Anexo Parte 3. Relatos sobre el impacto de los cambios económicos en la vida de las personas durante la dictadura
Relatos sobre el impacto de los cambios económicos en la vida de las personas recuperados del libro La última dictadura. Argentina 1976-1983 de la historiadora Marina Franco.
Creado: 20 octubre, 2026 | Actualizado: 27 de octubre, 2026
Autoría:
Contextualización
La historiadora Marina Franco publicó La última dictadura. Argentina 1976-1983, un libro destinado a un público infantil en ocasión del 50 aniversario del golpe de Estado.
Así se presenta a la autora en esta publicación:
Marina nació en Buenos Aires en 1972. Estudió Historia en la Universidad de Buenos Aires y se dedica desde hace muchos años a investigar qué fue el terrorismo de Estado y qué pasó durante la dictadura. Enseña sobre estos temas y escribió un montón de libros, pero este es el primero para chicos y chicas, porque le preocupa mucho que estas cosas vuelvan a suceder. (...)Trabaja como investigadora del CONICET y como docente en la Universidad Nacional del San Martín. Recibió varios reconocimientos por sus investigaciones (...). (Franco, 2026, p. 56)
En el apartado sobre el modelo económico desplegado en la dictadura, la autora introduce las medidas económicas implementadas y una serie de relatos verosímiles, construidos en base al conocimiento disponible, sobre cómo la gente vivió los cambios en esta esfera de la vida.
Los cambios económicos
Hasta la dictadura, la economía del país se había basado en la actividad industrial, con empresas extranjeras y nacionales, muchas estatales y otras privadas. Pero quienes hicieron el Golpe sostenían que el país iba a crecer más si el Estado dejaba de participar en la economía, si se sacaban los controles a las grandes empresas y si se ponían límites a la acción de los trabajadores. Estas ideas forman parte del neoliberalismo. (Franco, 2026, pp. 36-37)
¿Qué hicieron?
- El Ministerio de Economía estuvo manejado por grandes empresarios, como Alfredo Martínez de Hoz.
- Eliminaron todos los impuestos a los productos importados. Así, entraron muchas cosas fabricadas en otros países. Como consecuencia, muchas industrias argentinas quebraron, porque no pudieron competir con los productos importados.
- Congelaron los salarios de los trabajadores para que no tuvieran aumentos. Aumentaron los precios generales de las cosas y suprimieron derechos laborales. Como consecuencia, los trabajadores cada vez tenían menos plata para vivir y tampoco podían protestar porque había represión.
- Eliminaron los controles financieros para permitir grandes operaciones de dinero que solo podían hacer unos pocos. Como consecuencia, muchas grandes empresas se hicieron muy ricas especulando (es decir, al aprovechar variaciones de precios o los cambios de dólar) sin producir.
¿Y qué pasó?
- Mucha gente se quedó sin empleo y sin salario. Tuvo que hacer otras tareas ganando menos que antes, y sin derechos.
- El país perdió muchas industrias y se achicó económicamente.
- Finalmente, estalló una crisis importante, con mucha inflación y más pobreza.
- El Estado se hizo cargo de la deuda de las empresas que habían hecho grandes operaciones, y así aumentó la deuda de todos los argentinos.
- La deuda externa total creció como nunca: se multiplicó por 6 en pocos años. Cuando un país tiene que pagar deuda externa, todo el dinero que puede usarse para escuelas, rutas, hospitales y salarios, se va afuera.
- La pobreza pasó del 3 % en 1974 a 28 % en 1982. Y desde entonces siguió creciendo.
- La Argentina se hizo un país mucho más desigual, porque la mayoría de la gente se hizo más pobre y los ricos se hicieron más ricos.
Testimonios
Los cambios que vivió la gente (Franco, 2026, pp. 38-39)
Roxana trabajaba en una empresa de electrodomésticos en Córdoba. La empresa fue dejando de producir porque los dueños ganaban más especulando con las tasas de interés y el dólar. Roxana se quedó sin trabajo y se puso a preparar comida para vender. Al poco tiempo, tuvo que mudarse a un barrio más pobre porque el gobierno había sacado los controles a los precios de los alquileres y ya no pudo pagar la casa donde vivía. Aunque al comienzo le daba vergüenza, ella y sus hijos comenzaron a ir al comedor del barrio para comer.
Alejandro era músico y militante de un partido de izquierda. Después del golpe, lo pusieron en una lista de artistas prohibidos y no pudo trabajar más. Intentó aguantar con otros trabajos y finalmente se exilió en España. Volvió al final de la dictadura, cuando levantaron la prohibición. Volver no fue fácil porque algunos compañeros y amigos no lo entendieron: lo miraron como si se hubiera ido de vacaciones muchos años.
Teresa era boliviana. Vivía con su familia en un barrio popular de Retiro, en el centro de Buenos Aires. El intendente de la ciudad decidió que la "villa" afeaba la ciudad y eran tierras valiosas para vender. Decidió demoler las casas y expulsar a sus habitantes. La gente se organizó y resistió, pero finalmente tuvieron que irse cuando les destruyeron sus hogares. A Teresa, además, la obligaron a irse del país y la subieron a un tren con cientos de bolivianos y bolivianas.
Daniel tenía un enorme negocio de telas en Río Gallegos. Cuando empezaron a llegar las telas importadas, él y sus clientes se entusiasmaron. Cuando el dólar estaba barato aprovechó a viajar al exterior y comprarse cosas. Cuando llegó la crisis, las importaciones baratas se acabaron y Daniel no tuvo más telas para vender porque las fábricas nacionales habían cerrado. Tuvo que echar a sus dos empleados. Al poco tiempo, cerró el negocio.
Marta era profesora de Lengua. Tuvo que firmar un documento prometiendo no enseñar algunos autores latinoamericanos. Juan Carlos, su marido, era periodista y lo despidieron. No consiguió trabajo durante toda la dictadura. Se fueron de Buenos Aires porque tenían miedo y vivieron en San Luis sin hablar casi con los vecinos. Escondieron los libros que los militares consideraban "subversivos". Sus hijos se acostumbraron a que no había plata ni para un helado.
Horacio era trabajador en una fábrica de papel en Tucumán. Lo echaron en 1975 por sindicalista. Se fue a trabajar con su hermano Santiago, que era carpintero. Pudieron poner juntos una pequeña fábrica de muebles; funcionó un tiempo pero se fundieron cuando empezaron a entrar muebles importados. Horacio empezó a trabajar en un kiosco y a hacer trabajos de jardinería. Santiago logró juntar plata para un pasaje de avión, se fue a buscar trabajo a Estados Unidos y se quedó allá.
* Fragmentos tomados de Franco, M. (2026). La última dictadura. Argentina 1976-1983, Pequeño Editor.