Palabra 51: Juventud militante

Las escuelas bonaerenses construyen memoria. Palabras, conceptos y definiciones.

Creado: 9 septiembre, 2026 | Actualizado: 6 de octubre, 2026

Producción: estudiantes de sexto año.
Tutoría: Valeria Amondaray (docente).
Institución educativa: Escuela de Educación Secundaria Nº 8 Félix Paladino, San Andrés de Giles.


La expresión juventud militante remite a las generaciones de jóvenes que, en distintos momentos de la historia argentina, asumieron un compromiso político, social y cultural, organizándose para transformar la realidad. Durante la década de 1970, este término adquirió un sentido particular: miles de adolescentes y jóvenes participaron en partidos, sindicatos, centros de estudiantes, organizaciones barriales, culturales y también en agrupaciones político-militares. Esa militancia juvenil, profundamente movilizadora y creativa, fue vista por la dictadura como una amenaza. Por ello, los y las jóvenes constituyeron uno de los principales blancos de la represión ilegal y el terrorismo de Estado.

La juventud militante se transformó en un símbolo de esperanza y rebeldía, pero también en uno de los sectores más castigados por la violencia dictatorial: la mayoría de los 30.000 detenidos-desaparecidos tenía entre 16 y 30 años.

La militancia juvenil en Argentina no comenzó en los años setenta. Desde principios del siglo XX existieron agrupaciones estudiantiles que cuestionaron las injusticias sociales y reclamaron por derechos. En 1918, la Reforma Universitaria iniciada en Córdoba marcó un hito: jóvenes universitarios exigieron democratizar la educación, abriendo paso a nuevas formas de participación estudiantil y política.

En los años sesenta y setenta, el escenario internacional –con la Revolución Cubana, el Mayo Francés, las luchas de liberación en África y Asia– impactó fuertemente en la juventud argentina. En ese contexto, ser militante significaba organizarse para cambiar el mundo.

Las juventudes militantes no eran homogéneas: incluían a estudiantes secundarios y universitarios, trabajadores jóvenes, artistas, religiosos y jóvenes de sectores populares. Se expresaban en múltiples espacios: desde la política partidaria hasta la militancia barrial, desde los sindicatos hasta la cultura.

El Estado represivo y los sectores dominantes los identificaron como “enemigos internos”, construyendo un discurso que los tildaba de “subversivos”, invisibilizando la dimensión social y transformadora de su compromiso.

En la Argentina, la “juventud militante” asumió distintas formas de organización, a través de Centros de Estudiantes, ramas juveniles de distintos partidos políticos con un rol activo en las movilizaciones o expresiones culturales militantes que buscaban democratizar la cultura y darle voz a los sectores populares.

El término “juventud militante” fue resignificado a lo largo de las décadas. Durante la dictadura, se lo utilizó para estigmatizar a los jóvenes, asociándolos con la violencia. En democracia, en cambio, su recuerdo fue reivindicado como símbolo de lucha por la justicia social y la democracia.

En los años 2000, la expresión volvió a cobrar fuerza en la política argentina, vinculada a nuevas generaciones que recuperaron el legado de los jóvenes de los setenta, pero con otras herramientas: redes sociales, participación en derechos humanos, género, ambiente y diversidad.

Hoy, hablar de juventud militante es hablar de participación democrática, compromiso social y defensa de los derechos humanos. En un plano local, las agrupaciones juveniles locales combinan la acción política con la social, apostando al compromiso de las nuevas generaciones en la construcción de ciudadanía. Estas experiencias muestran que la militancia juvenil no pertenece sólo al pasado, sino que continúa vigente como forma de participación democrática y comunitaria. 

En este sentido, el concepto de “Juventud Militante” permite recuperar la memoria al visibilizar a gran parte de las víctimas del terrorismo de Estado, cuya participación política fue legítima y democrática; desnaturalizar estigmas frente a discursos actuales que buscan criminalizar la protesta juvenil; alentar la participación políticia al reconocer el protagonismo de las juventudes del pasado y conectar lo local y lo nacional al recuperar experiencias situadas de militancia política juvenil que muestren cómo en cada comunidad los jóvenes continúan protagonizando la vida democrática.

En suma, elegimos la palabra “Juventud militante” como palabra clave 51 porque representa a un sector social que fue protagonista y víctima del terrorismo de Estado, y que al mismo tiempo sigue siendo fundamental en la vida democrática argentina. Su inclusión amplía el vocabulario propuesto en el libro Palabras clave para una pedagogía de la memoria, ya que permite reflexionar sobre la importancia de la participación juvenil, tanto en la historia reciente como en la actualidad. Consideramos que es clave para comprender el terrorismo de Estado y sus consecuencias, pero también para pensar en el presente y en el futuro de la democracia.

Enseñar sobre la juventud militante no es solo un ejercicio de memoria: es también una apuesta al presente y al futuro. Significa reconocer que las y los jóvenes tienen derecho a participar, a expresar sus ideas y a construir un país más justo e inclusivo.

Referencias y recursos bibliográficos

Águila, G. (2023). Historia de la última dictadura militar. Argentina, 1976-1983. Buenos Aires, Siglo XXI.

Crenzel, E. (2008). La historia política del Nunca Más. Buenos Aires, Siglo XXI.

Feirstein, D. (2015). Juventud y militancia: memorias y sentidos. Buenos Aires, Eudeba.

Larrondo, M. y Pérez, G. (2010). La militancia estudiantil en los años setenta. Buenos Aires, CLACSO.

Vezzetti, H. (2009). Pasado y presente. Guerra, dictadura y sociedad en la Argentina. Buenos Aires, Siglo XXI.

Este trabajo fue realizado en el marco de la convocatoria Palabra 51 (edición 2025). Para su publicación, se han hecho correcciones tipográficas respetando el formato original de la presentación y el uso del lenguaje elegido por sus autoras y autores.

Palabra 51

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