota de lo conversado para compartir en la puesta en común.

De este modo, las chicas y los chicos leerán por primera vez el último episodio del mito orientados por un propósito lector que consiste en averiguar cuál es el plan de Teseo y cómo lo ayuda Ariadna para llevarlo adelante.

Durante la puesta en común, la o el docente promueve la participación de todas las parejas. Luego, puede ampliar el intercambio invitando a las y los estudiantes a analizar otros aspectos importantes del episodio, como las motivaciones de Teseo, Ariadna y Dédalo.

  • ¿Por qué Teseo decide asumir el riesgo de entrar al laberinto y enfrentarse con el Minotauro? ¿Qué podemos decir de él a partir de esta decisión?
  • Me sorprende mucho que Ariadna decida ayudar a Teseo, teniendo en cuenta que el Minotauro es su hermano. ¿Por qué lo hace? ¿Qué le pide a cambio?
  • ¿Por qué será que Dédalo también decide ayudarlo? 
  • ¿Qué creen que pasaría si el rey Minos y Pasifae se enteraran de que él y Ariadna son cómplices de la muerte de su hijo?

Por último, se puede focalizar en el clima aterrador del laberinto y los detalles del desenlace. 

  • ¿Cómo se describe el clima del laberinto mientras Teseo va entrando? Hay varias menciones a los sentidos –la vista, el oído, el olfato–. Volvamos a leer esa parte.
  • ¿Qué hace Teseo cuando encuentra al Minotauro? ¿Sigue todas las indicaciones que le dio Ariadna para matarlo y buscar la salida, o hace algo distinto? 
  • El relato termina antes de que Teseo logre salir del laberinto. ¿Qué creen que pasará después? ¿Logrará salir, guiado por el hilo mágico?
  • Además de las hazañas de Teseo que leímos antes, ahora conocemos una nueva: Teseo mata al Minotauro y libera así al pueblo de Atenas de tener que sacrificar cada año a siete jóvenes varones y siete jóvenes mujeres. Cuando terminemos el intercambio, pueden sumar esta hazaña a la ficha de Teseo que tienen en sus carpetas.
  • ¿Qué les pareció este primer mito que leímos? ¿Les gustó? ¿Se lo recomendarían a otras chicas y otros chicos? ¿Por qué?

“Héroes de la mitología griega”

Lectura individual e intercambio en pequeños grupos

Una vez terminada la lectura de “Teseo y el Minotauro”, la o el docente puede proponer a sus estudiantes la lectura de este texto informativo con el objetivo de indagar acerca de las principales características de los héroes de la mitología griega y analizar en qué medida Teseo se ajusta a ellas (ver anexo: Héroes de la mitología griega).

Durante la puesta en común, la o el docente toma como punto de partida los aportes de todos los grupos. A medida que se mencionan las características de los héroes, puede ir tomando nota en un afiche para que quede pegado en el aula durante el tiempo que transcurra la secuencia.

En cuanto al punto 3, será importante que las y los estudiantes identifiquen que Teseo es hijo de dos mortales –Egeo y Etra– y que las características que lo identifican como héroe son principalmente la fuerza y la prudencia (rasgos que muestra desde pequeño), la valentía (rasgo que destaca Hércules en su encuentro) y un profundo sentido de justicia (rasgo que se pone en evidencia cuando enfrenta a los bandidos durante su camino hacia Atenas). Así también, se podrá reconocer en Teseo una clara determinación para enfrentar desafíos, tanto cuando decide atravesar el largo y peligroso camino hacia Atenas para reencontrarse con su padre, como cuando se ofrece a ingresar al laberinto y enfrentar al Minotauro con el objetivo de proteger a su comunidad.

“Las aventuras de Teseo” 

Producción de textos (en parejas)

Al terminar de leer “Teseo y el Minotauro”, la o el docente puede llevar adelante la propuesta de escritura “Las aventuras de Teseo”, cuyas orientaciones se detallan en la sección “Escritura” de este material.

Ariadna, Teseo y el hilo mágico

Antes de comenzar la lectura compartida del segundo relato, la o el docente puede llamar la atención sobre su título, de modo que las y los estudiantes noten que se trata de los mismos personajes que protagonizan el relato anterior y de uno de sus elementos fundamentales: el hilo mágico.

  • Hoy vamos a leer el segundo mito que forma parte de este libro: “Ariadna, Teseo y el hilo mágico”. ¿Qué les dice este título? ¿Qué podemos anticipar de su historia?
  • El relato está dividido en tres partes: “La promesa”, “La espera” y “La salida”. Teniendo en cuenta que se trata de los mismos personajes que conocimos en el primer mito, ¿a qué suponen que se refieren estos tres subtítulos? ¿Tendrán algo que ver con la historia que ya leímos?
  • Vamos a leer juntos la introducción y la primera parte, y luego ustedes van a leer en parejas las últimas dos.

Introducción y “La promesa”

La o el docente puede comenzar el intercambio haciendo notar la relación que establece este mito con el anterior: vuelve a contar algunos acontecimientos que ya se han desarrollado en el primero, pero focalizando en el personaje y el punto de vista de Ariadna.

  • En este relato se vuelven a contar algunos acontecimientos que ya leímos en el primer relato, pero de un modo distinto. ¿Qué es lo que se vuelve a contar?
  • ¿Y qué es lo que cambia? ¿Cuál es el personaje que se coloca en el centro del relato?
  • Así como el mito anterior se centraba en el Minotauro y Teseo, este lo hace en Ariadna. ¿Cómo la describe? ¿Qué nos cuenta sobre su infancia y su nombre? ¿Cuál es su relación con los dioses? 
  • Cuando terminemos de leer este mito, van a tener un rato para armar la ficha de Ariadna en sus carpetas y anotar todas esas características.
  • El hecho de que el mito focalice en Ariadna nos permite conocer más a este personaje, pero también acceder a algunos detalles que no se contaban en el anterior. Por ejemplo, nos enteramos de lo que hace Ariadna entre que le ofrece su ayuda a Teseo hasta que finalmente le lleva el hilo mágico y la espada a la prisión. ¿A quién le pide ayuda? ¿Por qué recurre a él? ¿Qué indicaciones y advertencias recibe? Volvamos a leer esa parte.

Para cerrar este intercambio, se puede focalizar en la promesa con la que cierra el episodio, ya que pone en evidencia tanto el peligro al que se expone Ariadna al ayudar a Teseo, como su motivación principal: el deseo de casarse con él.

  • Antes de separarse de Teseo, Ariadna le menciona que, al ayudarlo, pone su vida en peligro. ¿Cuál es el riesgo que corre? ¿Por qué decide ayudarlo de todos modos? ¿Qué le pide a cambio?

“La espera” y “La salida”

Para la lectura de los dos episodios siguientes, la o el docente puede organizar a sus estudiantes por parejas para que los lean e intercambien sobre ellos a partir de la siguiente consigna:

En parejas, lean los episodios “La espera” y “La salida” y conversen sobre esta pregunta:

1. ¿Qué hace y qué piensa Ariadna mientras espera que Teseo salga del laberinto?

Tomen nota de lo conversado para compartir en la puesta en común.

Durante la puesta en común, se puede guiar la participación de todas las parejas con intervenciones como las siguientes.

  • En el mito anterior leímos todo lo que pasa dentro del laberinto, mientras Teseo entra con el contingente de jóvenes, se enfrenta al Minotauro y emprende la salida. En cambio, en este nos enteramos de lo que ocurre durante ese mismo período de tiempo pero afuera, mientras Ariadna espera que Teseo salga.
  • ¿Qué hace Ariadna durante ese tiempo de espera? ¿Qué significa que haya hecho “votos de silencio”?
  • ¿Y qué piensa? ¿Cuáles son los peligros que imagina?
  • El narrador dice que la espera de Ariadna “duró la eternidad del ansia” (p. 32). ¿Qué querrá decir con eso? ¿Cómo pasa el tiempo cuando estamos angustiados, preocupados?
  • Fíjense la estrecha relación que tiene Ariadna con los dioses. Al principio dice que ella “les prometió a los dioses no decir ni una palabra hasta que [Teseo] saliera vivo y a salvo” (p. 30), y al final de ese mismo episodio dice que “se encomendó al amor de su abuelo Zeus y los demás dioses” (p. 31). Esta no es una característica solo de Ariadna; en el mundo de la mitología griega hay una relación muy cercana entre los dioses y las personas; ellos intervienen todo el tiempo en sus vidas, a veces para beneficiarlos y otras para perjudicarlos.

Por último, para cerrar el intercambio, se puede invitar a las y los estudiantes a conversar sobre el desenlace de la historia, recuperando la relación temporal entre este mito y el anterior.

  • Dijimos que este mito cuenta los mismos acontecimientos que el anterior pero centrándose en el personaje de Ariadna. Sin embargo, al final, este avanza un poco más en el tiempo. ¿En qué momento termina el mito anterior y en qué momento termina este? ¿Logra finalmente Teseo salir del laberinto?
  • En realidad, la historia entre Teseo y Ariadna no termina acá. En otros relatos se cuenta lo que pasa después de que él sale del laberinto y emprenden juntos el regreso hacia Atenas. Quizás en otro momento podamos leer también esa parte de la historia.

“El amor de Ariadna”

Lectura individual e intercambio por parejas

El objetivo de esta situación es que las chicas y los chicos recuperen los detalles del amor de Ariadna por Teseo y las indicaciones que le da para entrar y salir del laberinto (ver anexo: El amor de Ariadna).

Durante la puesta en común, la o el docente da lugar a que todas las parejas hagan sus aportes. A medida que se conversa sobre el punto 3, puede ir confeccionando un afiche con la lista de indicaciones para que quede pegado en el aula, ya que será un insumo valioso para la propuesta de escritura “Instrucciones para entrar y salir del laberinto”.

Una lista posible es la siguiente: 

  • Abrir la puerta de entrada y atar el extremo suelto del ovillo de lana.
  • Evitar que el hilo se corte o se desate.
  • Mientras el Minotauro duerma, agarrarlo por el pelo y sacrificarlo rápidamente.
  • Regresar al punto de entrada siguiendo el hilo.

“Instrucciones para entrar y salir del laberinto” 

Producción de textos (individual)

Al terminar de leer “Ariadna, Teseo y el hilo mágico”, la o el docente puede llevar adelante la propuesta de escritura “Instrucciones para entrar y salir del laberinto”, cuyas orientaciones se detallan en la sección “Escritura” de este material.

“La casa de Asterión”, de Jorge Luis Borges

Lectura compartida e intercambio entre lectores

Luego de haber leído los dos primeros relatos, la o el docente puede compartir la lectura del cuento “La casa de Asterión”, de Jorge Luis Borges. El objetivo de esta situación es que las y los estudiantes conozcan una de las tantas reformulaciones literarias del mito; en este caso, narrada desde el punto de vista del Minotauro.

Antes de comenzar la lectura, puede presentar la obra a partir de intervenciones como las siguientes:

  • Como les conté al principio, los mitos que estamos leyendo son muy antiguos y famosos. Por eso, existen muchísimas obras posteriores –cuentos, novelas, películas, pinturas, etc.– que vuelven a contar sus historias o recuperan sus personajes de algún modo. Hoy vamos a leer un cuento que escribió Jorge Luis Borges, un gran escritor argentino, que se llama “La casa de Asterión”. 
  • El título nos da una pista acerca de qué se trata. ¿Quién es Asterión? ¿A qué espacio se referirá con “La casa de Asterión”?

Luego de leer el cuento colectivamente, la o el docente coordina un intercambio entre lectores. Algunas intervenciones posibles son:

  • ¿Cuál es la historia que se cuenta? ¿Es la misma que leímos antes? ¿En qué se parece y en qué se diferencia?
  • Salvo un pequeño fragmento al principio y otro al final, el cuento está escrito en primera persona. ¿Quién cuenta la historia? ¿En qué momento se dieron cuenta de que era el Minotauro?
  • En su relato, el Minotauro dice que no es un prisionero. ¿Por qué se mantiene dentro de su “casa” entonces? ¿Qué le pasa cuando sale a la calle? Volvamos a leer esa parte.
  • ¿Cómo pasa el tiempo el Minotauro? ¿Cuáles son sus juegos?
  • Volvamos a leer cómo describe el laberinto. ¿Se parece esta descripción a la de los mitos que leímos antes? ¿En qué? 
  • Hacia el final, el Minotauro dice estar esperando a “su redentor”. ¿Alguien sabe lo que significa esa palabra? Según el diccionario, el redentor es “quien redime”; y el verbo “redimir” significa: “Rescatar o sacar de la esclavitud al esclavo; liberar, salvar”. ¿Les parece que el Minotauro necesita que alguien lo libere de la situación en la que está? ¿Por qué?
  • Volvamos a leer el final del cuento, después de que termina el relato en primera persona. Hay algo ahí que no se cuenta. ¿Qué es lo que pasó? ¿Qué palabras nos hacen dar cuenta de eso?
  • Teseo, como sorprendido, le dice a Ariadna que el Minotauro “apenas se defendió”. Después de haber leído la historia desde el punto de vista del Minotauro, ¿por qué creen que tuvo esa actitud?
  • ¿Qué piensan ahora del Minotauro? ¿Lo sienten igual que cuando leímos los mitos? ¿Por qué? 

Dédalo e Ícaro

La o el docente puede presentar el tercer mito llamando nuevamente la atención sobre su título, ya que uno de los dos personajes que lo integran es el famoso constructor del laberinto de Creta, ya conocido por las chicas y los chicos a partir de la lectura de los relatos anteriores.

  • Hoy vamos a leer el último mito del libro: “Dédalo e Ícaro”. Al primero de estos personajes ya lo conocemos de los relatos anteriores. ¿Se acuerdan de quién es? 
  • El otro personaje del título es Ícaro, su hijo. ¿Alguna vez lo escucharon nombrar? Cuando terminemos de leer, vamos a anotar su nombre en nuestro afiche de personajes.
  • El relato está dividido en dos partes: “Las alas” y “El vuelo”. Vamos a leer juntos la introducción y la primera parte, y luego ustedes van a leer individualmente el final.

En caso de que la o el docente lo considere más apropiado para su grupo, puede organizar la lectura completa de este último relato en forma individual con un posterior intercambio en parejas, a partir de la siguiente consigna.

Leé “Dédalo e Ícaro”. Después, juntate con una compañera o un compañero y conversen sobre las siguientes preguntas.

1. ¿Qué historia se cuenta en este mito? ¿Cómo se relaciona con los relatos anteriores?

2. ¿Qué consejos le da Dédalo a Ícaro antes de emprender el vuelo?

3. ¿Por qué creen que Ícaro no cumple esas indicaciones?

Tomen nota de lo conversado para compartir en la puesta en común.

Introducción y “Las alas”

La o el docente puede iniciar el intercambio recuperando la relación de este relato con los anteriores. En la introducción, se vuelve a contar muy brevemente la historia de Teseo y Ariadna y se avanza en sus consecuencias: al enterarse de que Dédalo ayudó a los jóvenes, el rey Minos lo encierra junto a su hijo Ícaro en el laberinto. Por otra parte, será importante que las y los estudiantes adviertan que en este caso la focalización del relato está puesta en el personaje de Dédalo.

  • ¿Qué historia se cuenta en este mito? ¿Cómo se relaciona con los relatos anteriores?
  • Ya habíamos hablado del peligro que corrían Ariadna y Dédalo por ayudar a Teseo a matar al Minotauro. ¿Qué consecuencias tiene para Dédalo? ¿Y para Ariadna? ¿Sabemos algo nuevo acerca de lo que pasa con ella y Teseo?
  • Así como el primer mito hace foco en Teseo y el Minotauro, y el segundo en Ariadna, en este se focaliza en Dédalo.

Luego, se puede conversar acerca del nuevo invento de Dédalo para escapar del laberinto y de algunas características que se desprenden de su modo de actuar.

  • Dédalo queda preso de su propio invento. ¿Cómo actúa en esa situación? ¿Se resigna a quedar encerrado en el laberinto?
  • ¿A qué se refiere el texto cuando dice que “en su mente inquieta, una chispa de esperanza empezó a arder” (p. 34)? ¿Qué es lo que se le ocurre en ese momento?
  • Si bien Dédalo no tiene herramientas ni materiales a disposición, se las ingenia para construir unas alas con las cosas que tiene alrededor. ¿De dónde saca las plumas? ¿Y con qué las ata? 
  • ¿Cómo podemos describir a Dédalo a partir de su modo de actuar en este episodio? Cuando terminemos el intercambio, van a tener un ratito para armar su ficha en sus carpetas y anotar ahí todas estas características.

"El vuelo"

La o el docente puede indicarles a sus estudiantes que lean el episodio final en forma individual y luego intercambien en parejas a partir de la siguiente consigna.

Leé el episodio “El vuelo”. Después, juntate con una compañera o un compañero y conversen sobre el final de la historia. 

Tomen nota de lo conversado para compartir en la puesta en común.

Durante la puesta en común, la o el docente alienta la participación de todas las parejas. Si es necesario, puede guiar el intercambio sobre el desenlace de la historia con intervenciones como las siguientes.

  • Antes de emprender el vuelo, Dédalo le da algunos consejos a Ícaro. ¿Qué es lo que le dice? ¿Cuál es el peligro de volar muy alto? ¿Y de volar muy bajo?
  • ¿Qué pasa una vez que Dédalo deja de acompañarlo? ¿Ícaro mantiene el vuelo “por el medio”, como le indicó? ¿Por qué no le hace caso?
  • ¿Qué le pasa finalmente a Ícaro por volar tan alto? ¿Ocurre lo que le había advertido su padre?
  • Dédalo no ve caer a su hijo. ¿Cómo se da cuenta de lo que ocurrió? 
  • ¿Cómo reacciona en ese momento? ¿Por qué dice en el texto que “se arrepintió de sus propias creaciones”? ¿Tiene alguna razón para arrepentirse de haber construido el laberinto? ¿Y las alas?
  • En el cierre del relato aparecen algunas creencias respecto de esta historia, cosas que “se dicen” o “se creen”. Les vuelvo a leer esa parte. ¿Ustedes que imaginan que pasó finalmente con Ícaro?

A continuación, puede invitar a las y los estudiantes a focalizar sobre las características de Dédalo e Ícaro, que luego podrán incorporar a las fichas de los personajes.

  • Si bien ya conocíamos a Dédalo de los relatos anteriores, en este lo vemos en un nuevo rol, como padre de Ícaro. ¿Qué características podemos agregar en su ficha a partir de cómo se comporta con su hijo?
  • Antes de emprender el vuelo, el texto dice: “Dédalo se colocó sus propias alas y terminó de acomodar las alas de Ícaro, le dio un beso y con lágrimas en los ojos le dijo: ‘¡Hijo, ten cuidado!’” (p. 36). ¿Qué creen que siente en ese momento? ¿Por qué tiene lágrimas en los ojos?
  • El texto dice que, una vez que se elevaron, Dédalo “guió a su hijo, como hubiera hecho una madre pájara”. ¿A qué se refiere con eso? ¿Cómo lo acompaña? Volvamos a leer ese párrafo.
  • En cuanto a Ícaro, ¿cómo podríamos describirlo a partir de lo que se cuenta en esta historia?
  • En la página 36, dice: “Ícaro, ansioso por volar, le pidió a su padre que le dejara probar las alas esa misma noche”; y más adelante: “Al día siguiente, al amanecer, Ícaro despertó impaciente y, al ver que su padre todavía dormía, se puso las alas y comenzó a moverlas, brillando a contraluz como un ave dorada”. ¿Cómo se muestra Ícaro en estos pasajes? ¿Qué podríamos decir de su forma de ser?
  • En la página 38, se nombra a Ícaro como “dueño del cielo”. ¿Por qué creen que se lo llama así?
  • ¿Y qué podríamos decir de él teniendo en cuenta el desenlace de la historia?
  • Cuando terminemos el intercambio, van a tener un rato para armar la ficha de Ícaro y completar la de Dédalo con las nuevas características que se desprendan de este episodio.

Para cerrar el análisis de este mito, la o el docente puede indicar a las chicas y los chicos que, en parejas, conversen sobre distintas interpretaciones a las que da lugar el comportamiento de Ícaro, a partir de la siguiente consigna.

  • Este mito ha tenido muchas y variadas interpretaciones. Algunos dicen que Ícaro cayó del cielo por actuar con soberbia y desobedecer a su padre. Otros, en cambio, sostienen que actuó con valentía y libertad, porque se animó a desafiar las reglas y asumir los riesgos. ¿A ustedes qué les parece? ¿Qué opinan de lo que hizo?

Una vez que todas las parejas terminan de debatir, vuelven al intercambio colectivo para compartir sus conclusiones.

Finalmente, teniendo en cuenta que se trata del último mito del libro, la o el docente puede dedicar unos minutos a conversar acerca de la articulación entre los tres relatos que se leyeron y abrir el espacio a cualquier otra intervención, comentario o apreciación que pueda surgir de parte de las y los estudiantes.

  • Este es el último mito del libro. ¿Qué opinan sobre los tres relatos que leímos? ¿Cuál les gustó más? ¿Les recomendarían alguno de ellos a las chicas y los chicos de los otros años?
  • Como fuimos conversando, los tres relatos están muy conectados. Los dos primeros cuentan una misma historia pero focalizando en distintos personajes –el primero, en el Minotauro y Teseo; el segundo en Ariadna–, y el último relata lo que les pasó después de eso a Dédalo y su hijo por haber ayudado a Teseo a salir del laberinto. ¿Qué parte de toda esta historia les pareció más impactante? ¿Se quedaron con ganas de saber algo que no esté contado en ninguno de los tres relatos?
  • Ahora que terminamos de leer los tres mitos, pueden volver a mirar las fichas de personajes que armaron en sus carpetas para ver si les falta agregar algo importante. Si quieren, pueden compartir lo que escribieron con una compañera o compañero, para que cada uno complete lo que le falta.

“Ícaro, dueño del cielo”

Lectura e intercambio por parejas

El objetivo de esta situación es que las chicas y los chicos vuelvan a leer por sí mismos algunos pasajes del mito para profundizar sobre los consejos que recibe Ícaro de su padre y sobre su comportamiento final (ver anexo: Ícaro, dueño del cielo).

Durante la puesta en común, la o el docente da lugar a los aportes de todas las parejas. 

El objetivo del punto 1 es que las chicas y los chicos registren el acompañamiento que recibe Ícaro por parte de su padre, identificando tanto los fundamentos de su consejo –que no vuele muy bajo porque sus alas podrían mojarse, pero tampoco muy alto porque el sol podría quemarlas– como el modo en que lo guía, con amor y cuidado, durante el primer trayecto del vuelo.

En cuanto al punto 2, se trata de que analicen el comportamiento de Ícaro una vez que se aleja de su padre y las posibles razones que lo llevan a olvidar –o desobedecer– su consejo. Para esto, se podría remitir a la justificación que aparece explícita en el texto: “llevado por el deseo de volar, empezó a disfrutar de las alturas y olvidó los consejos de su padre”, pero también a otras asociadas, como que deseaba llegar hasta el sol, que se sentía el dueño del cielo, etc. Así también, en el inciso c, se recuperan las consecuencias de volar tan alto: el calor del sol derrite la cera de sus alas y el joven comienza a caer.

Por último, la consigna final invita a las y los estudiantes a poner en relación esta conducta de Ícaro con las que aparecen mencionadas previamente en la página 36:

Finalmente, cuando las alas estaban listas, Dédalo decidió que el momento de escapar había llegado. Le dijo a Ícaro que se irían al amanecer para aprovechar mejor la luz del día. Pero Ícaro, ansioso por volar, le pidió a su padre que le dejara probar las alas esa misma noche. Dédalo, después de ajustar las alas al pequeño, le enseñó a moverlas. Con alegría, Ícaro logró hacer un pequeño vuelo. 

Al día siguiente, al amanecer, Ícaro despertó impaciente y, al ver que su padre todavía dormía, se puso las alas y comenzó a moverlas, brillando a contraluz como un ave dorada. Era una imagen tan bella que Dédalo sintió gran emoción y orgullo por su obra.

A partir de este pasaje, se podría caracterizar a Ícaro como ansioso, alegre, impaciente o entusiasta, entre otras posibilidades, rasgos que se podrían vincular con su impulso final de volar más y más alto hacia el sol, sin medir los riesgos.

“Retrato de Dédalo” 

Producción de textos (individual)

Al terminar de leer “Dédalo e Ícaro”, la o el docente puede llevar adelante la propuesta de escritura “Retrato de Dédalo”, cuyas orientaciones se detallan en la sección de escritura de este material.

Escritura. Producción de textos

A continuación, se presentan y desarrollan tres situaciones de escritura en las que las y los estudiantes tienen oportunidad de escribir por sí mismos (individualmente y en parejas) en torno a Laberintos.

Las aventuras de Teseo (en parejas)

Esta propuesta consiste en volver a contar las aventuras de Teseo, desde que es un niño hasta que libera al pueblo ateniense del temible Minotauro. Por lo tanto, es imprescindible que tenga lugar después de haber leído “Teseo y el Minotauro” y de haber realizado la situación de lectura “Las primeras hazañas”.

La o el docente decidirá el criterio didáctico con el que organizará las parejas. En algunos casos, resulta productivo agrupar estudiantes que enfrentan problemas similares al escribir, para que puedan buscar soluciones conjuntas. En otros, es posible reunir a alguien que ya sepa resolver ciertos problemas y que pueda explicar a su compañera o compañero cómo se hace, o bien apelar a la ayuda de la maestra o el maestro. En cualquier caso, resulta fundamental que el criterio de agrupamiento vaya variando, de modo de ofrecer a las y los estudiantes distintas posibilidades y condiciones de trabajo.

Planificación de la escritura (colectiva)

Para la planificación colectiva de la escritura, la o el docente puede realizar las siguientes intervenciones.

  • Armar entre todas y todos un listado de los núcleos narrativos que no podrán faltar y dejarlo escrito en un afiche que quede disponible durante todo el proceso de escritura. De ser necesario, se puede recurrir a la relectura de los episodios directamente involucrados: “Las hazañas de Teseo” y “Teseo en el laberinto”, así como a la situación de lectura “Las primeras hazañas”, en la que se sistematizan sus primeras aventuras.
    Para asegurar la coherencia del texto, es conveniente orientar el intercambio de tal modo que se lleguen a establecer los siguientes núcleos:
  • Enfrentamiento contra la piel del león.
  • Movimiento de la gran roca.
  • Triunfo sobre Corinetes.
  • Triunfo sobre Pitiocantos.
  • Ingreso al laberinto y triunfo sobre el Minotauro.
  • Invitar a las y los estudiantes a que consulten la ficha de Teseo para incorporar en sus relatos los datos y las características del personaje que consideren pertinentes. Por ejemplo, se podría incluir alguna mención a que es hijo del rey Egeo y de la princesa Etra, o a que es reconocido como un héroe fuerte, prudente y valiente.

Producción del texto

Consigna para la escritura. Las aventuras de Teseo

En parejas, escriban las aventuras que protagoniza Teseo, desde que es un niño hasta que libera al pueblo ateniense del temible Minotauro.

Si quieren, pueden empezar así:

Desde pequeño, Teseo se mostró como un niño especial. Su primera aventura ocurrió el día que Hércules fue al palacio y dejó una piel de león sobre la mesa. Todos los niños se asustaron. En cambio, el valiente Teseo… 

Mientras las parejas escriben, la o el docente se acerca para leer lo que van produciendo e intervenir como lectora o lector: les hace notar si alguna parte no se entiende, si se saltearon alguna aventura que no puede faltar o si aparece alguna reiteración innecesaria. De este modo, muestra que releer la producción es una parte importante del momento de la textualización y que la revisión comienza antes de poner el punto final a la primera versión.

Revisión final

Terminada la primera versión, la o el docente les propone a las y los estudiantes que realicen una revisión global de su texto teniendo en cuenta los puntos contemplados en la planificación:

  • que hayan incluido todos los núcleos narrativos que no podían faltar;
  • que hayan incluido datos y características de Teseo que contribuyan al relato.

Una vez que se haya desarrollado la secuencia de reflexión sobre el lenguaje en torno a las formas de referirse a un personaje para evitar repeticiones, propone una segunda revisión focalizada en ese contenido (ver, en este mismo documento, la sección “Reflexión sobre el lenguaje”).

Instrucciones para entrar y salir del laberinto (individual)

Esta propuesta consiste en escribir, desde la voz de Ariadna, las instrucciones que le da a Teseo para entrar al laberinto, matar al Minotauro y encontrar el camino de salida. Por lo tanto, es preciso haber leído previamente “Ariadna, Teseo y el hilo mágico” y haber realizado la situación de lectura “El amor de Ariadna”.

Planificación de la escritura (en pequeños grupos)

Para la planificación de la escritura, la o el docente puede realizar las siguientes intervenciones:

  • Recordarles a las y los estudiantes que está disponible en el aula el afiche con el listado de indicaciones que se confeccionó en la puesta en común de la situación de lectura “El amor de Ariadna”, para que lo usen como fuente de consulta. 
    Un listado posible es el siguiente: 
  • Abrir la puerta de entrada y atar el extremo suelto del ovillo de lana.
  • Evitar que el hilo se corte o se desate.
  • Mientras el Minotauro duerma, agarrarlo por el pelo y sacrificarlo rápidamente.
  • Regresar al punto de entrada siguiendo el hilo.
  • Indicarles que, en pequeños grupos, vuelvan a leer el episodio “La promesa” (pp. 26-29), prestando especial atención al pasaje en que Dédalo le da estas indicaciones a Ariadna (p. 28), y tomen notas de los detalles que les puedan servir para incorporar en sus textos.
  • Proponerles que, en esos mismos grupos, practiquen modos de decir desde el punto de vista de Ariadna, teniendo en cuenta que se estará dirigiendo a Teseo. Por ejemplo: “Querido Teseo, te traigo las indicaciones que me dio Dédalo para que puedas encontrar la salida del laberinto”; “Teseo, escuchá bien estas indicaciones que me dio Dédalo: al entrar al laberinto…”; “Cuando abras la puerta de entrada, atá el extremo del hilo bien fuerte”. Si es necesario, pueden volver a leer los pasajes del mito en los que aparece la voz de Ariadna para tomar de referencia (por ejemplo, en la página 27, cuando le pide ayuda a Dédalo; y en la página 29, cuando le pregunta a Teseo si cumplirá su promesa de casarse con ella).

Producción del texto

Consigna para la escritura. Instrucciones para entrar y salir del laberinto

Escribí, desde la voz de Ariadna, las instrucciones que le da a Teseo para entrar al laberinto, matar al Minotauro y encontrar el camino de salida.

Si querés, podés empezar así:

Querido Teseo, te traje este hilo mágico que me dio Dédalo. Cuando entres al laberinto… 

Mientras las chicas y los chicos escriben, la o el docente circula por el aula y acompaña a quienes no saben cómo continuar a partir del inicio dado, solicitan ayuda para poner en palabras una idea o tienen dudas sobre la puntuación. En todos los casos, alienta a avanzar en la composición del texto releyendo lo ya escrito, ofreciendo alternativas para saber cómo continuar o alentando a consultar el listado de indicaciones, las notas que tomaron durante la planificación o las páginas 28 y 29 de “Ariadna, Teseo y el hilo mágico”.

Revisión final

Una vez terminada la primera versión, la o el docente propone una revisión global en la que cada estudiante vuelve a leer su texto –poniéndose en el lugar de los lectores que no conocen este mito– y realiza los cambios que considera necesarios. Además, sugiere consultar el listado de indicaciones para verificar que no haya quedado ninguna sin incluir.

Por último, puede proponer una revisión entre pares focalizada en ciertos aspectos. Para eso, se organizan parejas y sus integrantes intercambian los textos. Es importante que quede claro que no se trata de criticar ni de corregir, sino de hacer sugerencias. Al revisar la producción de su compañera o compañero, cada estudiante anota sus recomendaciones en la guía de revisión que se propone a continuación (o en otra hoja), de tal modo que el autor o autora pueda tomar en cuenta solo aquellas que considere pertinentes.

Las consignas de esta guía focalizan en el contenido y el punto de vista, pero se pueden modificar en caso de que la o el docente decida profundizar sobre otros aspectos. 

Guía de revisión entre pares
Sugerencias
¿Se entiende bien lo que la autora o el autor quiso decir?
Si te parece necesario, anotá tus ideas para hacer más clara alguna parte de su texto.




¿Se incluyen todas las indicaciones que no pueden faltar?
Revisá el afiche de indicaciones y si falta alguna, anotala para que tu compañera o compañero pueda agregarla.





¿Se sostiene el punto de vista de Ariadna a lo largo de todo el relato?
Si no es así, indicá cuál es la parte que tu compañera o compañero tendría que revisar.





¿Hay alguna parte en la que no se entienda que Ariadna se dirige a Teseo?
Si no es así, indicá cuál es la parte que tu compañera o compañero tendría que revisar.





¿Tenés alguna otra sugerencia?
Podés anotarla acá.



Retrato de Dédalo (individual)

Esta propuesta consiste en escribir un retrato de Dédalo que incluya información acerca de quién es y de sus principales características e inventos. Es recomendable que se realice luego de la lectura de los tres mitos, de modo que las chicas y los chicos hayan podido reunir la mayor cantidad de información posible acerca de este personaje.

Planificación de la escritura (en parejas/colectiva)

Para la planificación de la escritura, la o el docente puede realizar las siguientes intervenciones:

  • Comentar con las y los estudiantes que deberán incluir información sobre quién es Dédalo, cuáles son sus principales características y cuáles fueron sus inventos más destacados.
  • Indicar que, en parejas, compartan sus fichas de Dédalo y seleccionen juntos la información que consideren relevante para incluir en sus retratos. Además, que ensayen y tomen nota de posibles inicios.
  • Coordinar una puesta en común:
  • Mientras las parejas comparten su selección de contenidos, la o el docente va distinguiendo aquellos rasgos de Dédalo que es imprescindible incluir en todos los retratos de aquellos detalles que son accesorios y, por lo tanto, optativos.
  • Luego, a medida que las parejas comparten sus propuestas de inicios, toma nota en un afiche para que quede disponible durante la textualización y que las y los estudiantes puedan elegir alguno de ellos en caso de que lo requieran.

Producción del texto

Consigna para la escritura. Retrato de Dédalo

Escribí un retrato de Dédalo. Al hacerlo, no olvides incluir quién es, cuáles son sus principales características y cuáles fueron sus inventos más destacados.

Si no sabés cómo empezar, podés usar cualquiera de las propuestas que quedaron registradas en el afiche de inicios posibles.

Mientras las chicas y los chicos escriben, la o el docente circula por el aula y acompaña a quienes no saben cómo continuar a partir del inicio dado, solicitan ayuda para poner en palabras una idea o tienen dudas sobre ortografía o puntuación. Incita también a revisar en el curso de la escritura: sugiere releer lo ya escrito para encontrar cómo relacionar lo anterior con lo que sigue, para pensar si la idea está claramente expresada o si se les ocurre una mejor forma de decir.

Revisión final

Finalizada la escritura, la o el docente alienta a las y los estudiantes a hacer una revisión global con el propósito de controlar que no falte nada de lo acordado al planificar y de fijarse si les parece necesario agregar, sacar o modificar algo en función de la imagen de Dédalo que pueda ir formándose el lector a partir de lo que han escrito.

Una vez que las y los estudiantes han terminado de revisar globalmente su texto, la o el docente puede llevarse las producciones para analizarlas y hacer una devolución centrada en algunos problemas comunes que haya relevado en la mayoría de las escrituras. A partir de ellos, puede solicitar a sus estudiantes que hagan una segunda revisión focalizada atendiendo a algunas pautas que indique para todas y todos.

Reflexión sobre el lenguaje

Formas de referirse a un personaje para evitar repeticiones

En esta oportunidad, se propone una secuencia sobre las formas de referirse a un personaje para evitar repeticiones innecesarias. Si bien este contenido ya ha sido desarrollado en materiales previos, se trata de uno de los problemas más generales de la escritura: ¿en qué casos es aceptable –e incluso imprescindible– que se repita la misma palabra en un contexto cercano y en cuáles es mejor recurrir a algún recurso que permita evitar esa repetición? Y en estos últimos casos, ¿cómo se puede nombrar lo mismo sin repetir la misma palabra y de modo tal que el lector comprenda de qué o de quién se está hablando?

Debido a la complejidad que supone este problema, es necesario ofrecer a las y los estudiantes diversas situaciones a lo largo de la escuela primaria en las que tengan la oportunidad de darle respuestas provisorias, que requieren:

  • posicionarse en el lugar del lector;
  • construir criterios generales y preferencias personales acerca de cuándo es aceptable o no repetir la misma palabra;
  • contar con algunos procedimientos lingüísticos para sustituir u omitir la palabra que no se desea repetir.

A continuación, se presenta una secuencia posible para abordar este contenido.

Situación 1

El propósito de esta situación es hacer visible el problema sobre el que se pretende reflexionar. Para eso, la o el docente puede proponer el análisis en pequeños grupos de una colección de pasajes extraídos de diferentes producciones de sus estudiantes –con la previa autorización de sus autores– en los que se presenten repeticiones innecesarias, o bien utilizar otros textos con problemas análogos.

Luego, la o el docente coordina una puesta en común en la que alienta a todos los grupos a compartir lo que conversaron.

  • ¿Qué es lo que “suena mal” en estos textos?
  • ¿Cómo podríamos hacer para que el lector entienda de quién se está hablando en cada caso sin tener que repetir su nombre?

A medida que las chicas y los chicos proponen posibles formas de evitar las reiteraciones que consideran innecesarias, la o el docente va corrigiendo los textos en el pizarrón. Es probable que en algunos casos surja más de una posibilidad para solucionar el problema, por ejemplo:

  • En el primer texto, se podría omitir la segunda aparición del nombre de Hércules, pero también se podría reemplazar por el pronombre “él” o por otro modo de nombrar al mismo personaje, como “el héroe”. 
  • En el segundo texto, al haber dos personajes nombrados en la primera oración, no es posible omitir la segunda aparición de Ariadna, ya que no quedaría claro a cuál de los dos se refiere. En este caso, habría que acudir al reemplazo por el pronombre personal “ella” o por alguna otra forma de nombrarla (por ejemplo, como dice en el mito: “la joven de rojos cabellos”). 
  • En el tercer texto, al haber dos personajes masculinos en la primera oración, la segunda aparición de Teseo no podría omitirse ni reemplazarse por “él”, ya que en ambos casos no quedaría claro a cuál de los dos se refiere. Sin embargo, sí podría reemplazarse por otra forma de referirse a Teseo, como “el héroe”, “el hijo de Egeo”, entre otros.

Este es un momento propicio para remarcar que no hay una única manera posible de evitar las repeticiones innecesarias; cada autora o autor decide en cada contexto particular cuál es el recurso disponible que más se ajusta a lo que quiere expresar.

En caso de que no surjan todas estas posibilidades de los aportes de las y los estudiantes, no es necesario que la o el docente las mencione. Se trata de un primer acercamiento a aspectos sobre los que se irá profundizando en las siguientes situaciones.

Situación 2

El propósito de esta situación es que las y los estudiantes adviertan que es posible utilizar la omisión o la sustitución para evitar repetir el mismo nombre en un contexto cercano. Para eso, la o el docente puede proponer el análisis en parejas de dos versiones distintas de un mismo texto vinculado a “Teseo y el Minotauro”.

Para la puesta en común, la o el docente copia el texto del punto 1 en el pizarrón. A medida que las y los estudiantes van mencionando las repeticiones que consideran innecesarias, las va marcando; y luego va superponiendo allí mismo los recursos que se utilizan en el texto del punto 2 para solucionarlas.

  • En el texto del punto 1, ¿qué repeticiones marcaron como innecesarias?
  • Veamos la primera que aparece corregida en el texto del punto 2. ¿Qué recurso se usa para evitar repetir el nombre de “Teseo”? ¿Queda claro que es él quien derrota a Corinetes? ¿Por qué?
  • ¿Y en la oración siguiente? ¿Por qué palabras se reemplaza su nombre? ¿Podríamos en ese caso omitir el nombre de Teseo, como se hizo en la oración anterior? ¿Por qué?
  • ¿Qué otras expresiones podríamos usar para referirnos a Teseo? ¿Y qué expresiones podríamos usar para referirnos a Corinetes, si quisiéramos evitar su nombre?
  • En la última oración, ¿cómo se evita repetir el nombre de Teseo? ¿Se entiende que el que realiza esas acciones es él?

La o el docente va orientando la conversación para que queden claros los dos recursos utilizados en el texto del punto 2 para evitar las repeticiones del nombre de Teseo: en la segunda y la cuarta oración, se omite su nombre, ya que fue nombrado en la oración precedente y queda claro que se sigue hablando de él. En la tercera, en cambio, se sustituye por otra expresión que también se refiere a él (Teseo = “el joven”).

Como cierre de la puesta en común, se puede anotar en un afiche una primera conclusión:

Formas de referirse a un personaje para evitar repeticiones innecesarias:

  • omitir la referencia al personaje (solo cuando queda claro de quién se está hablando);
  • utilizar otras palabras o expresiones que se refieran al mismo personaje (como “el joven”, “el muchacho”, “el héroe”, etc.).

Situación 3

El propósito de esta situación es que las y los estudiantes reconozcan que los nombres de los personajes también se pueden sustituir por pronombres personales. Para eso, la o el docente puede proponer el análisis en parejas de otros pasajes adaptados del mito.

Durante la puesta en común, una vez que todas las parejas compartieron sus conclusiones, la o el docente explica que “él” y “ella” son parte de un conjunto de palabras –los pronombres personales– que también sirven para indicar de quién se está hablando. Se trata de palabras que se usan como “comodines”, ya que es posible utilizarlas para nombrar a cualquier personaje sin importar sus características, teniendo en cuenta solamente su género (femenino o masculino) y su número (singular o plural).

Sin embargo, es importante remarcar que el reemplazo por pronombres depende siempre de que no se produzca ambigüedad, es decir, de que los antecedentes –si es que hay más de uno– sean de distinto género o número. Para eso, la o el docente puede retomar uno de los pasajes de la situación 1.

  • Leamos este pasaje para ver si es posible reemplazar la repetición de “Teseo” por un pronombre personal.

En su viaje hacia Atenas, Teseo se encontró con Corinetes. Teseo le dio un golpe muy fuerte y lo dejó tirado en el camino.

  • ¿Qué pasa si reemplazamos la segunda aparición de “Teseo” por la palabra “él”?  

En su viaje hacia Atenas, Teseo se encontró con Corinetes. Él le dio un golpe muy fuerte y lo dejó tirado en el camino.

  • ¿Queda claro que es Teseo quien le da un golpe a Corinetes? ¿Por qué?
  • ¿De qué otra manera podríamos en este caso evitar la repetición de “Teseo”?

Así, la o el docente deja en claro que el reemplazo por un pronombre personal solo puede utilizarse en los casos en que no se produzca ambigüedad, es decir, en que los antecedentes sean de distinto género o número. Si en vez de Corinetes, en la primera oración dijera Ariadna, no habría dudas de que el pronombre “él” se refiere a Teseo; del mismo modo, tampoco habría dudas si la primera oración dijera “los atenienses”, en plural. En este caso, como los dos antecedentes son masculinos y singulares, el pronombre personal “él” puede referirse a cualquiera de ellos.

Al finalizar esta puesta en común, se puede sumar este recurso al afiche de sistematización.

Formas de referirse a un personaje para evitar repeticiones innecesarias:

  • omitir la referencia al personaje (solo cuando queda claro de quién se está hablando);
  • utilizar otras palabras o expresiones que se refieran al mismo personaje (como “el joven”, “el muchacho”, “el héroe”, etc);
  • utilizar pronombres personales: “ella”, “él”, “ellos”, “ellas”, etc. (solo cuando queda claro de quién se está hablando).

Situación 4

El propósito de esta situación es que las y los estudiantes se familiaricen con los recursos trabajados durante la secuencia –omisión y sustitución– para evitar repeticiones innecesarias. Para eso, la o el docente puede proponer que, en parejas, analicen algunos pasajes que presentan repeticiones y decidan en cada caso qué recurso utilizar para evitarla.

Mientras las chicas y los chicos leen los textos y evalúan qué recurso utilizar para evitar la repetición del nombre en cada caso, la o el docente circula por el aula e interviene cuando es necesario: propone leer los textos en voz alta para advertir mejor las repeticiones que molestan, invita a pensar expresiones pertinentes para referirse a los personajes, hace notar alguna ambigüedad, etc.

Durante la puesta en común, recupera las soluciones propuestas por las distintas parejas y las pone en discusión. Además, vuelve a hacer hincapié en que no hay una única solución posible: por ejemplo, en el texto 1, es posible omitir la segunda aparición de “Ariadna” –ya que es el único personaje nombrado en la oración precedente–, pero también se lo puede sustituir por el pronombre personal “ella” o por alguna expresión afín, como “la muchacha”. 

En cuanto a los textos 2 y 3, en los que aparecen dos personajes en la primera oración, la o el docente refuerza la necesidad de evitar la ambigüedad. En estos casos, habrá que evaluar si es posible simplemente omitir la repetición del nombre o si es mejor reemplazarlo por un pronombre personal (en caso de que sean de distinto género o número) o por una expresión equivalente que no deje dudas de que se refiere a uno y no al otro.

Situación 5

Para cerrar la secuencia, la o el docente puede proponer a las y los estudiantes que vuelvan a revisar sus producciones de “Las aventuras de Teseo” para ver si hay repeticiones innecesarias y, en caso de que las haya, encontrar cómo resolverlas a partir de los recursos trabajados.

El uso impersonal del verbo “haber”

En esta oportunidad, se propone una breve secuencia sobre el uso impersonal del verbo “haber”.

La reflexión sobre esta forma del verbo “haber” resulta particularmente importante porque en la oralidad existe una fuerte tendencia a su pluralización cuando va acompañado de un sustantivo en plural. En la lengua escrita, en cambio, la norma establece que su conjugación en las construcciones impersonales debe mantenerse invariablemente en tercera persona del singular, sin importar la cantidad de elementos a los que se refiera.

A continuación, se presenta una secuencia posible para abordar este contenido.

Situación 1

El objetivo de esta situación es hacer visible el problema sobre el que se propone reflexionar. Para eso, la o el docente puede escribir en el pizarrón algunas oraciones recolectadas de las producciones de sus estudiantes –o similares– en las que aparezcan construcciones impersonales con el verbo “haber” conjugado en tercera persona del singular y otras con su conjugación en plural.

  • Vamos a leer juntos algunas oraciones que usan el verbo “haber” con el sentido de que algo o alguien existe o está en determinado lugar.
En mi cumpleaños, había muchos amigos.En mi cumpleaños, habían muchos amigos.
Ayer hubo payasos en la plaza.Ayer hubieron payasos en la plaza.
  • ¿Qué cambia entre las oraciones de la primera columna y las de la segunda?
  • ¿Cuál de las opciones les parece mejor: “había” o “habían”; “hubo” o “hubieron”? ¿Por qué?
  • ¿Cómo serían estas mismas oraciones en presente?

Al pasar las oraciones al tiempo presente (“En mi cumpleaños, hay muchos amigos”; “Hay payasos en la plaza”), seguramente las chicas y los chicos noten que en ambos casos la forma verbal indicada es “hay”, en singular, por más que aquello de lo que se está hablando refiera a varios elementos. A partir de esta comprobación, se puede enunciar una conclusión provisoria: si en presente el verbo “haber” se mantiene siempre en singular, lo mismo deberá suceder cuando se use en otros tiempos.

Situación 2

El objetivo de esta situación es que las y los estudiantes adviertan que el verbo “haber” en su uso impersonal se utiliza siempre en singular, sin importar el tiempo en que esté conjugado (pasado, presente, futuro). Para eso, la o el docente puede proponer el análisis en parejas de un corpus de oraciones en distintos tiempos y con elementos en singular y plural.

Durante la puesta en común, la o el docente da lugar a los aportes de todas las parejas. A medida que las y los estudiantes van compartiendo sus análisis, va tomando nota en el pizarrón de las distintas formas del verbo “haber” que aparecen en las oraciones. 

Luego, puede introducir un nuevo interrogante:

  • Como notaron, en estas oraciones aparecen varias formas del verbo “haber”: “había”, “hubo”, “hay” y “habrá”. ¿Qué es lo que cambia entre ellas? ¿En qué tiempo está cada una?
  • Habíamos visto que la forma del verbo en presente, “hay”, se mantiene siempre igual, ya sea que se refiera a uno o varios elementos. ¿Qué pasa con las dos formas de “haber” que aparecen en tiempo pasado: “había” y “hubo”? ¿Cambian según la cantidad de elementos a los que se refieren o se mantienen igual? ¿Y la forma en tiempo futuro: “habrá”?

De esta manera, se podrá ampliar la primera conclusión: en su uso impersonal, el verbo “haber” va siempre en singular, sin importar la cantidad de elementos a los que se refiera ni el tiempo en que esté conjugado.

Situación 3

El objetivo de esta situación es comparar el comportamiento del uso impersonal del verbo “haber” con otros verbos que sí varían en número (singular o plural). Para eso, la o el docente puede indicar que, en parejas, analicen dos grupos diversos de oraciones.

Durante la puesta en común, una vez que todas las parejas hayan compartido sus conclusiones, la o el docente puede llamar la atención acerca de la diferencia de sentido de estos verbos: mientras que “jugar” implica una acción que es ejercida por el o los niños, “haber” se utiliza para indicar “la existencia o presencia de personas, animales o cosas”. En el primer caso, el verbo cambia su número –singular o plural– para adaptarse a la cantidad de niños que ejercen la acción. En cambio, en el segundo caso, no hay una “persona” –en sentido amplio– que realice la acción de “haber”; por eso, se trata de un “uso impersonal”.

En este punto, la o el docente también puede mencionar –aunque no se profundice en este contenido por el momento– que existe otro uso del verbo “haber” en el que sí se conjuga en todas las personas –1°, 2° y 3°– y en número –singular y plural–, de tal modo que el verbo concuerde con el sujeto de la oración. Es el caso de su función como auxiliar en los tiempos compuestos; por ejemplo: “El día antes, Juan y Pedro le habían comprado un regalo a su mamá”, “Los chicos habrán terminado la escuela para ese momento”, “Hasta ahora, nunca nos hemos tirado en paracaídas”.

Para avanzar en la conceptualización de las construcciones impersonales, la o el docente puede compartir algunas oraciones referidas a fenómenos de la naturaleza o estados del tiempo.

  • Además de este uso del verbo “haber”, que indica la existencia o presencia de alguien o algo, hay otros verbos que se comportan de la misma manera. Leamos estas oraciones.
Nieva muy fuerte en Bariloche.Ayer llovió.En verano, amanece muy temprano.
  • Miren los verbos de las tres oraciones: ¿están en singular o en plural?
  • ¿Quién realiza la acción de “nevar”, “llover” o “amanecer”?
  • En este tipo de oraciones, referidas a los estados del clima o a fenómenos naturales, pasa lo mismo que con el uso impersonal del verbo “haber”. No hay una persona que realice la acción, por lo tanto se las llama “oraciones impersonales” y su verbo está siempre en singular.

Al finalizar el intercambio, se podrá agregar una justificación a la conclusión elaborada hasta el momento: el verbo “haber” va siempre en singular, sin importar la cantidad de elementos a los que se refiera ni el tiempo en que esté conjugado, porque es una construcción impersonal, es decir que no hay una persona que realice la acción.

Situación 4

El objetivo de esta situación es que las y los estudiantes pongan en práctica los contenidos estudiados en torno al uso impersonal del verbo “haber”. Para eso, la o el docente puede proponer que, individualmente, revisen y corrijan un texto en el que aparecen diversas formas de dicho verbo en singular y en plural.

Durante la puesta en común, la o el docente alienta la participación de las y los estudiantes. Si es necesario, puede realizar intervenciones como las siguientes:

  • ¿Cuáles son las formas del verbo “haber” que encontraron en el texto?
  • ¿Cuáles de ellas estaban bien escritas y cuáles tuvieron que corregir?
  • En la frase "hubieron jóvenes muy valientes", ¿por qué “hubieron” es un error si “jóvenes” está en plural?
  • En el texto aparecen también otros verbos, por ejemplo cuando dice: “Cada año, se celebraban en Atenas tristes ceremonias”. ¿Está bien que ese verbo esté en plural? ¿Por qué?

A partir de lo conversado, la o el docente recupera una vez más la regla sintáctica: los verbos como “celebrar” tienen un sujeto que realiza la acción y por lo tanto deben concordar en número con él (singular o plural); en cambio, el uso impersonal del verbo “haber” indica mera presencia o existencia, carece de sujeto y, por lo tanto, se mantiene siempre en singular.

Para cerrar la secuencia, la o el docente anota en un afiche la sistematización de lo que se ha estudiado y lo deja pegado en el aula como fuente de información segura.

Uso impersonal del verbo “haber”

Cuando el verbo “haber” se usa para decir que algo existe o está presente, funciona como un verbo impersonal: no tiene un sujeto que realice la acción. Por eso, va siempre en singular, sin importar a cuántos elementos se refiera ni en qué tiempo esté conjugado.

Por ejemplo: 

“Hay un laberinto”.

“Hubo un laberinto”.

“Había un laberinto”.

“Habrá un laberinto”.

“Hay muchos laberintos”.

“Hubo muchos laberintos”.

“Había muchos laberintos”.

“Habrá muchos laberintos”.

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