Palabra clave: «Madres de Plaza de Mayo»
¿Qué palabras permiten narrar el terrorismo de Estado y transmitir su memoria? Palabras clave para una pedagogía de la memoria reúne 50 términos para pensar la dictadura a 50 años del golpe.
Creado: 16 marzo, 2026 | Actualizado: 19 de marzo, 2026
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Madres de Plaza de Mayo nació como una organización de derechos humanos en 1977 cuando un grupo de mujeres –madres, trabajadoras, maestras, profesionales y amas de casa– salió a la calle a pedir por la vida de sus hijas e hijos que habían desaparecido. En medio del terror estatal, encontraron estrategias simbólicas para hacer visible su reclamo y lograron convertir su dolor personal en colectivo. Con el tiempo, se transformaron en una referencia internacional de la lucha pacífica contra la opresión.
El grupo surgió a partir del encuentro de muchas de ellas en instituciones a las que iban a reclamar por la aparición de sus hijas e hijos: hospitales, ministerios, juzgados, comisarías y regimientos. Ante la ausencia de respuestas, y advirtiendo que no estaban solas en esa situación, comenzaron a agruparse y pensar iniciativas de lucha. Al poco tiempo, se acercaron a otras organizaciones de derechos humanos que impulsaban acciones para conocer el paradero de las personas desaparecidas.
Las Madres desafiaron a la dictadura con determinación mediante iniciativas novedosas para expresar sus reclamos y eludir las prohibiciones. Entre las más valientes estuvieron las rondas en la Plaza de Mayo que, en su origen, fueron una desobediencia a la palabra policial que les ordenaba que “circulen”. A pesar del estado de sitio, las Madres “subvirtieron” la prohibición y la convirtieron en una acción que se sostiene desde aquel 30 de abril de 1977, cuando catorce madres convocadas por Azucena Villaflor se reunieron por primera vez en la Plaza de Mayo de la ciudad de Buenos Aires.
Hacia octubre de ese mismo año ya eran alrededor de 300, que se reunían en el Parque Pereyra Iraola, en la provincia de Buenos Aires, a la altura de la parada “El Palenque” (hoy señalizada como lugar de memoria) simulando festejar la jubilación de una de ellas como excusa para pasar desapercibidas y poder organizarse y elegir referentes por zonas. El 22 de agosto de 1979 crearon la Asociación Madres de Plaza de Mayo.
Las rondas no se limitaron a la ciudad de Buenos Aires. Muchas madres de personas desaparecidas se agruparon en diferentes lugares del país: Tucumán, Neuquén y Alto Valle, Jujuy, Santa Fe, Rosario, La Rioja, entre otros. En la década de 1980 llegaron a tener más de veinte filiales.
En la provincia de Buenos Aires, las Madres de Plaza de Mayo se nuclearon en Junín, Lincoln, Chacabuco, Vedia, Los Toldos, Punta Alta, Bahía Blanca, Zárate y tuvieron una actividad más intensa en las ciudades de Mar del Plata y La Plata, donde realizaron durante mucho tiempo la ronda en Plaza San Martín, frente a la gobernación, los días miércoles.
Desde el comienzo, las Madres buscaron diferentes modos de identificarse y reconocerse entre sí en el espacio público. Si bien en los inicios algunas utilizaron un clavo de carpintero en la solapa de sus sacos −simbolizaba el dolor clavado en el corazón en referencia a la figura de Cristo−, en la peregrinación a la Basílica de Luján en octubre de 1977 decidieron que para identificarse usarían en sus cabezas un pañal de tela perteneciente a sus hijas e hijos. El pañal devino en pañuelo y se constituyó con el tiempo en un símbolo del movimiento de derechos humanos y una referencia en la construcción de nuevas luchas y demandas ciudadanas.
Si bien lo utilizan solamente las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo cuando se agrupan en el espacio público, los pañuelos son un símbolo que muchos sectores de la sociedad han tomado como propio. Una escena impactante tuvo lugar en el “Pañuelazo”, una marcha realizada en mayo de 2017 contra la medida conocida como el “2x1” (intento judicial de reducir los años de condena de los genocidas).
Hoy, las Madres de Plaza de Mayo son reconocidas como una de las principales referentes de la oposición y lucha contra la dictadura en el mundo. No obstante, en sus orígenes tuvieron que sobreponerse a críticas feroces. Cuando se hicieron visibles en la escena pública, personas afines a la dictadura y medios de comunicación entramados con el terrorismo de Estado las llamaron “las locas de la plaza”. Las Madres sufrieron hostigamiento y persecución y tres de sus fundadoras –Azucena Villaflor de De Vincenti, María Esther Ballestrino de Careaga y María Eugenia Ponce de Bianco– fueron desaparecidas, secuestradas y asesinadas por un grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Sus cuerpos fueron arrojados al mar en los denominados “vuelos de la muerte”. En el año 2005 fueron encontrados e identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense cerca de la localidad bonaerense de Santa Teresita.
Las denuncias de las Madres comenzaron a tener resonancia en el mundo después de la visita de la prensa internacional en 1978, mientras se desarrollaba el Mundial de Fútbol en Argentina. Aún hoy sigue estremeciendo un testimonio de aquel entonces de Marta Moreira de Alconada:
Nosotras que somos argentinas, vivimos en Argentina, les podemos asegurar que hay miles de hogares sufriendo mucho dolor, mucha angustia, mucha desesperación; dolor y tristeza, porque no nos dicen dónde están nuestros hijos, no sabemos nada de ellos, nos han quitado lo más preciado que puede tener una madre… su hijo.
A partir del reconocimiento en el ámbito internacional, las Madres lograron, poco a poco, instalar en nuestro país las denuncias del accionar represivo por parte del terrorismo de Estado y sumar apoyos para construir una oposición cada vez más amplia.
Con el retorno de la democracia, y a partir de las políticas impulsadas por el gobierno de Raúl Alfonsín, se produjeron importantes debates al interior del movimiento de derechos humanos. Los puntos de mayor desacuerdo referían a la participación en la CONADEP y el Juicio a las Juntas Militares; las exhumaciones en fosas comunes y tumbas NN; y las indemnizaciones económicas por parte del Estado a las familias de las víctimas. Esas tensiones provocaron la escisión de Madres de Plaza de Mayo, que quedaron divididas en la Asociación Madres de Plaza de Mayo, presidida por Hebe de Bonafini, y Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora, conducida por María Adela de Antokoletz.
Cuando se produjo la desaparición de sus hijas e hijos, las Madres tenían entre 40 y 60 años, y la mayoría pertenecía a la primera generación de mujeres que pudo votar en la Argentina. Para muchas de ellas, la búsqueda fue el inicio de un camino de participación. Como señalaron las sociólogas María del Carmen Feijoó y Mónica Gogna, las Madres desafiaron la privatización y el aislamiento. Desarmaron el estereotipo femenino de resignación y debilidad y redefinieron con su acción el modelo tradicional de la mujer y la maternidad, otorgándole un nuevo sentido por sobre el natural o biológico. De ese modo, lograron alterar las divisiones entre el ámbito doméstico y el mundo público. Politizaron la maternidad al ejercerla en el espacio público mediante la acción de colectivizar su reclamo. Ellas mismas llamaron a este proceso “socialización de la maternidad”. En la búsqueda de sus hijas e hijos, se constituyeron en madres de todas las personas desaparecidas.
Otra forma de expresar el modo en que pudieron resignificar los lazos del parentesco está contenido en una frase que solían usar para explicar su origen: “nuestros hijos nos parieron”. Esta inversión de los roles les
permitía inscribir su acción en la herencia política de sus hijas e hijos. A lo largo de su historia, las Madres buscaron enlazar el reclamo por memoria, verdad y justicia con las injusticias del presente.
Bibliografía
Barrancos, Dora (2008). Mujeres entre la casa y la plaza. Buenos Aires: Sudamericana.
Feijoó, María del Carmen y Gogna, Mónica (1985). Las mujeres en la transición a la democracia. En E. Jelin (Comp.), Los nuevos movimientos sociales/2. Derechos humanos. Obreros. Barrios. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina.
Gorini, Ulises (2017). La rebelión de las Madres: historia de las Madres de Plaza de Mayo 1976-1983. La Plata: EDULP.
Morales, Virginia (2015). La subversión del grito. Repensando la emergencia de las Madres de Plaza de Mayo. Mora, (21), 37-61.
Zubillaga, Paula (2021). La Asociación Madres de Plaza de Mayo y la constitución de filiales en los años ochenta. Sociohistórica, (47).