El 24 de marzo en las escuelas bonaerenses a 50 años del golpe

Propuestas de trabajo con afiches ilustrativos sobre el Día Nacional por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Creado: 4 marzo, 2026

Fragmento del afiche para Nivel Superior. Ilustración realizada por Aymará Mont. Gentileza de la autora.

En ocasión de los 50 años de la última dictadura cívico militar, y como parte de un amplio conjunto de acciones, desde la Dirección General de Cultura y Educación se generaron afiches, con ilustraciones alusivas para trabajar en los diferentes niveles educativos. Son propuestas visuales que representan escenas de enseñanza: muestran la presencia del pasado reciente en las aulas y cómo la escuela ha sido un espacio fundamental de construcción de la memoria colectiva. Las ilustraciones están acompañadas de una serie de actividades para trabajar la efeméride del 24 de marzo y también proyectos más amplios durante todo el ciclo lectivo, en el marco de los 50 años del golpe.

Fragmento del afiche para Nivel Primario. Ilustración realizada por Aymará Mont. Gentileza de la autora.

El ejercicio de la memoria en el ámbito educativo

Este 50 aniversario del último golpe de Estado en Argentina, constituye una oportunidad para reflexionar sobre qué sucedió, cómo fue abordado colectivamente en estas cinco décadas, y qué sucede en el presente con aquel pasado.

La escuela es un ámbito destacado para el desarrollo de estas reflexiones, para renovar los sentidos de la democracia y la vida en común que siempre están en disputa. Por un lado, se puede trabajar a partir de las efemérides, esas marcas del calendario escolar que evocan acontecimientos que dejaron huellas en nuestra historia nacional y que pueden constituirse en momentos comunitarios de transmisión y elaboración de memorias. A su vez, el 24 de marzo, el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, no es una efeméride más sino una que pone palabras sobre una herida que, a medio siglo de distancia, aún sigue abierta. Por otro lado, esta fecha por su trascendencia temporal puede ser una nueva oportunidad para que las escuelas sigan desarrollando proyectos institucionales o disciplinares en torno a diferentes dimensiones de esta problemática.

La conmemoración de la fecha ocurre en un presente complejo, atravesado por nuevos desafíos. Si a ese pasado se lo adjetiva como reciente es, en buena medida, porque sus efectos perduran y tienen implicancias en lo que sigue ocurriendo en la sociedad. Sin embargo, la distancia de las nuevas generaciones es cada vez mayor respecto de aquellos años y plantea escenarios inéditos para la enseñanza. En los últimos años, las y los docentes temen tanto a la indiferencia como a la presencia de discursos que niegan, relativizan o hasta reivindican lo ocurrido durante la dictadura. Se trata de narrativas que circulan con mayor amplitud y que, lejos de invitar a seguir pensando la necesidad de ampliar los derechos o paliar las deudas sociales pendientes, erosionan los consensos democráticos relativizando los crímenes de la dictadura. 

En este escenario, las preguntas de la enseñanza se renuevan: ¿Por qué, para qué y cómo enseñar estos pasados traumáticos? ¿Qué sentidos de ese pasado permiten arrojar luz sobre nuestro presente? ¿En qué medida su enseñanza se enhebra con las preocupaciones e inquietudes de las nuevas generaciones? ¿Qué hacer frente al desconocimiento o indiferencia por parte de las generaciones más jóvenes o frente a posturas que pueden incomodar la mirada de una o un docente? ¿Cómo construir puentes con proyectos futuros? ¿Cómo incorporar en la enseñanza nuevas dimensiones para abordar el presente, por ejemplo la construcción de la memoria en democracia, la dimensión económica y el mundo del trabajo? 

Hoy sigue siendo una tarea necesaria reconstruir qué pasó durante el terrorismo de Estado en numerosas localidades, ciudades, regiones, y también en las comunidades educativas. Aún falta encontrar a cientos de nietas y nietos que fueron apropiadas y apropiados; aún siguen pendientes y en curso procesos judiciales; y se vuelve necesario repensar las transformaciones económicas y laborales que perduran de aquella herencia. Es decir: aún queda mucho por construir en materia de memoria, verdad y justicia. Desde 1983 –cuando retornó la democracia– hasta el presente, la escuela ocupa un lugar central en esta tarea: condenar al terrorismo de Estado, explicar cómo fue posible, recrear la memoria, construir un presente democrático y escuchar las preguntas, siempre inquietantes, de las nuevas generaciones.

Marco normativo

- Ley de Educación Nacional Nº 26.206. El artículo 92, que señala que “el ejercicio y construcción de la memoria colectiva sobre los procesos históricos y políticos que quebraron el orden constitucional y terminaron instaurando el terrorismo de Estado, con el objeto de generar en las alumnas y los alumnos reflexiones y sentimientos democráticos y de defensa del Estado de Derecho y la plena vigencia de los Derechos Humanos, en concordancia con lo dispuesto por la Ley 25.633”.
- Ley de Provincial de Educación Nº 13.688. El artículo 107, que determina que la política educativa debe brindar “una formación ciudadana comprometida con los valores éticos y democráticos de participación, libertad, solidaridad, resolución pacífica de conflictos, respeto a los derechos humanos, responsabilidad, honestidad, valoración y preservación del patrimonio natural y cultural”. - Ley 25.633. Instituye el 24 de marzo como el “Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia”, feriado nacional desde 2006.

La dictadura cívico militar de 1976 

El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas, con apoyo de sectores civiles, tomaron el poder y constituyeron una Junta Militar que desplegó un proyecto sistemático de represión al que se caracteriza como terrorismo de Estado. 

Se propone acceder a los apartados “La dictadura militar de 1976” y “Nunca más” de la propuesta Tomar la palabra. Enseñar y aprender sobre la última dictadura

Imágenes para recrear las memorias del Nunca Más

Las imágenes ocupan un lugar importante en la historia de la enseñanza escolar. Las láminas escolares o afiches tienen una larga tradición en este sentido. Suelen utilizarse en las carteleras, para abrir diálogos con la comunidad, o bien en las aulas para realizar un trabajo didáctico específico. Se trata de mediaciones que sirven para la enseñanza de diferentes contenidos curriculares disciplinares o transversales. 

Los afiches son representaciones visuales que buscan transmitir un mensaje que pueda leerse colectivamente. Las imágenes son siempre polisémicas y la escuela habilita la posibilidad de educar la mirada y detenerla en un contexto de sobreexposición de imágenes al que las personas suelen estar habituadas. La propuesta es pausar la mirada y abrir sentidos que vinculen el conocimiento, la imagen y la palabra. 

Las propuestas visuales que presentan los afiches buscan representar la presencia de este pasado reciente y del legado del Nunca Más en la escuela, a través de representación de diferentes escenas de enseñanza. En ellas se pueden ver niñas, niños, jóvenes y docentes de los diferentes niveles educativos, compartiendo alguna tarea escolar que involucra la enseñanza sobre el tema. 

El trabajo con estas imágenes busca complementar y continuar la propuesta de “Tomar la palabra” (elaborada en el 2025), entendiendo que la memoria es un trabajo, una acción, una tarea y también una voluntad, que va del presente a interrogar al pasado. En ese marco, las imágenes se proponen mostrar ese gesto: la memoria haciéndose y recreándose en las aulas. También buscan poner en escena el papel relevante que, a lo largo de los años, ha tenido la escuela en la elaboración de esas memorias así como el modo en que se han ido constituyendo huellas en el espacio escolar. A su vez, mostrar cómo las nuevas generaciones se apropian de esas memorias, qué elementos nuevos incorporan, cómo las interrogan, en qué medida las misma dialogan con elementos del mundo contemporáneo y cómo se teje el diálogo intergeneracional en la escuela . 

Se propone una ilustración diferente para cada nivel educativo y se acompaña con actividades que buscan abrir una conversación y reflexión sobre el tema, para dotarlo de nuevos sentidos y construir memorias con las generaciones del presente, que hoy habitan las aulas bonaerenses.

Propuestas por nivel

Nivel Inicial:

Nivel Primario:

Nivel Secundario: Recordar y recrear

Nivel Superior: La memoria como legado compartido

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