Palabra 51: Ypefianos

Las escuelas bonaerenses construyen memoria. Palabras, conceptos y definiciones.

Creado: 2 septiembre, 2026 | Actualizado: 6 de octubre, 2026

Producción: estudiantes de sexto año: Celina Sagarra, Isidro Lechardo y Bruno Pardo Estévez. 
Tutoría: Gerardo Ponce, Constanza Ceballos y Julián Cavassa. 
Institución educativa: Colegio Raíces de Gonnet, La Plata.


El golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 marcó un antes y un después en la historia argentina, ya que no solo iniciaría la última dictadura cívico-militar sino que también desataría una de las mayores y más violentas campañas de persecución, secuestro y ejecución sistemática de América Latina. Estudiantes, trabajadores, menores, adultos, ancianos, hombres, mujeres, nacionales, extranjeros. Nadie quedaría exento del miedo que se sufría cada día de ser víctima del régimen. 

No obstante, hay un grupo que queremos destacar puesto que consideramos que no tienen la visibilidad que merecen: los trabajadores de YPF o, como se les dirá de ahora en adelante, ypefianos. 

Al investigar sobre las acciones de la última dictadura en contra de los ypefianos es inevitable preguntarse: ¿Cómo puede ser que tener un trabajo en el Estado, algo comúnmente asociado con estabilidad y seguridad, sea en realidad la razón por la que tu vida corre peligro? ¿En qué mundo es aceptable que el Estado, quien debería ser garante de los derechos de todos sus ciudadanos, actúe de manera persecutoria y beligerante contra ellos? En este escrito buscaremos explicar el porqué de nuestra elección, destacando la situación de vulnerabilidad que sufrieron estas personas en las últimas décadas, así como explicar la importancia de YPF para el desarrollo en la Argentina y de nuestra región en particular. 

El 3 de junio de 1922 fue fundada la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales por Hipólito Yrigoyen, iniciando un proceso que transformaría a nuestro país. La creación de YPF fue una respuesta a las necesidades crecientes del mundo en constante cambio tras la Primera Guerra Mundial, destacando la utilización masiva del petróleo como fuente de energía. Asimismo, se observó como una oportunidad para potenciar el desarrollo económico-industrial de la Argentina, tras el descubrimiento de yacimientos petrolíferos en distintas zonas del país. 

Su fundación marcó un hito: fue la primera empresa estatal de petróleo integrada verticalmente en el mundo. Su primer director, Enrique Mosconi, sostenía que el petróleo debía servir al desarrollo nacional y regional, no solo a la exportación. En esta etapa, YPF instaló las primeras plantas industriales y refinerías en lugares alejados de los centros urbanos, en provincias como Chubut y Neuquén, fundando pueblos enteros a su alrededor. Estas regiones pasaron de ser zonas despobladas a núcleos productivos y urbanos, con viviendas, hospitales, escuelas y rutas creadas por la propia empresa. YPF también extendió su presencia al Noroeste argentino, especialmente en Salta y Jujuy, con explotaciones en el yacimiento Campo Durán descubierto en 1959, impulsando la construcción de oleoductos y gasoductos hacia el centro del país, integrando energéticamente al norte argentino. 

La Refinería La Plata se inauguró tres años después de su creación y, para 1975 a cincuenta años del hecho, era la mayor y la más moderna del país, procesando el 52% del total de crudo de la compañía y abasteciendo al país con el 40% del combustible necesario. Se había consolidado como un actor de importancia fundamental para la región y para el desarrollo nacional. 

Sin embargo, con la llegada de la última dictadura cívico-militar la situación de YPF cambiaría drásticamente. Si bien la narrativa histórica sobre esta empresa ha tendido a privilegiar su utilización como una herramienta clave de endeudamiento externo y financiamiento para el régimen, iniciando un proceso que sentó las bases para su posterior privatización, otra realidad igual de devastadora merece ser destacada: la de YPF como un espacio de persecución política y represión sistemática sobre sus trabajadores, los ypefianos. El plan no solo se limitó a desmantelar la empresa como símbolo de la soberanía energética, sino que también buscó aniquilar la organización sindical y conciencia política de su plantel, considerados un foco de subversión. Para ello, el terror se implementó de forma metódica: las comisiones internas y los delegados fueron desarticulados mediante secuestros, tortura y desaparición forzada, con la activa complicidad de sectores de la propia cúpula gerencial que facilitaron listas de empleados "conflictivos". 

Casos como el de Carlos Ennio Pierini Rodríguez, secuestrado en su domicilio en agosto de 1974 y cuyo cuerpo fue abandonado, junto al de otros detenidos-desaparecidos, en un descampado en un brutal acto de escarmiento público, o el de Gabriel Diego Angel Galindez, secuestrado en mayo de 1977 en la zona sur del AMBA cuyo cuerpo no pudo ser despedido adecuadamente por su familia por temor al régimen. 

El impacto en la región fue brutal con 22 trabajadores pertenecientes a la Refinería YPF La Plata desaparecidos, representando la mitad de la cifra nacional de 44 ypefianos detenidos desaparecidos identificados por la Secretaría de Derechos Humanos. Entre ellos se encontraban desde obreros especializados y técnicos hasta profesionales y miembros de las comisiones internas, cuyo único delito fue defender los ideales de una empresa pública al servicio del desarrollo nacional. YPF se convirtió en un microcentro de la Argentina dictatorial: no sólo fue un botín económico saqueado, sino también un campo de prueba donde se aplicó con brutal eficacia el plan de exterminio de una generación militante, dejando una herida profunda en su comunidad laboral que perdurará por décadas. 

Tras el fin de la dictadura cívico-militar, la situación de YPF cambiaría nuevamente, cesando la persecución hacia sus trabajadores pero iniciándose la discusión sobre su futura privatización en los años 90. Este suceso fue un punto de quiebre que reconfiguró trayectorias laborales y la estructura social de la región. Entre 1991 y 1995 la empresa pasó de tener 51.000 - 37.000 trabajadores a menos de 10.000 en 1993 y cerca de 5.690 en 1995, transformando las vidas cotidianas de estas miles de familias, las cuales perdieron su sustento, además del cierre de comercios y el golpe económico padecido por distintas localidades como Berisso. 

El término “ypefiano”, que hasta entonces había representado identidad laboral, pertenencia técnica y memoria colectiva, se transformó en etiqueta de lucha y pérdida: los ex ypefianos relatan años de desempleo, de reconversión a trabajos temporales o informales, de formación de cooperativas de trabajo como intento de resistencia y de creación de redes de apoyo mutuo para sostener familias y barrios enteros. En términos territoriales, la caída del empleo en la refinería generó un efecto dominó: desvinculación de proveedores, cierre de talleres locales, caída de consumo y presión sobre servicios municipales. La revocación del rol de YPF como principal “motor” económico en la microrregión llevó a un aumento de precariedad y a la emergencia de trayectorias laborales fragmentadas. Las voces platenses describen la privatización no sólo como un cambio de propiedad sino como un desastre social para los ypefianos: pérdida de estabilidad, pérdida de derechos sindicales y degradación de la capacidad de negociación colectiva.

Por eso afirmar hoy la importancia de los ypefianos en la narración de la privatización implica reivindicar su papel como agentes que sostuvieron la producción y la vida comunitaria, y reconocer que las políticas de desmantelamiento laboral de los 90 tuvieron consecuencias intergeneracionales en la región. 

En 2025 se cumplen 100 años de la inauguración de la Refinería La Plata, esto nos invita a reflexionar sobre la importancia y el impacto que tiene YPF no sólo sobre la ciudad de La Plata y nuestra región sino en todo el territorio argentino, transformando nuestra economía, nuestra sociedad y nuestras vidas. Creemos que, no solo hay que visibilizar la situación histórica de los ypefianos, especialmente durante la última dictadura cívico-militar y tras la privatización de la empresa en los 90’s, sino que hay que ampliar su sentido a una categoría que permita comprender toda nuestra historia a través de los trabajadores de la empresa que más ha colaborado con el desarrollo nacional. 

Los 44 ypefianos desaparecidos por la dictadura cívico-militar no son sólo un número: son el recordatorio de una parte de nuestra historia, una que siempre deberemos recordar y que debe inspirarnos en la lucha por el futuro de desarrollo y prosperidad que nuestro país se merece. 

Referencias y recursos bibliográficos 

Cagliari, Rubén (2022). “Los 100 años de YPF: el recorrido que llevó al decreto de Yrigoyen” en Revista Petrotecnia N° 3.

Centro de Documentación e Información de la Secretaría Legal y Administrativa del Ministerio de Economía.

Diversos medios locales de prensa: El Editor Platense, 0221 y El Día.

Jefatura de Gabinetes de Ministros YPF 100 años: su trayectoria a través de la historia económica (1922-2022), 3 de junio de 2022.

Este trabajo fue realizado en el marco de la convocatoria Palabra 51 (edición 2025). Para su publicación, se han hecho correcciones tipográficas respetando el formato original de la presentación y el uso del lenguaje elegido por sus autoras y autores.

Palabra 51

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