Palabra 51: Lazos de Memoria

Las escuelas bonaerenses construyen memoria. Palabras, conceptos y definiciones.

Creado: 2 septiembre, 2026 | Actualizado: 6 de octubre, 2026

Producción: De Marco Azul y Valeria Galarza. 
Tutoría: Verónica Villalba (docente).
Institución educativa: Escuela de Educación Secundaria N 23 “ Adolfo Saldias” de Morón.


Lazos de Memoria: el contrapacto frente al odio y el olvido (1976-2026)

Para justificar teóricamente nuestra  propuesta, sentamos las bases en el concepto de Lazo Social de Jean-Jacques Rousseau*, quien define el lazo social como la unión que se establece entre los individuos a través de un Contrato Social para crear así una sociedad política que da forma a la Voluntad General. Este vínculo define la unidad del Estado, regula los intereses particulares y orienta el interés público hacia el bien común. El lazo social es lo que genera la legitimidad democrática. El discurso de odio, en contraste, desgarra este contrato social. 

*El Contrato Social de Jean-Jacques Rousseau se publicó originalmente en 1762. El título completo de la obra es Du contrat social; ou, Principes du droit politique (en español, El contrato social o los principios del derecho político). La publicación de la edición digital en español, basada en una de 1836, es de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes del año 2000. 

Durante la dictadura militar de 1976, distintos sectores, incluidos personajes públicos y estructuras de poder, reprodujeron discursos de odio que buscaban normalizar  y asegurar la obediencia social basada en el poder. Michel Foucault contribuye a comprender esto cuando conceptualiza el poder no solo como una represión directa, sino como una fuerza que opera discursivamente para organizar qué puede decirse y qué debe callarse: “El poder produce realidad; produce campos de objetos y rituales de verdad" (Foucault, M. Vigilar y castigar, 1975). 

Decimos, entonces, que los discursos de odio, al promover el silenciamiento o la distorsión deliberada de la memoria histórica, amenazan los lazos que sostienen a una comunidad democrática. Frente a esta amenaza, la memoria se eleva como un espacio de resistencia, un acto político de reafirmación del lazo social y una herramienta esencial para la construcción de justicia simbólica y social.

La Fractura del Tejido Social y la Arquitectura de la Memoria 

El Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI)* define los discursos de odio como narrativas que circulan en el espacio público (medios, redes, internet) y transmiten prejuicios negativos con el objetivo de justificar, legitimar e incitar la confrontación y la violencia social de un sector sobre otro. Aunque no se materialice en violencia física explícita, carga un alto nivel de violencia simbólica con un grave costo para la democracia.

La Ley 24515 tiene por objeto la creación del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) como entidad descentralizada en el ámbito del Poder Ejecutivo nacional.

En la historia argentina, el golpe de 1976 no solo generó crímenes atroces, sino que inauguró una fase de negacionismo sistemático que buscó minimizar el número de desaparecidos y la gravedad de los hechos. El objetivo final era la impunidad.

Un ejemplo claro de la lógica negacionista se ve en la Ley 22924, conocida como Ley de Autoamnistía (1983). Esta norma, promulgada por la propia dictadura, intentó borrar los delitos cometidos, invocando una legalidad formal despojada de juicio ético y moral, buscando impunidad.

Esta estrategia discursiva fue utilizada por las figuras centrales del régimen, como lo demuestran las palabras de Jorge Rafael Videla: "un desaparecido es una incógnita. No tiene entidad, no está. Ni muerto ni vivo, está desaparecido". Esta frase es el clímax del discurso de odio institucionalizado. Al convertir a la víctima en una "incógnita" o un "no-ser", el régimen borró la condición humana, despojó a las familias del derecho a la verdad y al duelo, e impuso un tabú político y social.

*Jorge Rafael Videla  nació en Mercedes, Buenos Aires, el 2 de agosto de 1925. Falleció en Marcos Paz, Buenos Aires el 17 de mayo de 2013.  Se casó con Alicia Raque Hartridge y fuepresidente de la Nación Argentina (de Facto) del 29 de marzo de 1976 al 29 de marzo de 1981.

Aquí es donde la óptica de Foucault es fundamental. El acto de Videla es un acto de poder que nombra para silenciar. Al definir a la víctima de esa forma, el discurso de odio impone una forma de control social que elimina la verdad, la responsabilidad y el dolor. El negacionismo no es solo una opinión, es un ejercicio de poder que rompe el lazo social al negar un dolor que, por su magnitud, pertenece a toda la comunidad y es, por lo tanto, un agravio público.

Frente a la intención de borrar, minimizar o justificar el horror, surgen los lazos colectivos. La Memoria se revela así no como un archivo pasivo, sino como una práctica viva que reconstituye el vínculo humano ante la fractura. Donde el odio intenta aislar, excluir y negar, la memoria opera en sentido contrario: une, incluye, repara, transmite y crea comunidad democrática.

El daño que el negacionismo inflige no es solo a las víctimas, sino a la fibra ética de la sociedad en su conjunto. La respuesta más firme provino de los organismos de derechos humanos: las Madres, Abuelas, H.I.J.O.S. Ellos transformaron la ruptura y el dolor en un punto de unión, erigiendo los Lazos de Memoria.

Estos lazos se construyen a través de acciones políticas, jurídicas y culturales:

 * Los Juicios de Lesa Humanidad: Son el acto supremo de reafirmación del lazo social  reforzando el Contrato Social.

 * Los Sitios de Memoria: Transforman centros de detención clandestina (como la ex ESMA) en espacios pedagógicos. Al musealizar el horror, la sociedad accede a un lugar de encuentro, reflexión y transmisión de valores democráticos.

 * La Búsqueda de Identidad: La labor de las Abuelas de Plaza de Mayo es el acto más puro de reconstrucción del lazo social. Recuperar la identidad,  es devolver una verdad secuestrada.

La fuerza de los Lazos de Memoria radica en su capacidad para nombrar lo innombrable y presentar al ausente. La transmisión intergeneracional se convierte en un imperativo ético. La historia no debe ser un relato cerrado, sino un diálogo abierto donde las nuevas generaciones asuman el compromiso del pasado. 

Pueden disfrazarse de chistes, ironías o actitudes sutiles que normalizan la discriminación. Comentarios como “estar hartos” del tema de la dictadura o el rechazo a la enseñanza en las aulas son micro-actos de negacionismo que buscan corroer el lazo social.

Pero es precisamente en la vida diaria donde el Lazo de Memoria debe ser más fuerte.

Por tanto, es vital que los Lazos de Memoria se fortalezcan en todos los ámbitos: en debates honestos, en la producción de contenido en redes sociales que promueva la reflexión crítica, y en clases donde no solo se enseñen datos, sino la historia real en toda su complejidad moral y política.

Conclusión 

Al cumplirse 50 años del golpe, proponer la expresión  “Lazos de Memoria”  es un componente esencial para la  pedagogía de la memoria

Es imprescindible que estos lazos existan para que los discursos de odio no logren borrar o restar importancia a los hechos que nos definen como sociedad democrática. Solo así garantizamos que las nuevas generaciones asuman la historia y que las prácticas de exclusión no se repitan. Como bien lo expresó Estela de Carlotto: “La memoria no es venganza, es justicia. Recordar es un acto de amor y de un compromiso con el futuro” . Esta frase condensa la esencia de la propuesta: la memoria es el lazo indisoluble entre el pasado y el futuro, un compromiso colectivo que transforma el dolor en acción política y ética.

*Estela integra la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo desde sus inicios y es presidenta desde el año 1989. Dedicó su vida a la lucha por los Derechos Humanos y la restitución de la identidad de los hijos (nietos) de desaparecidos por la última dictadura cívico militar.

Este trabajo fue realizado en el marco de la convocatoria Palabra 51. Para su publicación, se han realizado correcciones tipográficas respetando el formato original de la presentación y el uso del lenguaje elegido por sus autoras y autores.

Palabra 51

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