Palabra 51: CONADEP

Las escuelas bonaerenses construyen memoria. Palabras, conceptos y definiciones.

Creado: 3 septiembre, 2026 | Actualizado: 6 de octubre, 2026

Producción: Acosta, Rocío; Fontana, Valentina; Gattari, Mariela; Hetem, Karen; Juárez, Brisa; Melo, Marcela; Moya, Silvana; Preciado, Consuelo; Ravichón, Rosario; Rodríguez, Melany; Rosset, Paz; Saavedra, Lara; Simonovich, Martín.
Tutoría: Solari, Bárbara (docente).


La palabra CONADEP representa una de las experiencias más significativas de la historia reciente de la Argentina y se ha convertido en un símbolo de la recuperación democrática, la búsqueda de la verdad y la construcción colectiva de la memoria. Al mencionarla, es imposible no pensar en el informe Nunca Más y en el esfuerzo de una sociedad que, tras años de miedo y silencio, decidió enfrentar el horror de la dictadura cívico-militar (1976-1983) y dar voz a las víctimas y a sus familias. 

La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) fue creada el 15 de diciembre de 1983, por decreto del presidente Raúl Alfonsín, apenas días después de asumir el gobierno democrático. Su objetivo era investigar las graves violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura: secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones forzadas, partes de un plan sistemático de represión organizado por el Estado. Estuvo integrada por destacadas personalidades de los ámbitos de derechos humanos, la ciencia, la cultura y la justicia, como Ernesto Sábato, Graciela Fernández Meijide, Ricardo Gil Lavedra y Marshall Meyer. En un contexto marcado por el temor y la impunidad, recopilar los testimonios de sobrevivientes y familiares fue un acto de enorme valentía. 

El fruto de este arduo trabajo fue el informe Nunca Más, publicado en 1984. Este documento recopiló más de 7.000 denuncias y registró la existencia de 340 centros clandestinos de detención en todo el país. No se trató solo de un informe jurídico, sino también de un testimonio colectivo que permitió nombrar lo que durante años se había intentado ocultar: la CONADEP surgió en un momento en que la sociedad argentina necesitaba conocer el destino de miles de desaparecidos. 

Durante la dictadura, el terror se extendió más allá de las grandes ciudades: cada localidad, por pequeña que fuera, tuvo su propio eco de persecución y miedo. Vecinos, maestras, estudiantes y trabajadores fueron perseguidos por pensar diferente. El informe Nunca Más permitió reconstruir la verdad desde lo nacional y lo local, mostrando que el terrorismo de Estado fue una red planificada y extendida. La memoria local se reconstruyó en estos lugares, entonces, a partir de relatos orales, documentos judiciales y el compromiso de escuelas y organizaciones de derechos humanos que recuperan esas voces. Nombrar la CONADEP significa, entonces, mirar la historia desde los territorios, entendiendo que la memoria no pertenece solo a los grandes centros urbanos, sino también a las pequeñas comunidades que no olvidan. 

Con el tiempo, el significado de la palabra CONADEP fue cambiando. Originalmente designaba una institución creada por el Estado democrático para investigar los crímenes de la dictadura, pero luego trascendió su carácter administrativo y se convirtió en símbolo de verdad, justicia y democracia. Hoy, “hacer una CONADEP” se utiliza para referirse a cualquier intento de esclarecimiento y reparación frente a violaciones a los derechos humanos, tanto en Argentina como en otros países. Su metodología de trabajo, basada en la recopilación de testimonios, la verificación documental y la publicación pública de los resultados, inspiró la creación de comisiones de verdad en Chile, Perú, Sudáfrica y otros lugares del mundo. 

El informe Nunca Más no solo tuvo consecuencias políticas y judiciales, como el inicio de los Juicios a las Juntas en 1985, sino también un profundo impacto educativo y cultural. Incorporar su lectura en las escuelas permitió que las nuevas generaciones conocieran la magnitud del terrorismo de Estado y comprendieran que la democracia no se reduce a votar, sino que implica defender los derechos humanos todos los días: trabajar con la palabra CONADEP abre preguntas sobre la inclusión, la escucha y la dignidad de todas las personas, ya que la dictadura negó esas dimensiones humanas básicas: despojó a las víctimas de su identidad, de su palabra y de su existencia. Enseñar desde la memoria significa también restituir la humanidad que el terror intentó borrar. 

Además, la perspectiva de la educación aporta una mirada sensible sobre los silencios, las huellas del trauma y las formas diversas de expresar y recordar. En este sentido, la CONADEP puede pensarse como una gran pedagogía de la memoria: un espacio donde se escucha al otro, se valida su experiencia y se transforma en conocimiento social. En comunidades pequeñas, por ejemplo, la memoria del terrorismo de Estado se teje a través de historias familiares, archivos municipales, escuelas y proyectos educativos. Muchas veces, son los estudiantes quienes, mediante investigaciones escolares, entrevistas y trabajos comunitarios, recuperan los nombres y las historias de quienes fueron perseguidos. De este modo, podemos reconocer en estas voces los sentidos locales y afectivos: invita a reflexionar sobre cómo se vivió el miedo, la censura o la pérdida en los pueblos del interior y cómo estas experiencias se transmiten a las generaciones más jóvenes. Cada investigación local, mural o acto escolar en memoria de los desaparecidos continúa el trabajo iniciado por la comisión nacional. 

El concepto representa además una forma ética de producir conocimiento: escuchar, registrar y respetar la palabra de las víctimas. Este modo de construir la verdad invita a reflexionar sobre el valor del testimonio, la empatía y la memoria como herramientas pedagógicas.

La CONADEP dialoga con otras palabras claves de la pedagogía de la memoria: verdad, porque buscó esclarecer los hechos frente al ocultamiento; justicia, porque su informe sirvió como base para los juicios; testimonio, porque escuchó y registró las voces silenciadas; Nunca Más, porque sintetiza el compromiso colectivo de no repetir la violencia del Estado; y democracia, porque su existencia fue posible gracias al retorno de la libertad y la participación ciudadana. 

A más de cuatro décadas del retorno democrático, la palabra CONADEP sigue interpelándonos. Su legado no se limita a un libro o a una sigla: es una manera de pensar el país desde la ética, la memoria y la responsabilidad. 

En tiempos donde resurgen discursos negacionistas o se relativiza la violencia estatal, recordar el trabajo de la CONADEP es reafirmar que la verdad y la justicia son condiciones esenciales para la convivencia democrática. Nombrarla hoy es renovar el compromiso con la escucha, la empatía y la memoria como formas de cuidado. Enseñar la historia reciente desde esta perspectiva implica reconocer a cada persona como portadora de una voz que merece ser oída. La CONADEP fue un gesto fundante de nuestra democracia: transformar el dolor en palabra, el miedo en testimonio y el silencio en verdad. Su eco sigue vivo en cada aula, en cada comunidad y en cada joven que aprende a decir, con conciencia y esperanza: Nunca Más.

Referencias y recursos bibliográficos

Secretaría de Cultura (2020, 10 de diciembre). ¿Qué es la CONADEP?

Este trabajo fue realizado en el marco de la convocatoria Palabra 51 (edición 2025). Para su publicación, se han hecho correcciones tipográficas respetando el formato original de la presentación y el uso del lenguaje elegido por sus autoras y autores.

Palabra 51

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