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Ni una Menos

Día de la acción colectiva contra los femicidios. Marco general.

Creado: 26/05/2022 | Actualizado: 10/06/2022

Sin Educación Sexual Integral no hay Ni Una Menos.

 

A partir del año 2021, por Resolución conjunta N° 3016/2020, la Dirección General de Cultura y Educación incluyó en el calendario escolar el 3 de junio, "Ni Una Menos", Día de la acción colectiva contra los femicidios para ser trabajado en las instituciones educativas de la provincia de Buenos Aires; y así recordar la significatividad social de la fecha en virtud de las manifestaciones colectivas y autoconvocadas en contra de las violencias machistas.

Esta fecha está instituida como una jornada de lucha y protesta desde que el colectivo de mujeres se movilizó bajo el lema “Ni Una Menos” en repudio a todas las formas de violencia de los sistemas patriarcales¹ y, particularmente, por su consecuencia más trágica y visible: los femicidios.

El colectivo “Ni Una Menos” nació en nuestro país en 2015, cuando un grupo de periodistas, activistas, militantes y artistas lanzaron una campaña para decir “Basta de femicidios”. Por esos días habían sido numerosos los hechos de violencia machista que se sucedieron, pero la situación puntual que desató esta gran convocatoria fue el caso de Chiara Páez, una joven de 14 años que vivía en Rufino, en la provincia de Santa Fe, y fue asesinada por su novio. Las propias periodistas, impulsoras de este movimiento, lo definen como “un grito colectivo contra la violencia machista”, que nace de una iniciativa grupal pero que “creció cuando la sociedad la hizo suya”.

Desde ese entonces, cada 3 de junio se encuentran en las calles cientos de miles de personas (mujeres, integrantes del colectivo LGTTTBIQ+, y aún más) que alzan sus voces y las voces de quienes ya no la tienen porque han sido víctimas de la violencia de género. Ese movimiento concentra, en su pluralidad, el hartazgo respecto de los diferentes modos en que las violencias, por motivos de género, siguen presentes en nuestra sociedad, la negación a aceptar lo inaceptable: seguir sumando femicidios, travesticidios y crímenes de odio.  

En este contexto, la DGCyE asume el compromiso de continuar acompañando a las escuelas para visibilizar y desnaturalizar las violencias sufridas por niñas, mujeres, mujeres trans, travestis, lesbianas, varones trans, personas no binaries y + por razones de género, con la convicción de que no hay justicia educativa donde haya violencia por razones de género.

Los fundamentos teóricos-pedagógicos que sustentan este documento son:

  • Todas las formas de violencia son igualmente reprobables. Abordar la especi­ficidad de la violencia de género tiene sus propias particularidades y consecuencias. Este tipo de violencia se fundamenta en la desvalorización y estigmatización de las personas cuya identidad de género, atributos y funciones no responden a los estereotipos binarios heterosexuales.
  • La violencia de género es una problemática de derechos humanos. La violencia de género es una de las maneras en que se expresa la desigualdad entre las personas y, por lo tanto, su erradicación es una prioridad asociada a los derechos de las personas, a la vida en democracia y a la inclusión social.
  • La violencia de género se expresa como violencia física y también como violencia psicológica, económica, simbólica, entre otras. Del mismo modo, es importante destacar los diferentes ámbitos en que puede darse.
  • La escuela debe generar espacios de reflexión para promover el compromiso activo en la respuesta a la violencia de género. En este sentido, asumir un posicionamiento crítico frente a todo tipo de violencias, incluida la violencia de género, es una tarea prioritaria.
  • Incorporar a las familias en las actividades permitirá fortalecer los vínculos con la escuela y aunar esfuerzos para prevenir y erradicar todo tipo de violencia por razones de género.


Ni una Menos en la ESI

Desde el 3 de junio de 2015, el vínculo entre las marchas del movimiento “Ni Una Menos” y la Educación Sexual Integral en las escuelas se ha ido consolidando y fortaleciendo. Muchas de las personas que marchan cada 3 de junio reclaman por más y mejor ESI en las escuelas: muchas y muchos estudiantes pueblan esas marchas con carteles que elaboraron en sus aulas debatiendo, discutiendo entre pares; en muchas ocasiones con el acompañamiento de sus docentes.

En las escuelas, el abordaje de la ESI en todos los niveles educativos posibilita visibilizar las desigualdades y vulneraciones de derechos que atraviesan los vínculos entre las personas. Entre los propósitos ineludibles de la ESI, se encuentra repensar los patrones socioculturales de conductas y de vínculos anclados en una concepción patriarcal.

En tanto efeméride, el 3 de junio es ocasión para: prevenir situaciones por razones de género; valorar la lucha del colectivo “Ni una menos” y su importancia en la historia; y recuperar, para la memoria histórica y colectiva, el nombre de las víctimas.

La escuela debe aportar herramientas que habiliten una perspectiva crítica sobre las construcciones de sentido y de orden social que perpetúan las desigualdades e inequidades de poder. Tiene que perseguir el objetivo de transformar y aportar otros modos de habitar y construir comunidad y sus relaciones, sin opresiones ni violencias por motivos de género, identidad, etnia y/o clase. En relación con esto, Ana María Fernández refiere: “El fin del patriarcado no es el fin del mundo. Es el fin de un tipo de mundo”², dejando entrever la posibilidad de transformación que tiene la realidad.

El trabajo pedagógico desde la Educación Sexual Integral promueve la posibilidad de co-construir relaciones interpersonales basadas en los cuidados, los consentimientos, el respeto, el reconocimiento de la diversidad, la autopercepción y los diferentes modos de habitar los deseos.


1 Según Alicia Puleo, el patriarcado es un sistema de relaciones de poder “que implica la adjudicación de espacios sociales según el género y la jerarquización de esos espacios: público para los varones, privado para las mujeres. La universalidad de este sistema será la característica que ofrezca mayor dificultad ante la posibilidad de un cambio, el cual solo podrá tener lugar si las mujeres adoptan una posición crítica ante él.” Puleo, A. (2007). “Lo personal es político: el surgimiento del feminismo radical”. En: Amo-ros, C., De Miguel, A. (Eds.), Teoría feminista: de la Ilustración a la globalización (pp. 35-69, volumen II). Madrid: Minerva ediciones.

2 Fernández, A. M. (1993). La mujer de la ilusión. Pactos y contratos entre hombres y mujeres. Buenos Aires: Paidós. 

 

Imagen de portada: Freepik.es