Año Nuevo de los pueblos indígenas

Del 20 al 24 de junio se celebra el “Solsticio de invierno Inti Raymi y Wiñoy Tripantu, WeTripantu”.

Creado: 16 junio, 2023 | Actualizado: 16 de octubre, 2023

Para los pueblos indígenas de América del Sur el solsticio de invierno representa la llegada de un nuevo ciclo de vida de la Madre Tierra y todos los seres que la habitamos. La luz solar tendrá una duración de aproximadamente nueve horas, por lo que el día más corto del año y, por lo tanto, la noche más larga da comienzo a un nuevo ciclo de la naturaleza y al inicio del invierno, la estación más fría del año en el hemisferio sur.

Regidos por el calendario lunar, el pueblo mapuche celebra del 20 al 24 de junio el Año Nuevo “We Xipantu o Wiñoy Xipantu” que significa “la nueva salida del sol” e indica el inicio del primer ciclo de un nuevo año o nueva vida. Se comparte comida y el fuego hasta la llegada del sol, al amanecer.

El 21 de junio, los pueblos andinos, por su parte, celebran la fiesta del sol “IntiRaymi”; una celebración incaica donde se realizan cantos, danzas y brindis colectivos junto a fogatas y se “abre la boca” de la Pachamama para efectuar ofrendas con alimentos tradicionales como el maíz o la coca.

El comienzo de un nuevo ciclo de vida para los Pueblos Indígenas

Desde la Dirección de Ámbitos de Desarrollo de la Educación compartimos algunas reflexiones sobre esta fecha tan significativa para los pueblos indígenas que habitan la provincia de Buenos Aires, quienes nos aportan conocimientos valiosos posibilitando reflexionar y encontrarnos con nuestras historias, nuestras raíces, los ciclos de la madre tierra y nuestros ciclos de vida desde el Sur.

Con la conquista del continente llegaron celebraciones y formas de habitar el mundo que irrumpieron las formas de vida de los pueblos indígenas. El calendario que se impuso es de origen greco romano y celebra el inicio del año el primero de enero, aunque esto no representa la cosmovisión de los pueblos. Las ceremonias ancestrales lograron perdurar gracias a sus comunidades; condensan los saberes y la espiritualidad de su gente, transmitiendo saberes, formas de vivir y convivir en la naturaleza; marcan los tiempos de las siembras y las cosechas, del trabajo y del descanso.

Los pueblos originarios de América del Sur se caracterizan por el respeto y las relaciones de reciprocidad con el territorio que habitan.

Desde las cosmovisiones ancestrales, el cuidado de la tierra con sus plantas y animales, sus aguas con sus peces y el viento con sus aves se basa en comprenderlas como entidades con las cuales se mantienen relaciones de intercambio. El equilibrio de los ciclos de la naturaleza, se deben a la reverencia y respeto mutuo.

Esta mirada desde el cuidado y la amorosidad invita a repensarnos en nuestro espacio como seres parte de la tierra y no como sus propietarios. Los rituales de los pueblos andinos y patagónicos poseen un profundo conocimiento sobre estos ciclos. Es una época para honrar y agradecer, un momento para reflexionar y compartir.

Propuesta para compartir

Ponemos a disposición el siguiente material audiovisual de la Colección “Raíces” de Identidades, producido por el Ministerio de Cultura de la Nación: Inti Raymi y Wiñoy Xipantu.

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