Palabra 51: Proceso de Reorganización Nacional

Las escuelas bonaerenses construyen memoria. Palabras, conceptos y definiciones.

Creado: 3 septiembre, 2026 | Actualizado: 6 de octubre, 2026

Producción: Andrada, Alexis; Belmonte, Cristina; Chávez, Argentino Ramón; Da Costa, Santos, Alfonso; Farías, Sandra Beatriz; Reynoso, Guadalupe; Risso, Marcela; Patrón Vega, Mariana.
Tutoría: Rivas Vivas, Joe Enrique (docente).
Institución educativa: Escuela Primaria de Adultos Nº 705, Lanús.


El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas argentinas protagonizaron otro golpe de Estado, interrumpiendo el mandato que la presidenta María Estela Martínez de Perón había asumido luego del fallecimiento del presidente Juan Domingo Perón. Desde entonces, el Poder Ejecutivo fue ejercido por una Junta Militar. Estos golpistas diseñaron e implementaron un plan represivo y de disciplinamiento social (terrorismo de Estado). Esto tuvo que ver con la violencia ejercida para deshacerse de los adversarios políticos y atemorizar a la población, dominar en el campo político y social a través de la sistematicidad de la violencia, y la ilegalidad de sus acciones (terror sistemático). 

Un poco antes del golpe de Estado había una creciente organización y movilización social y política. De ahí que era necesario, para la Junta Militar, hacer algo al respecto. Por esa razón, idearon el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, con el objetivo principal de reconfigurar los lazos sociales y reorganizar a la sociedad en lo que tiene que ver con lo político, lo social y lo económico. La idea de la dictadura fue eliminar toda oposición a su proyecto. Es así, que toda persona que se atreviera a enfrentar a la dictadura cívico-militar eran secuestrada en cualquier parte que se encontrara: su hogar, trabajo, vía pública, para luego ser llevada a los más de 700 Centros Clandestinos de Detención (CCD), tortura y exterminio instalados en varios lugares del país. Luego del secuestro venía la tortura, los delitos sexuales, el asesinato y posterior desaparición, y la apropiación de niñas nacidas y niños nacidos en cautiverio o secuestrados junto a sus madres y/o padres.

La dictadura tuvo una motivación reorganizativa, en el campo económico, político, cultural y educativo. Por ejemplo, en el campo económico, podemos recordar las palabras del escritor desaparecido Rodolfo Walsh, en una carta escrita a la Junta Militar, a un año del Golpe, en la que se refiere al terrorismo de Estado como un plan de miseria planificada. La transformación del modelo económico se basó en la desindustrialización, la valoración financiera del capital, la fuga de divisas, el crecimiento de la deuda externa, el desempleo y la miseria.

Al mismo tiempo, el terrorismo de Estado buscaba, en lo social, deshumanizar a sus víctimas, les sustrajo su dignidad como personas y las identificó con alguna forma de mal; en otras palabras, se buscó disciplinar y amedrentar a la sociedad en su conjunto para, como ya se dijo, quebrar los lazos sociales, es decir, atomizar y destruir los vínculos de solidaridad que unían a la población argentina.

La reorganización también tuvo su repercusión en el campo de la educación, con el fin de depurar y de imponer valores afines al régimen. Sus principales acciones tuvieron que ver con la desfinanciación, la censura y eliminación de contenidos críticos, la persecución de docentes y estudiantes, la promoción de la privatización, disolución de organizaciones estudiantiles y gremios docentes, entre muchas otras. 

El objetivo de la dictadura no se reducía al asesinato y desaparición de personas, sino que, además, incluía construir miedo y silencio en el conjunto de la sociedad. Esta lectura de lo ocurrido nos permite establecer interpretaciones de los efectos de la dictadura; esto es, cómo impactó en la edificación de la democracia argentina.

Acá cabe la pregunta: ¿acaso, uno de los efectos de ese miedo construido por la última dictadura, no tendrá alguna relación directa con la falta de unidad del pueblo argentino, en la actualidad, para seguir sosteniendo el Nunca Más? Ahora bien, supongamos que sea cierto: uno podría pensar que la dictadura se salió con las suyas, en el sentido de quebrar los lazos sociales. Y si, por otro lado, no es cierto, quedará para continuar, desde otra mirada, indagando qué ocurre con la (des) unión del campo popular en Argentina en la actualidad.

Pero lo que sí sabemos es que todos los actores políticos, sociales, culturales y religiosos debemos acordar, desde lo pedagógico, ético, filosófico, epistemológico y legal, que es necesario explicar y convocar a la reflexión al pueblo todo. No solo sobre lo que ocurrió durante la dictadura y cómo fue posible, sino también sobre las consecuencias políticas, sociales y económicas del terrorismo de Estado y cómo repercuten aún en nuestra sociedad actual. Y acá, la escuela juega un papel importante, específicamente en el proceso de enseñanza y aprendizaje, ya que nuestra mirada crítica se sostiene desde una institución educativa; de allí que nuestra palabra clave busca transmitir a las nuevas generaciones, no solo la explicación y la comprensión de lo ocurrido, sino también lo que hemos logrado elaborar a partir de lo sucedido y lo que todavía nos falta. Todo esto para cuidar y fortalecer el legado del “Nunca Más”, es decir: construir un mejor presente y un mejor futuro.

Referencias y recursos bibliográficos

Crenzel, E. (2008). La historia política del Nunca Más. Siglo XXI.

Jelin, E. (2017). La lucha por el pasado: Cómo construimos la memoria social. Siglo XXI.

Ministerio de Educación de la Nación. (2022). El camino de los juicios: Las luchas por Memoria, Verdad y Justicia en la Argentina. 

Ministerio de Educación de la Nación. (2022). Las Abuelas nos cuentan: 45 años: Una nueva colección por el derecho a la identidad. 

Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires. (2024). Los caminos de la justicia. 

Este trabajo fue realizado en el marco de la convocatoria Palabra 51 (edición 2025). Para su publicación, se han hecho correcciones tipográficas respetando el formato original de la presentación y el uso del lenguaje elegido por sus autoras y autores.

Palabra 51

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