Palabra 51: Los guardapolvos blancos siguen resistiendo
Las escuelas bonaerenses construyen memoria. Palabras, conceptos y definiciones.
Creado: 4 septiembre, 2026 | Actualizado: 6 de octubre, 2026
Autoría:
Producción: Esteban Paganini.
Tutoría: Mario Roberto Docters.
Institución educativa: Curso virtual Coordinación de Políticas de Memoria y Derechos Humanos.
El guardapolvo blanco es el uniforme tradicional de la escuela pública argentina. Su significado excede lo funcional: representa la continuidad de la escuela como espacio de ciudadanía, incluso en los momentos más oscuros de la historia nacional.
En el marco de la pedagogía de la memoria, se convierte en símbolo de resistencia frente al olvido y al negacionismo. No es solo una prenda: es un dispositivo cultural que condensa valores de justicia, igualdad y memoria. En cada acto escolar, en cada marcha, recuerda que la educación pública no es neutral, sino que está atravesada por luchas históricas y por la defensa de derechos humanos.
La elección de esta palabra clave no es sólo conceptual, sino también biográfica. Fui alumno del Mariano Acosta desde primer grado hasta quinto año de la secundaria, egresando en 1979, en plena dictadura. En ese tiempo, ni mis compañeros ni yo supimos lo que estaba ocurriendo con los estudiantes y docentes desaparecidos de nuestra propia escuela. El guardapolvo blanco nos acompañaba cada día, pero su sentido estaba atravesado por silencios impuestos.
Recién varios años después, con la llegada de la democracia pudimos enterarnos de lo sucedido, reconocer los nombres de quienes faltaban y comprender que el guardapolvo que vestíamos también era parte de una historia de resistencia. Por eso, esta palabra clave surge de la necesidad de resignificar ese símbolo cotidiano: porque el guardapolvo blanco no sólo iguala, sino que recuerda e interpela.
La Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas Nº 2 “Mariano Acosta”, fundada por Domingo Faustino Sarmiento en 1874, es una institución emblemática de la educación pública argentina. Su historia está atravesada por luchas, silencios y memorias que se transmiten de generación en generación. En contextos de censura y violencia estatal, la escuela se mantuvo como emblema de continuidad y defensa de la educación pública. Hoy sigue siendo un espacio de memoria activa y de construcción democrática.
Si pensamos en el origen del guardapolvo blanco, hay que decir que desde principios del siglo XX se impuso como uniforme escolar obligatorio en las escuelas públicas, reforzando la idea de una educación nacional, laica y gratuita. Su color buscaba transmitir limpieza y neutralidad, pero también se convirtió en un signo de pertenencia colectiva.
Durante la última dictadura (1976-1983) este uniforme fue parte de un dispositivo de control estético y moral. Según Álvarez (2018), se lo asoció con “igualdad, homogeneidad, imposición, inclusión, control, disciplinamiento, progreso, modernidad, limpieza, higienismo, asepsia, recato, asexuación y racismo”. La dictadura lo utilizó para ocultar el cuerpo sexuado e imponer normas de conducta. Pero también fue resignificado por los estudiantes y docentes como espacio de expresión y crítica, como en el caso del distintivo “Club de Ratas Unidos” (hace referencia a que se hacían “la rata”) en el Normal de Quilmes (testimonio citado en Álvarez, 2018).
Una vez recuperada la democracia se resignificó como bandera de defensa de la educación pública, en actos, marchas y homenajes. El guardapolvo pasó de ser uniforme obligatorio a convertirse en símbolo de memoria y justicia, presente en las calles y en los rituales escolares.
En la actualidad frente a discursos negacionistas y ataques a la educación pública, sigue siendo un símbolo de memoria activa, como se expresa en las denominadas “Marchas de las Antorchas”, las baldosas por la memoria y los proyectos escolares que reivindican la historia reciente. Su vigencia demuestra que los símbolos escolares no son estáticos, sino que se transforman según las luchas sociales y políticas de cada época.
Es decir que en el guardapolvo blanco podemos visualizar importantes transformaciones de sentido:
- De uniforme homogeneizador a símbolo de igualdad y derecho a la educación.
- De prenda obligatoria a bandera de la escuela pública como espacio de resistencia.
- De símbolo disciplinario a emblema de memoria, justicia y transmisión intergeneracional.
- De vestimenta escolar a dispositivo pedagógico que interpela el presente desde el pasado.
Existen muchos ejemplos de prácticas vinculadas a la pedagogía de la memoria:
- Baldosas por la memoria: en la vereda de Urquiza 277, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se colocaron baldosas con los nombres de 35 estudiantes y 3 docentes desaparecidos. Cada baldosa es un acto de memoria colectiva, construido junto a familiares, organizaciones y la comunidad educativa.
- Marcha de las Antorchas: cada 24 de marzo, estudiantes, docentes y vecinos marchan con antorchas, pancartas y tambores, resignificando el espacio público como escenario de memoria.
- Proyecto “Espacios de Memoria”: iniciado tras el “Acostazo” de 2007 —movilización de la comunidad educativa del Mariano Acosta en defensa de la reparación material del edificio escolar—, incluye el Archivo Histórico Escolar y el Aula Museo. Recupera documentos, objetos y relatos silenciados, y propone una pedagogía crítica del pasado institucional.
- Archivo escolar como restitución simbólica: la recuperación de libretas de calificaciones permitió a familiares reencontrarse con fragmentos de vida de los desaparecidos, resignificando el archivo como espacio de justicia afectiva.
- Repudio al negacionismo: la comunidad del Acosta se pronunció públicamente contra la reivindicación del terrorismo de Estado en otras escuelas, reafirmando su compromiso con la memoria, la verdad y la justicia.
Y también prácticas escolares en las que el guardapolvo blanco tiene una presencia destacada:
- Guardapolvos presentes en actos del 24 de marzo y del 22 de octubre: el 24 de marzo se conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. El 22 de octubre se celebra el Día Nacional por el Derecho a la Identidad, en reconocimiento a la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo y la CONADI.
- Participación de niños y niñas en marchas con pancartas, antorchas y cantos por la memoria.
- Actividades artísticas como “Defensa de la alegría como derecho”.
- Firma de guardapolvos, diseño de distintivos, rateadas y canciones subversivas como formas de resistencia cultural en dictadura.
En estas prácticas los sentidos del guardapolvo blanco se expanden: la memoria escolar funciona como continuidad institucional frente a la violencia estatal; la escuela garantiza el derecho a la identidad al ser un espacio donde cada estudiante construye su historia en igualdad; es un símbolo de resistencia cultural que se mantiene vigente frente a crisis sociales y políticas; puede ser un símbolo intergeneracional, un objeto que enlaza la experiencia de quienes vivieron la dictadura con las nuevas generaciones que hoy lo resignifican.
Referencias y recursos bibliográficos
Abuelas de Plaza de Mayo. (2007). La historia de Abuelas: 30 años de búsqueda. Asociación Abuelas de Plaza de Mayo.
Álvarez, S. (2018). Celebrar en dictadura. Los estudiantes secundarios y la primavera en Buenos Aires (1976-1983) [Tesis de maestría, Universidad Nacional de General Sarmiento].
Arditti, R. (2000). De por vida: Historia de una búsqueda. Las abuelas de Plaza de Mayo y los niños desaparecidos. Grijalbo.
Ayuso, M. L., & Pineau, P. (2022). El Proyecto Espacio de Memoria de la Escuela Normal Mariano Acosta: Diálogo entre generaciones como un derecho colectivo. Revista Cabás, (28).
Coordinación de Políticas Educativas de Memoria y Derechos Humanos. (2025). Palabras clave para una pedagogía de la memoria. Dirección General de Cultura y Educación.
Revista El Abasto. (2019, 1 de septiembre). Propuesta de placa conmemorativa en el Mariano Acosta.
Tiempo Argentino. (2023, 23 de mayo). El Mariano Acosta repudia la reivindicación del terrorismo de Estado en la escuela de La Boca.
Este trabajo fue realizado en el marco de la convocatoria Palabra 51. Para su publicación, se han realizado correcciones tipográficas respetando el formato original de la presentación y el uso del lenguaje elegido por sus autoras y autores.