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Seamos libres

Relato histórico para aproximar a las y los estudiantes al conocimiento de la historia de la declaración de la independencia. El concepto de Libertad. Misceláneas de la época.

Creado: 01/07/2021 | Actualizado: 15/07/2021

Marco general 

La sociedad y la escuela se detienen para recordar ciertas fechas que resultan significativas. Esta puede ser una buena ocasión para discutir diferentes perspectivas y así, enriquecer las propias miradas. La declaración de la Independencia suele ser presentada como fruto de la unión y del consenso, pero, sin embargo, fue producto de conflictos políticos y sociales.

Hacia 1815 la Revolución de Mayo de 1810, se encontraba en una situación particular. El rey Fernando VII había vuelto a ocupar su trono luego de permanecer, desde 1808, cautivo de Napoleón. A su regreso, el monarca español encabezó una política absolutista y dispuso el envío de tropas a América declarando así la guerra a las colonias insurgentes.

Pronto las revoluciones iniciadas en 1810 fueron derrotadas en casi toda la América hispana. Los realistas controlaron nuevamente el territorio desde el Alto Perú y comenzaron a descender con el objetivo de llegar al Río de la Plata, donde aún el gobierno revolucionario se encontraba en pie.

En el Río de la Plata la situación era muy delicada. Por un lado, había un frente de guerra con los ejércitos realistas y por el otro, se sucedían continuos enfrentamientos con aquellas provincias que no aceptaban al gobierno central constituido en Buenos Aires.

Dividida por las luchas facciosas y regionales, aislada internacionalmente y casi sin apoyos tras la derrota de los otros focos insurgentes en el continente, la revolución rioplatense se encontraba en una situación crítica. Buenos Aires sólo parecía tener dos opciones: rendirse o redoblar la apuesta declarando la independencia. A tales fines, se convocó a un nuevo Congreso soberano y constituyente que se reunió en Tucumán evitando la citación en Buenos Aires, que para muchos se había convertido en emblema del centralismo despótico.

La composición del Congreso no fue novedosa. Sus miembros eran hombres de los sectores que conformaban la dirigencia revolucionaria, mayoritariamente abogados, clérigos y militares.

En 1816, el Congreso de Tucumán declaró la independencia. Detrás de esa proclamación todavía no se adivinaba la forma actual de la Argentina. De hecho, algunas provincias, que hoy conforman nuestro país no estuvieron presentes como, por ejemplo, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes, que integraban la Liga de los Pueblos Libres, un proyecto de confederación y autonomismo provincial dirigido por el caudillo oriental José Gervasio Artigas, que expresaba su disidencia frente a la política centralista de Buenos Aires. Mientras que otras provincias que actualmente pertenecen a Bolivia, y que en ese momento formaban parte del Alto Perú como Cochabamba, Mizque y Chuquisaca, sí participaron. Tampoco asistió a la cita la provincia del Paraguay, que mantenía una posición distante tanto de España como de las provincias rioplatenses.

La independencia se declaró en nombre de las “Provincias Unidas en Sud América” con la intención de que se pudieran sumar otros pueblos. “El término era ambiguo porque la propia entidad política a la que se refería lo era. La guerra, las disputas entre provincias, las contradicciones en la representación del Congreso de Tucumán (…) permiten comprender las Provincias Unidas del Río de la Plata menos como un territorio unido que como un territorio incierto en búsqueda de una unidad, siempre disputada por la guerra” (Entin, G., 2016:12).

La creciente militarización de la sociedad dio lugar a una cierta movilidad social si se la compara con la rígida estructura de la sociedad heredada del período colonial, incorporando a los ejércitos revolucionarios a amplios grupos sociales, en especial a las clases bajas conformadas por negros esclavos, pardos y mestizos. Es decir, la guerra tuvo también una dimensión productiva forjando identidades y mecanismos de movilización social y política de vastos sectores sociales interpelados bajo nuevos principios como la libertad y la igualdad.

La guerra era la principal razón para convertirse en nación puesto que era necesario legitimar la lucha contra los realistas presentándola como una guerra entre naciones. Tal como lo explicara José de San Martín, sin independencia, las Provincias Unidas del Río de la Plata seguirían considerándose rebeldes contra el rey de España. Asimismo, no bastaba solo con proclamar la independencia; para que fuera efectiva debía ser reconocida por el resto de las naciones soberanas y así poder relacionarse jurídicamente con ellas.

El acta fue un texto breve con el cual los diputados participantes del Congreso de Tucumán declararon la independencia “del rey Fernando VII y de sus sucesores” mientras que, en ocasión de la jura, se agregó la fórmula “y de toda dominación extranjera”.

Sin embargo, la idea de independencia no era necesariamente la que tenemos en la actualidad. Se trata de un concepto cuyo significado ha ido variando a lo largo del tiempo, además de adoptar significados distintos según los diferentes actores sociales. En el inicio del proceso revolucionario, la independencia fue concebida como lucha de los españoles y los americanos contra la ocupación francesa. Pero los cambios fueron muy rápidos y, a partir de 1810, en América se formaron juntas que comenzaron a plantear la ruptura con la metrópoli. Para algunos, suponía un corte total como independencia absoluta. Para otros, implicaba una mayor autonomía del poder del rey, pero sin cuestionar la pertenencia a la monarquía española.

En 1816, con la excepción de Estados Unidos, todas las naciones eran monárquicas. Una gran parte de los diputados del Congreso defendían la monarquía como forma de gobierno para la nueva nación. Pero estos proyectos no prosperaron. En ese marco, tampoco tuvo éxito la idea de coronar a un descendiente de los incas como una de las políticas tendientes a captar el apoyo de los pueblos indígenas. Aún así, con este mismo propósito, el acta de independencia fue publicada también en quechua y aimara, tal como había sucedido antes con otras declaraciones políticas importantes.

Es decir que el Congreso de Tucumán declaró la independencia pero los congresales no se pusieron de acuerdo acerca de la forma de gobierno a adoptar. “El incierto contorno que habría de asumir la nueva entidad política proclamada en 1816 no dependía solo del derrotero de la guerra sino también de la capacidad de negociación de las elites para alcanzar un acuerdo estable bajo una forma de gobierno consensuada con las regiones disidentes que proclamaban sus derechos a la autonomía y al autogobierno” (Ternavasio, M., 2016:37).

Uno de los silencios más llamativos de la declaración fue la ausencia de referencias a la revolución, a la que los diputados consideraban como un peligroso avance de la insubordinación. Tres semanas después del 9 de julio el Congreso aprobó un decreto que comenzaba con la frase “fin a la revolución, principio al orden”. “Distanciado de la revolución, el tiempo que inauguraba la independencia se asociaba al orden” (Entín, G., 2016: 15 y 17).

La declaración de la independencia fechada el 9 de julio de 1816 -junto con la Revolución de Mayo- se convertiría en uno de los mitos fundacionales de esa nación que se conformaría como tal, recién en la segunda mitad del siglo XIX. Pese a su importancia simbólica, el acta de la independencia no fue suficiente para crear la nación. “El problema interpretativo, entonces, deviene de los relatos que a posteriori de los acontecimientos cristalizaron la imagen de una revolución de independencia que colocó en el punto de partida lo que en realidad fue un punto de llegada” (Ternavasio, M., 2016: 32).

Sin dudas, conocer las nuevas perspectivas que la historia aporta y reflexionar críticamente sobre el pasado constituyen un modo de iluminar los significados que tiene, en el presente, ser un país independiente.

 

Recursos y recomendaciones para mayor desarrollo del tema:

  • Los expertos nos cuentan”. Educ.ar. Filmación en la que el historiador Fabio Wasserman expone acerca del 9 de julio de 1816, mientras Ana Dorado acompaña con la realización de infografías y dibujos.

 

 

  • Colección Independencia”. Educ.ar. Diferentes historiadoras e historiadores presentan de forma sintética distintas aristas en torno a los procesos de 1816. La filmación “Un país con dos fechas” aborda la temática de la doble celebración patria en Argentina y el historiador Fernando Aliaga explica los cambios en la casa de Tucumán.

 

 

  • Especial 9 de Julio. Portal ABC, de la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires. Presenta diversos apartados temáticos referidos a la fecha, los principales sucesos, su contexto, y protagonistas, así como también recomendaciones bibliográficas y fílmicas. El material incluye una valiosa  carpeta de imágenes.

 

 

Bibliografía

Área de ciencias sociales, INFD (2016): Nuevas miradas viejos problemas: revolución, independencia y guerras civiles en los orígenes de la nación argentina (1806-1880). Clase 05: Revolución, guerra e independencia. Segunda parte (1814-1820), Especialización docente en la Enseñanza de las Ciencias Sociales en la escuela primaria; Buenos Aires, Ministerio de Educación y Deportes de la Nación.

Entin, Gabriel (2016): “Enigmas y dilemas de la independencia.” En Entin, Gabriel y otros: “Crear la independencia. Historia de un problema argentino”. Buenos Aires, Capital Intelectual.

Linare, Cecilia y otros (2016). “Celebrar los 200 años de la Declaración de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata y enseñar los procesos históricos que le dan sentido y significación en la Escuela Primaria”. Buenos Aires, Dirección Provincial de Educación Primaria.

Ternavasio, Marcela (2016). “La independencia y sus silencios.” En Entin, Gabriel y otros: “Crear la independencia. Historia de un problema argentino”. Buenos Aires, Capital intelectual.

 

Nivel Primario - Segundo Ciclo

¿Qué pasó el 9 de julio de 1816?

En 1816 convergieron dos hechos fundamentales de nuestra historia: la declaración de la Independencia y la organización final del plan de guerra de José de San Martín, que sería el garante de esa Independencia y la llevaría más allá de las Provincias Unidas

El contexto internacional donde esto ocurría era complejo. España se había liberado de los franceses y el Rey Fernando VII había vuelto al trono y se predisponía a recuperar los territorios americanos que estaban en manos de los revolucionarios. El ejército realista había comenzado a avanzar por toda la región derrotando a una parte de los movimientos independentistas americanos.

En medio de esa situación, las Provincias Unidas se juntaron para decidir qué hacer ante el peligro realista. El Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas en Sudamérica se reunió en San Miguel de Tucumán para limar asperezas entre Buenos Aires y las provincias, cuyas relaciones estaban deterioradas. Las sesiones del Congreso se iniciaron el 24 de marzo de 1816 con la presencia de 33 diputados de diferentes provincias de un territorio bien diferente a lo que hoy es Argentina. Por ejemplo, Charcas, hoy parte de Bolivia, envió un representante. En cambio, Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe no participaron del Congreso porque estaban enfrentadas con Buenos Aires y, en ese entonces integraban, la Liga de los Pueblos Libres junto con la Banda Oriental, bajo el mando del General José Gervasio Artigas.

Lo fundamental del Congreso fue que el 9 de julio de 1816 los representantes firmaron la declaración de la Independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica y la afirmación de la voluntad de “investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli” y “de toda otra dominación extranjera”. De este modo, después del proceso político iniciado con la Revolución de Mayo de 1810, se asumió por primera vez una manifiesta voluntad de emancipación. 

  • Conversen en familia, con las y los compañeros sobre las siguientes cuestiones:
    • ¿Qué es la independencia para ustedes?
    • ¿Qué significa que un pueblo sea libre?

Todos los congresales firmaron el Acta de la Independencia para demostrar que estaban de acuerdo con la decisión tomada.

Pueden escribir, dibujar o hacer un grafiti expresando qué significa para ustedes ser libres.

¡No se olviden de ponerle su firma!


Fuente: Wikimedia Commons

El Acta no sólo se redactó en castellano. Se imprimieron tres mil ejemplares, mil quinientos en castellano, mil en quechua y quinientos en aimara.

¿Saben por qué?

El Alto Perú, hoy Bolivia, fue un territorio fundamental por su actividad económica y social dentro del Virreinato del Río de la Plata. Sus gobernantes debían comunicar la Independencia a su población formada,  en gran parte por quechuas y aimaras.

  • Para saber más de Tucumán de 1816 …


¿Todos apoyaban la causa revolucionaria?

La familia Laguna-Bazán, quienes dispusieron su casa como sede del Congreso de Tucumán, tuvieron en el seno de su propia familia divisiones políticas. Entre sus cuatro hijos varones, dos de ellos fueron fundamentales para la causa revolucionaria, y los otros dos, apoyaron al bando realista.

Las pulperías…
¿Un segundo hogar?

Lugar importante para el movimiento socio-económico de Tucumán. La pulpería fue uno de los principales espacios de encuentro de los sectores populares. No sólo cumplían la función de taberna, sino también de almacén y tiendas de empeño.

12 sacerdotes
16 abogados
1 militar

Fueron los que firmaron las actas de la Independencia. Sólo los hombres de la elite podían acceder a estudios de educación superior.

San Miguel de Tucumán
¿Ciudad guerrera?

Desde 1810 a 1819 el Ejército del Norte permaneció en Tucumán. Durante ese tiempo, la economía, las relaciones sociales, los oficios y actividades giraron en torno a abastecer, cuidar y sostener a las milicias.

¿Saben cuál fue la primera forma de gobierno que entró en debate en el Congreso?

Fue el modelo de monarquía inca, introducido por Manuel Belgrano, quien consideraba necesario reivindicar a la dinastía de los Incas sometida por los conquistadores y garantizar la unidad de los pueblos de América del Sur atrayendo a sus poblaciones indígenas.

 

¡Celebramos la Independencia!

Fuente: Wikipedia Commons

Toda la ciudad se decoró con guirnaldas y flores. El 10 de julio, las familias de la elite tucumana fueron invitadas junto a los congresales al baile que se realizó en el patio de la casa donde se firmó el Acta, al sonar de minués y zambas sobre la independencia.

El resto de la población pudo celebrar el 25 de julio en las afueras de San Miguel en un gran festejo popular que organizó el gobernador.

En 1941 la casa fue declarada monumento histórico. Actualmente funciona como museo y es centro tradicional de los festejos por la Declaración de la Independencia.

Fuente: Wikimedia Commons

Este año, el 6 de febrero, y luego de haber estado cerrada por la pandemia, la casa de Tucumán reabrió sus puertas y puede verse el espectáculo audiovisual “Luces y sonidos de la Independencia” que evoca los históricos momentos.

Si tenés conexión a Internet podés verlo en el siguiente sitio: "Luces y Sonidos - Vigilia en el Museo Casa Histórica de la Independencia"

Vigilia Casa histórica de la Independencia. 9 de julio 2017. Ministerio de Cultura de la Nación.

Mercedes Sosa nació un 9 de julio, el Día de la Independencia, muy cerca de la casa histórica de Tucumán.


Fuente: Wikimedia Commons

“Al jardín de la república” es una hermosa zamba compuesta por Virgilio Carmona, retrata con belleza la provincia de Tucumán y es una de las canciones más conocidas de su repertorio.

¿Conocen la canción?

Pregunten a sus familiares, seguramente la cantaron alguna vez en un acto escolar. Pidan que les cuenten.

Conmemorar el 9 de julio de 1816 reivindica nuestra libertad como patria naciente
y la afirmación de nuestra soberanía.