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Juegos e ídolos, masculinidades en deconstrucción

Orientaciones para revisar prácticas y conceptos, desarticular mitos, creencias, estereotipos y prejuicios sobre relaciones desiguales entre los géneros

Creado: 19/08/2021 | Actualizado: 13/09/2021

Marco general

Reflexiones sobre el abordaje de las masculinidades en las instituciones educativas

En el marco del Calendario Escolar y en consonancia y cumplimiento de la Ley Nacional de Educación Sexual Integral N° 26150 y la Ley Provincial de Educación Sexual Integral N° 14744, se desarrolla desde el lunes 23 al viernes 27 de agosto la Semana de la ESI.

En el contexto de una situación sanitaria inédita en el país y en el mundo, y de acuerdo a las medidas preventivas adoptadas en cada distrito y región educativa, las modalidades de enseñanza han alternado entre la virtualidad, la presencialidad y la semipresencialidad. Es por eso que ciertas situaciones de violencia de género, o hacia las identidades diversas al paradigma heteronormativo, puedan haberse agudizado. 

En este sentido, resulta  prioritario que durante la semana de la ESI se pueda reflexionar y hacer hincapié en la enseñanza y aprendizaje de contenidos que favorezcan el trato igualitario entre varones, mujeres, trans, identidades no binarias, lesbianas, gays, intersex+, con el fin último de prevenir violencias.

Una de las formas en que pueden abordarse estos objetivos es a través de la enseñanza y el aprendizaje del concepto y la noción de masculinidades, con énfasis en el análisis crítico de las masculinidades caracterizadas como hegemónicas. 

 

Algunas nociones conceptuales: masculinidades hegemónicas, dominación masculina, “pedagogías de la crueldad” y rituales para hacerse varón.

Los distintos discursos que circulan en la sociedad –culturales, políticos, estéticos, morales, entre otros- suelen naturalizar (o tomar como afirmaciones)  al conjunto de atributos e ideas respecto de lo que es ser varón cis y de lo que es ser mujer cis, como también de lo que se espera de cada cual, qué actitudes, modales e incluso posturas corporales deben adoptar y qué roles sociales deben cumplir o qué capacidades tienen para desempeñarlos. Al mismo tiempo, se construyen representaciones colectivas adecuadas a los géneros que definen criterios de normalidad (o sea, de lo que es normal que sea o haga un varón o una mujer). Los géneros, sus roles y expresiones son instituciones o construcciones sociales que se sostienen sobre lo biológico, y en las que se  asignan cualidades o significaciones de lo que cada cultura y sociedad construye como “lo masculino” y “lo femenino”. 

Fuente: Wikimedia Commons

Los modos socialmente admitidos de ser mujer cis o varón cis, asentados sobre la heteronorma, han cambiado con el tiempo y, con ellos, las nociones de masculinidad y feminidad. 

Según la tesis desarrollada por Silvia Federici en Calibán y la bruja. Mujeres y acumulación originaria¹, en las sociedades occidentales, particularmente a partir del surgimiento del capitalismo, se produce una nueva división sexual del trabajo, donde los varones cis asumen el rol de la manutención económica de la familia, trabajan fuera de la casa y relegan a las mujeres cis al hogar y al cuidado de las hijas e hijos (producción y reproducción de la fuerza de trabajo no reconocido salarialmente).  Al mismo tiempo, emergen ciertas nociones de ser hijo, padre, compañero, macho, “sexo fuerte”, amante, como formas predominantes de ser varón frente a ser hija, madre, “sexo débil”, sujeto no deseante, casta, pasiva y sumisa como formas de ser mujer. De ese modo, el mundo se divide de una manera básica y dual donde se coloca a las mujeres en situaciones de asimetría, ocultamiento y desvalorización dentro de un orden social regido y dominado por los varones y lo masculino.

Para Rita Segato², el patriarcado o relación de género basado en la desigualdad, se caracteriza por una “pedagogía de la crueldad” de los varones cuya máxima expresión es el ataque sexual y la explotación hacia las mujeres y los femicidios. La autora especifica que la masculinidad está más disponible para la crueldad porque la vida social, la socialización y el entrenamiento para la vida de los sujetos varones –ya presente desde los juegos infantiles- obligan a desarrollar una afinidad de significados entre masculinidad y guerra, entre masculinidad y crueldad, entre masculinidad y baja empatía. Y las mujeres son empujadas al papel de objeto, disponible y desechable. 

Para caracterizar esta situación, en los años ochenta del siglo XX, desde algunas autoras como Raewin Connell³, surge el concepto de masculinidad hegemónica, entendido como un modelo de prácticas (es decir, cosas hechas, no solo un conjunto de expectativas o una identidad) que permite la continuidad del dominio de los varones sobre las mujeres y legitiman ideológicamente la subordinación global de las mujeres cis a los varones cis, que reciben así los beneficios del patriarcado. 

De este modo, algunas características de la masculinidad hegemónica son las siguientes:

  • Es la manera concreta de expresar el género masculino, la más corrientemente aceptada, la que aporta legitimidad al patriarcado y garantiza la posición dominante de los varones y la subordinación de las mujeres.
  • Es la forma culturalmente idealizada de la virilidad que es social y jerárquicamente exclusiva: preocupados por ganar el pan cotidiano los varones se diferencian por su dureza, la competitividad, la contrariedad e inestabilidad psicológica y propensión a la crisis.
  • Otro rasgo de la masculinidad hegemónica es que se construye en oposición a lo femenino. Ser varón significa no ser mujer y esto implica eliminar todo un conjunto de sensaciones, afectos, debilidades, sensibilidades y necesidades.
  • La definición de “verdadero varón” va ligada al mandato de heterosexualidad. El no cumplimiento de este mandato es sancionado socialmente como homosexualidad o baja del estatus de “hombría”.
  • Un hombre que se precie de tal tiene heroísmo y coraje, no tiene que tener miedo y debe proteger a las personas a su cargo.
  • Su naturaleza de varón protector no le permite rehuir el combate y además ser competitivo y tener éxito.
  • El varón es macho, amante, agresivo, sexualmente potente y activo.
  • El varón tiene necesidad de enfrentarse a retos: físicos, profesionales, entre otros. 
  • El varón debe traer el pan a casa: alimentación, vestido y éxito económico.
  • En síntesis, es poseedor de las Tres “p”: protección, provisión y potencia.

Fuente: Wikimedia Commons

La visión dominante de la masculinidad, o de lo que Pierre Bourdieudenomina dominación masculina, se expresa en discursos, refranes, proverbios, adivinanzas, poemas, dichos tales como “los varones no lloran” “las mujeres son más sentimentales” o letras de canciones como “La mujer que al amor no se asoma no merece llamarse mujer” o afirmaciones que adquieren categoría de cierto sentido común como, por ejemplo, “las mujeres no saben conducir vehículos”, así como en representaciones gráficas, pinturas (las mujeres cuidan o amamantan a sus hijos y los varones están en la guerra) y publicidades (generalmente una mujer es usada como modelo para vender artículos de cocina o electrodomésticos y un varón como modelo para vender herramientas para la casa o automóviles) y de modo más amplio, en todas las prácticas, especialmente en las técnicas y rituales del cuerpo como la postura o los ademanes y el porte. 

A su vez, David Gilmore en Haciéndose hombre. Concepciones culturales de la masculinidadhace hincapié en que el código masculino, el culto a la masculinidad, incluye un elemento de dominio que presupone que el hombre es superior a la mujer y quien manda. El autor se focaliza en ciertos rituales de las sociedades occidentales para convertirse en “hombres verdaderos” u “hombres de verdad” que suelen ser violentos y adquieren diferentes formas a través del tiempo: pederastia, “malteada”, pantalón largo, uso del reloj, servicio militar obligatorio, entre otros.

Este marco suele naturalizar, habilitar o dar lugar a las llamadas violencias por razones de género, a la relación asimétrica y desigual entre los géneros, a la discriminación a las diversidades sexuales y a los crímenes de odio. La violencia por razones de género abarca las situaciones de discriminación hacia las lesbianas (doblemente discriminadas por ser mujeres y lesbianas) y la situación de travestis y trans, cuya visibilidad las hizo históricamente víctimas de la marginación del mundo de la educación y del trabajo. A su vez, trans y travestis son históricamente marginadas de los sistemas de salud oficiales, lo cual no les permite contar con los controles sanitarios adecuados en relación a las ITS y las personas trans son víctimas de prácticas en las que no les administran los productos adecuados para sus modificaciones corporales, acortando su promedio de vida a los treinta o cuarenta años. 

 

Las masculinidades en las instituciones educativas

En la semana de la ESI, y desde estas teorizaciones, destacamos la importancia de reflexionar colectivamente acerca de los modos de concebir las masculinidades en las escuelas, sabiendo que en la vida cotidiana, en los rituales institucionales y en las prácticas docentes habitan múltiples sentidos -muchas veces contradictorios- acerca de cómo deben ser las niñas y los niños, las mujeres y los varones. 

Esta es una oportunidad para detenerse a pensar e interrogarse, junto con otras y otros, sobre cómo se dinamizan las diferentes aristas de la masculinidad hegemónica en las propias interacciones que se producen tanto entre las niñas y los niños, entre estudiantes y docentes, así como también entre las escuelas y las familias. 

¿Qué representaciones se ponen en juego acerca de cómo son y deben ser los varones en los jardines y en las escuelas? 

¿Qué expectativas prevalecen sobre ellos? 

¿En qué se diferencian de las que se producen sobre otras identidades?

¿Cómo aparecen estas representaciones sobre la masculinidad en la organización institucional?  

¿Y cómo se reproducen y resignifican en los espacios de las salas y las aulas? 

Estos sentidos cristalizados sobre la masculinidad, ¿qué tensiones y acuerdos generan  en la comunidad educativa? 

Como docentes, ¿cómo nos interpelan y cómo intervenimos sobre estos conflictos? 

Como parte de los lineamientos político-pedagógicos de la ESI, problematizar los sentidos y las prácticas en torno a las masculinidades, constituye una apuesta fundamental para promover relaciones e identidades más libres, democráticas e igualitarias. 

 

Nivel Inicial y Nivel Primario - Primer ciclo

En esa dirección, en relación con las propuestas de enseñanza dirigidas a las y los más pequeños, se propone indagar  juegos, colores, profesiones y deportes que a lo largo del tiempo han estado atravesados por los estereotipos de género, la noción de dominación masculina y masculinidad hegemónica. 

Asimismo, se pueden contraponer con la exhibición y análisis de materiales (fotografías, publicidades, relatos, etc.) que pongan en cuestión esos estereotipos y propongan nuevas masculinidades y otras formas de ser varón.


Fuente: Pexels


Fuente: Freepik

Se pueden analizar películas tales como Zootopia, de Byron Howard, Rich Moore y Jared Bush o Valiente, dirigida por Mark Andrews y Brenda Chapman, y dialogar con las y los estudiantes en torno a las siguientes consignas: 

  • ¿Quiénes son las protagonistas de cada una de las películas? 
  • ¿Qué profesiones realizan? 
  • ¿En qué se diferencian de otras películas que hayan visto y por qué? 
  • ¿Qué mensaje dejan ambas películas?  

En el caso de la primera película, ¿por qué a la conejita Juddy Hops en la ciudad de animales mamíferos Zootopia le cuesta ser la primera agente de un cuerpo policial? 

  • ¿Cómo reaccionan los otros animales? 
  • ¿Cómo termina la película? 
  • ¿Quién salva a Zootopia
  • En la segunda película.. 
  • ¿Qué ancestrales costumbres desafía Mérida al convertirse en arquera? 
  • ¿Qué consecuencias traen sus acciones para el reino? 

 

Nivel Primario – Segundo ciclo y Nivel Secundario

Para el segundo ciclo de Primaria y para el nivel Secundario se orienta trabajar con el análisis de biografías y personajes de la historia que ejemplifiquen las nociones de masculinidad hegemónica y otras masculinidades. 

Se puede contraponer la clásica noción de “Padres de la Patria” con la visibilización y/o revalorización de figuras tales como Remedios del Valle o Juana Azurduy, entre otras.

Se puede trabajar sobre diferentes refranes, canciones y publicidades que refuercen la idea de masculinidad hegemónica y proponer que las y los estudiantes piensen otras formas de ser varón. 

Se propone analizar instrumentos jurídicos tales como la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, identificando la marca de género de esos instrumentos y las situaciones históricas y contemporáneas donde se han violado artículos de dichas declaraciones. 

Desde literatura y arte se sugiere analizar críticamente cuentos como Hombre de la esquina rosada de Jorge Luis Borges o la obra de teatro Un guapo del ‘900 de Samuel Eichelbaum, haciendo hincapié en el tipo de masculinidades que aparecen retratadas. 

También se pueden analizar, a través de situaciones históricas o contemporáneas, los rituales o las maneras que las sociedades históricamente han pensado el “hacerse hombre”.

 

Bibliografía consultada

Bourdieu, Pierre (2000). La dominación masculina. Anagrama, Barcelona.

Connell, Rawyn, (1995). "La organización social de la masculinidad". En: Valdés, Teresa; Olavarría, José (Ed.). Masculinidad/es: poder y crisis. Ediciones de las Mujeres, p. 31-48. Santiago de Chile.

Federici, Silvia (2010). Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Traficantes de sueños, Buenos Aires.

Gilmore, David (1994). Hacerse hombre. Concepciones culturales de la masculinidad. Paidós, Barcelona.

Segato, Rita (2018). Contrapedagogías de la crueldad. Prometeo, Buenos Aires.

 


1Federici, S. (2010) Calibán y la bruja. Mujeres y acumulación originaria. Traficantes de sueños, Buenos Aires.

2Segato, R. (2018). Contrapedagogías de la crueldad. Prometeo, Buenos Aires.

3Connell, R. (1995). "La organización social de la masculinidad". En: Valdés, Teresa; Olavarría, José (Ed.). Masculinidad/es: poder y crisis. Ediciones de las Mujeres, Santiago de Chile.

4Bourdieu, P. (2000). La dominación masculina. Anagrama, Barcelona.

5Gilmore, D. Haciéndose hombre. Concepciones culturales de la masculinidad. (1994) Paidós Ediciones, Barcelona.

 

Propuesta de la Modalidad Educación Física

La Educación Física es una disciplina pedagógica y una práctica social que interviene intencional y sistemáticamente en la corporeidad y la motricidad de las personas, contribuyendo a su formación integral, considerando a cada estudiante en su complejidad humana, así como en sus posibilidades de comprender y transformar su realidad individual y social. Este enfoque es producto de un proceso de deconstrucción y evolución que promueve y garantiza derechos y requiere abordajes integrales, integrados, situados y contextualizados que promueven y permiten atender diversos intereses y/o emergentes de la sociedad, además de apropiarse de bienes culturales específicos en los niveles y modalidades del sistema educativo.

La clase de educación física es un espacio clave para desarrollar, de modo sistemático y, en algunas oportunidades articulado entre materias y áreas, los lineamientos curriculares de la ESI¹ en cuanto a sus propósitos formativos y contenidos básicos en cada institución educativa. De este modo, se potencian y complementan propuestas pedagógicas con atención a la Educación Sexual Integral.

Desde la Dirección de Educación Física, sustentamos que las prácticas corporales y motrices son para todas y todos. Sabemos que no existe una única manera de ser varón y de ser mujer, que existen diferentes masculinidades y feminidades y distintos modos de habitarlas. La Educación Física en la escuela y en el Centro de Educación Física es inclusiva y en clave de perspectiva de género.

La Educación Sexual Integral es Ley y una oportunidad para revisar prácticas y conceptos, desarticular mitos, creencias, estereotipos y prejuicios que abonan relaciones desiguales entre los géneros para contribuir a la construcción de instituciones educativas más democráticas que avancen en el reconocimiento de la diversidad y pluralidad de identidades, para promover y garantizar los derechos de niñas, niños, adolescentes, jóvenes, adultas, adultos y personas adultas mayores.

En este marco y durante la semana de la Educación Sexual Integral, compartimos posibles propuestas que permitan repensar las masculinidades entre equipos directivos, docentes y estudiantes, partiendo de la idea que “el concepto de lo masculino deriva de una construcción social, su significado se modifica en consonancia con los cambios culturales, ideológicos, económicos e incluso jurídicos de cada sociedad, en una época determinada”². 

 

Propuesta para Nivel Inicial y para Primer Ciclo de Nivel Primario.

Jugamos para reflexionar

Preparamos un espacio con varios juegos (rayuelas, puntería, etc.) y juguetes (muñecas, autitos, cocinas, juegos de encastre) distribuidos por todo el espacio e invitamos a las niñas y a los niños a jugar con los juegos y juguetes que tengan ganas mientras observamos qué juegos y juguetes elige cada una y cada uno. 

Luego de permitirles jugar un tiempo, quitamos todos los juegos y juguetes que suelen ser considerados “de varón” como los autitos, los juegos de encastre, entre otros para invitarlas e invitarlos a jugar nuevamente.

 

Fuente Wikimedia Commons

Luego de unos minutos de volver a jugar, nos ubicamos en una ronda para conversar con el grupo e intercambiar ideas:

  • ¿Jugaron algún juego o con algún juguete con el que cotidianamente no juegan? ¿Por qué?
  • ¿Creen que existen juegos y juguetes para nenes y otros para nenas? ¿Por qué?
  • ¿Qué piensan de un nene que juega con “la cocinita” o con las muñecas? ¿Por qué?
  • ¿Y si una nena disfruta de jugar con los autitos o los bloques? ¿Por qué?

 

Propuestas para Segundo Ciclo de Nivel Primario y Nivel Secundario.

El medallista olímpico que teje

Arreglar el auto, cocinar, lavar los platos, colgar cuadros, maquillarse, manejar, pintar paredes, entre otras actividades pueden ser consideradas propias “de varones” o “de mujeres”. 

Debatamos…

¿Creen que hay actividades propias para varones y otras para mujeres? ¿Por qué? 

¿Creen que existen actividades que los varones no deben realizar? ¿Por qué?

¿Consideran que tejer es una actividad femenina? 

A modo de sugerencia, podemos ver el siguiente video: 

¿Qué opinan sobre de un deportista varón que teje? 

¿Consideran que el tejer lo hace menos varón o influye en su rendimiento deportivo?

¿Tiene mayor valor que un varón teja por una causa humanitaria y solidaria?

¿Alguna o alguno de ustedes realiza alguna actividad similar o que se considere “masculina” o “femenina”?

 

Competidores-compañeros

Podemos ver los siguientes videos y reflexionar conjuntamente:

¿Creen que ambos deportistas debían seguir compitiendo hasta que hubiera un sólo ganador? ¿Por qué?

¿Qué opinan sobre la decisión de ambos deportistas de compartir la medalla de oro?

¿Qué opinión les merece que ninguno de los dos deportistas quisiera superar al otro? ¿Los hace menos varones no seguir compitiendo para ver quién es el mejor?

Ambos deportistas se abrazaron y lloraron muy emocionados ¿qué les parece esto? ¿Está bien que se abracen y lloren? ¿Los varones pueden llorar?

 

¿Quiénes “pueden” llorar?

Messi es considerado uno de los mejores jugadores del fútbol mundial y es el ídolo de muchas personas. Miremos el siguiente video y reflexionemos:

¿Qué creen que pueden pensar los seguidores de Messi después de haber llorado ante los ojos del mundo? 

¿Dejará de ser ídolo después de este llanto? ¿Por qué?

Si en lugar de Messi, hubiese sido otro deportista varón no famoso ni idolatrado el que llora ante el público, ¿pensarían lo mismo? ¿Por qué? 

¿Y si hubiese sido una deportista mujer?

¿Ustedes también lloran cuando lo sienten? ¿Tienen problemas para llorar en público?

 


1 Ministerio de Educación de la Nación. Lineamientos Curriculares para la Educación Sexual Integral. Programa Nacional de Educación Sexual Integral. Ley Nacional Nº- 26.150. 

2 Respeto a las Diferentes Masculinidades (2018). Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Ciudad de México.