Volver

20 de junio: Día de la Bandera

La figura de Manuel Belgrano y el sentido de la creación de los símbolos nacionales.

Creado: 15/06/2021 | Actualizado: 28/06/2021

Marco General

La creación de la bandera y su contexto histórico

El 20 de junio es el Día de la Bandera en Argentina. Así fue establecido por ley en el año 1938 durante la presidencia de Roberto M. Ortiz. La fecha fue elegida para homenajear a su creador, Manuel Belgrano, fallecido en esa jornada del año 1820.

La conmemoración del Día de la Bandera en las escuelas constituye una oportunidad para homenajear a Belgrano, así como para reflexionar acerca del origen y el significado de los símbolos nacionales, del lugar que ocuparon en otros momentos de la historia y del que ocupan en la actualidad.

En las conmemoraciones escolares, los acontecimientos que se recuerdan y las personas que se homenajean suelen adquirir un carácter atemporal, como si su existencia y sus acciones hubieran tenido como objetivo “la posteridad” y no la transformación de la sociedad en la que vivían. Tales deformaciones pueden evitarse situando hechos y actores en su contexto, presentando los acontecimientos del pasado que se evocan como el tiempo presente que le tocó vivir a otros protagonistas

Contextualizar la actuación de Belgrano y la creación de la bandera permite conocer el significado que tuvieron en su época. En este sentido, es necesario presentarlos como hechos unidos inextricablemente a las guerras de la independencia y al espíritu de la Asamblea del Año XIII. También hay que tomar en cuenta su simultaneidad con los procesos de construcción de Estados nacionales, tanto en Europa como en América, en los que no faltaron los símbolos y los héroes.

 

Un poco de historia…

La Primera Junta de Gobierno -establecida el 25 de Mayo de 1810-, y los gobiernos provisionales que la sucedieron, enviaron expediciones militares para asegurarse el reconocimiento en los distintos territorios que integraban el Virreinato del Rio de la Plata. En varios lugares, los enviados encontraron la oposición de los realistas. En Córdoba y en Paraguay, las resistencias fueron vencidas -por las armas o mediante negociaciones- relativamente rápido. En Montevideo, en cambio, persistieron durante algunos años. Pero los focos de oposición más intransigentes se registraron en el Alto Perú (actual territorio de Bolivia). Esta región era muy importante -tanto para los partidarios de la revolución como para los que defendían la continuidad de la colonia española- por la presencia de minas de plata, de la Casa de la Moneda y la Caja Real de Potosí.

Aunque era abogado y no militar de carrera, Belgrano tuvo que dejar su lugar como secretario de la Junta para dirigir la expedición al Paraguay. Mientras estaba en Asunción (1811), la Junta le encomendó asegurar el paso del Río Paraná instalando guarniciones de artillería en las márgenes del río, para impedir el paso de naves enemigas río arriba. Justamente, mientras las instalaba cerca de la Villa del Rosario (hoy ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe), Belgrano decidió crear un estandarte para las tropas de las Provincias Unidas.

El 27 de febrero de 1812, se izó por primera vez la bandera. Ese mismo día Belgrano recibió la orden de marchar a tomar el mando del Ejército del Norte, que estaba en retirada desde la desastrosa derrota de Huaqui, ocurrida en junio de 1811.

El Triunvirato no aprobó la bandera porque era incompatible con la política oficial de mantener la fidelidad a la Corona española. Por esa razón, el Ejército del Norte no la utilizó en las batallas de Tucumán (24 de septiembre de 1812) y Salta (20 de febrero de 1813). El 13 de abril, la Asamblea General Constituyente, que había comenzado a sesionar en Buenos Aires el 31 de enero de 1813, adoptó la insignia creada por Belgrano, junto con el Escudo, la Escarapela y la Marcha Patriótica de Blas Parera y Vicente López y Planes, como símbolos de las Provincias Unidas, aunque aún no se había declarado la Independencia. Así, al avanzar hacia el Alto Perú, las tropas que se enfrentaron a los realistas retomaron la bandera y la enarbolaron en Vilcapugio (1° de octubre de 1813) y Ayohuma (14 noviembre de 1813). En ambas batallas, el Ejército del Norte fue derrotado.

Años más tarde, en 1816, el Congreso de Tucumán, después de declarar la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, aprobó el uso de la bandera de tres franjas, dos en los extremos de color celeste y una central de color blanco (hasta entonces solamente estaban establecidos los colores y se usaban distintos diseños).

 

Los símbolos y las naciones

Desde tiempos muy remotos, distintos grupos de las sociedades utilizaron símbolos para identificar las ideas que compartían y, a la vez, para reforzar sus lazos de unión. Tanto en Europa como en América, durante las primeras etapas de la formación de los Estados nacionales -hacia fines del siglo XVIII y sobre todo durante el XIX-, los líderes de los distintos grupos buscaron formas de identificarse y de diferenciarse de otros grupos. Al calor de las luchas se multiplicaron las banderas, las escarapelas o cucardas, así como las canciones alusivas. Con el tiempo, los nuevos símbolos nacionales reemplazaron a los tradicionales escudos de armas y estandartes de guerra que se habían utilizado en distintos lugares de Europa desde la Edad Media.

En todas partes se crearon símbolos que acompañaron los procesos de conformación de los nuevos Estados nacionales y la construcción de las naciones. En nuestro caso también fue así. La aprobación de la escarapela, de la bandera, del escudo y del Himno Nacional son acontecimientos del período revolucionario que expresan, por un lado, las iniciativas de los gobiernos revolucionarios y, por otro, los sentimientos compartidos de una parte significativa de la sociedad en ese momento.

 

Los símbolos nacionales en la época de la Revolución y de las Guerras de la Independencia

El sentido de la creación de símbolos nacionales se explica en el contexto de las guerras de la independencia y de la búsqueda de consensos para la organización política de los territorios que habían integrado el Virreinato del Río de la Plata. Al mismo tiempo que se libraban combates contra los grupos realistas del Interior, los gobiernos establecidos en Buenos Aires convocaban a los partidarios de la Revolución de los distintos pueblos y ciudades del Interior a participar de las iniciativas revolucionarias enviando representantes. Entre las primeras convocatorias de este tipo se encuentran la que desencadenó la conformación de la Junta Grande en 1810 y la reunión de la llamada Asamblea del Año XIII.

En este contexto de combates y de acuerdos políticos, el Triunvirato y la Asamblea General Constituyente adoptaron símbolos que expresaban la pertenencia a una nueva entidad política (que no tenía aún un nombre, un territorio ni una organización definida) y que también era una forma de fortalecer la lucha revolucionaria.

Durante los primeros tiempos, los nuevos símbolos cumplieron funciones muy diferentes de las que cumplen actualmente. La escarapela, que había sido aprobada por el Triunvirato, permitía distinguir las tropas revolucionarias de las realistas que usaban un distintivo de color rojo. La bandera creada por Belgrano, a partir de los colores de la escarapela, se utilizaba como estandarte para los ejércitos. El escudo tuvo su origen en el sello que usó la Asamblea del año XIII para identificar sus documentos y que se empleó en el cuño de las primeras monedas criollas.

La “Marcha Patriótica” que aprobó la Asamblea fue, en sus orígenes, el único símbolo creado para el conjunto de la población. Durante los años que siguieron a su aprobación, las alumnas y los alumnos de las escuelas de primeras letras tenían que cantarlo todos los días; antes de una función teatral el público debía entonarlo de pie y sin sombrero. Los escolares también debían acudir una vez por semana -luego se estableció que sólo en ocasión de las fiestas cívicas- a entonar el Himno alrededor de la Pirámide en la Plaza de la Victoria, actual Plaza de Mayo.

Algo más sobre la Asamblea del Año XIII

Aunque no alcanzó sus dos objetivos principales que eran declarar la independencia y sancionar una constitución, la Asamblea tomó algunas medidas muy importantes. Además de la aprobación de los símbolos nacionales, estableció una serie de leyes y decretos que modificaron radicalmente el orden jurídico, político y social heredado de la época colonial.

Eliminó instituciones y procedimientos que se consideraban obsoletos, como el tribunal de la Inquisición y el uso de la tortura para obtener declaraciones de las personas acusadas en juicios penales. También tomó medidas que procuraban eliminar las diferencias en la condición jurídica de las personas. La Asamblea abolió los títulos de nobleza y eliminó el tributo indígena (impuesto que debían pagar los integrantes de pueblos y comunidades originarias por el solo hecho de ser considerados jurídicamente “indios”). Declaró la “libertad de vientres”, por la cual los hijos de esclavos que nacieran a partir del 31 de enero de 1813 gozarían de libertad al llegar a la edad adulta. Con esta medida, aunque no abolió la esclavitud, dio un importante paso hacia su extinción.

En conclusión, la Asamblea del año XIII apuntaba con sus medidas a la construcción de una sociedad en la que las personas fueran menos desiguales ante la ley (sin olvidar que mujeres y varones no gozaban de los mismos derechos). Con estas disposiciones los varones adultos podían empezar a reconocerse como miembros de una nueva comunidad política, de una nueva nación. 

Bibliografía consultada

Carretero, M. (2007). Documentos de identidad. La construcción de la memoria histórica en un mundo global. Buenos Aires: Paidós.

Hobsbawm, Eric (2004). Naciones y nacionalismo desde 1780. Barcelona: Crítica.

Hobsbawm, Eric (1977). Industria e imperio. Capítulo 6: Banderas al viento. Las naciones y el nacionalismo. Barcelona. Ariel.

Lewkowicz, M. y Rodríguez M. (2016). Historiografía académica e historia escolar. Los libros de texto de historia entre dos centenarios. En: Història da Historiografia, Nº 20, pp. 48-68. Ouro Preto, Sociedade Brasileira de Teoria e História da Historiografia.

Lewkowicz, M. y Rodríguez, M. (2021). El Año del General Belgrano. Una oportunidad para reflexionar sobre la enseñanza escolar de la historia. En: Revista Espacios de crítica y producción. DOSSIER Miradas y propuesta de abordaje a la figura de Manuel Belgrano. 

Wasserman, F. (2020). Un prócer para la Nación Argentina. En: Manuel Belgrano: diez miradas a doscientos años. Buenos Aires, Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”, Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Buenos Aires.

 

Modalidad Jóvenes Adultos y Adultos Mayores

Fue a orillas del Paraná !!!  

A fines de 1811, desde Montevideo, los buques españoles atacaban entrando por el río Paraná. Ante esta situación, el Triunvirato de Buenos Aires encargó a Manuel Belgrano, quien se encontraba en Asunción, bajar a Rosario, en enero de 1812, con un cuerpo de ejército para asegurar el paso del río e instalar guarniciones de artillería en las márgenes. De esta manera, se impediría el paso de naves enemigas río arriba.

En la  Villa del Rosario (hoy ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe), el 23 de febrero de 1812, Belgrano entregó las escarapelas a sus tropas para que “acaben de confirmar a nuestros enemigos de la firme resolución en que estamos de sostener la independencia de la América”.[1] Era una “escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata de dos colores, blanco y azul celeste, quedando abolida la roja con que antiguamente se distinguían” [2]

Belgrano fue uno de los pocos que, por aquel entonces, se animaba a usar la palabra independencia. Si bien logró controlar las agresiones españolas e instalar una batería en las barrancas del Paraná, a la que llamó “Libertad”, seguía empeñado en avanzar en el camino hacia la libertad.

El 27 de febrero de 1812, inauguró una nueva batería, a la que llamó “Independencia”. El estandarte que acompañó ese acto soberano tenía los colores de la escarapela y su creador ordenó a sus oficiales y soldados jurarle fidelidad.

Así proclamaba el General Manuel Belgrano ante su ejército al enarbolar por primera vez la bandera orillas del Paraná:

"Soldados de la Patria: en este punto hemos tenido la gloria de vestir la escarapela nacional que ha designado nuestro excelentísimo Gobierno: en aquel, la batería de la Independencia, nuestras armas aumentarán las suyas. Juremos vencer a los enemigos interiores y exteriores, y la América del Sur será el templo de la independencia y de la libertad. En fe de que así lo juráis, decid conmigo ¡Viva la Patria! Señor capitán y tropa destinada por primera vez a la batería Independencia; id, posesionáos de ella, y cumplid el juramento que acabáis de hacer"[3]

Una bandera inspirada en colores que no negaban la obediencia al rey, distinta sin embargo a los matices rojo y amarillo del ejército realista, pero que era símbolo de un pensamiento y un camino hacia la independencia americana que empezaba a vislumbrarse. Notoria la valentía de un hombre seguro de sus convicciones y que hasta hoy como argentinos nos inspira. 

Belgrano tomó juramento a los soldados comprometiéndolos a cumplir con los deberes que imponía la lucha, tal como describe Julio Djenderedjian, investigador independiente del CONICET, quien se desempeña en el Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”.

 

Los símbolos nacionales que nos identifican hasta hoy

Los orígenes de ese símbolo que flamea en cada escuela, como una parte fundamental de la identidad nacional, se remontan a su pasado como insignia militar. “En los primeros años de revolución, en el campo de batalla los uniformes solo los usaban quienes los podían pagar, por lo que la mayor parte de la tropa vestía de civil. Se hacía necesario, entonces, obtener una insignia distintiva para las tropas en lucha”, explica Julio Djenderedjian[4]. Una forma de identificarse, para “superar la dimensión local de las milicias y contar con único ejército profesional, capaz de actuar en cualquier lugar”, según señala el investigador.

Entonces, el sentido de la creación de símbolos nacionales se explica en el contexto de las Guerras de Independencia y de la búsqueda de consensos para la organización política de los territorios que se habían integrado en el Virreinato del Río de la Plata. En el contexto de combates y de acuerdos políticos, el Triunvirato y principalmente la Asamblea General Constituyente del Año XIII adoptaron símbolos que expresaban la pertenencia a una nueva entidad política (que no tenía aún un nombre, un territorio ni una organización definida) y que también eran una forma de fortalecer la lucha revolucionaria.

  • La escarapela, que había sido aprobada por el Triunvirato, permitía distinguir las tropas revolucionarias de las realistas, que usaban un distintivo de color rojo.
  • La bandera creada por Belgrano a partir de los colores de la escarapela se utilizaba como estandarte para los ejércitos.
  • El escudo tuvo su origen en el sello que usó la Asamblea del año XIII para identificar sus documentos y que se empleó en el cuño de las primeras monedas criollas.
  • El Himno, en ocasión de las fiestas cívicas, para entonar alrededor de la Pirámide en la Plaza de la Victoria, actual Plaza de Mayo.

Va a ser la política de finales del siglo XIX, la encargada de recuperar los símbolos patrios como una forma de impulsar la República a nivel simbólico, social y cultural y, junto con un panteón de héroes indiscutidos, el papel central de la escuela como vehículo de unidad e identidad de una nación ya constituida.

El investigador Fabio Wasserman, también investigador independiente del Instituto Ravignani del CONICET, caracteriza a la bandera nacional como símbolo relevante de la época, en su dimensión práctica y significante, pero con una proyección aún mayor hacia el futuro, ya que dio cuenta de la construcción de una nueva comunidad política y el General Belgrano, su creador, puesto en un lugar central de la historia argentina.

 

ACTIVIDADES PARA ESTUDIANTES DE NIVEL PRIMARIO

CICLO DE ALFABETIZACIÓN Y CICLO DE LA FORMACIÓN INTEGRAL

Para investigar, estudiar o simplemente cuando se lee por curiosidad, se suele realizar una serie de prácticas que ayudan a profundizar sobre aquello en lo que se quiere saber más. En esta propuesta podrás leer, escribir y conversar con otras y otros para saber conocer mejor un tema.

 

ACTIVIDAD 1 

¿Alguna vez te preguntaste?.....

¿Qué se conmemora cada 20 de junio?

¿Quién fue Manuel Belgrano y qué lo relaciona con esa fecha?

¿Qué significación tiene para vos nuestra bandera?

¿Si fue siempre la misma, si tuvo siempre los mismos colores y diseños?

¿De quién habrán sido las manos que confeccionaron la bandera pensada por Belgrano?

Conversá con alguien sobre estas preguntas y luego escribí, sin buscar información, lo que sabés o hablaste sobre este tema.

Que quede por escrito en tus apuntes o notas va a ser muy importante, ya que al final del recorrido podrás darte cuenta de lo nuevo que aprendiste y si lo que pensabas estaba aproximado o, por el contrario, era de manera diferente.

Podés escribir sola o solo o dictarle tus respuestas a alguien que escriba por vos.

 

ACTIVIDAD 2 

Ahora, para profundizar y saber más del tema propuesto, te invitamos a leer sola o solo, o con ayuda, los siguientes textos que se citan en el siguiente material de consulta que proponemos:

 

 Antes, una aclaración. Un texto de estudio no se lee igual que un cuento o una poesía. Va a ser muy importante que leas varias veces, te detengas en las partes difíciles o que cuesta comprender y las releas todas las veces que sean necesarias. Lo importante es entender la información que proveen los textos.

 

ACTIVIDAD 3

Comentá los textos con compañeras o compañeros, o con quien te ayudó a leerlos, la información que considerás importante.

¿Te animás a escribir en tus notas o cuaderno lo que consideraste más importante? Podés hacerlo sola o solo o dictarle a quien te ayude.

 

POR ÚLTIMO:

  • Releé lo que escribiste en la ACTIVIDAD 1, aquellas ideas que tenías antes de realizar esta investigación, y comparalas con el texto que acabás de escribir.

Seguro te vas a sorprender…

 

ACTIVIDADES PARA ESTUDIANTES DEL NIVEL SECUNDARIO 

1.-  Lee el texto “Fue a orillas de Paraná !!!” 

2.-  Revisá las fuentes y observá las referencias.

3.-  Te proponemos que identifiques qué información del texto en referencia a Manuel Belgrano y a nuestros símbolos nacionales te resultó nueva.

4.-  Escribí en tu carpeta lo que desconocías y aprendiste leyendo este texto. 

5-  Te proponemos que busques en el siguiente material que proponemos lo que se dice sobre María Catalina Echevarría y que investigues algo más referido a esta mujer patriota.

 

 

7.- ¿Alguna vez habías leído o te contaron de estas mujeres que también construyeron nuestra Historia?

Hoy en día en nuestro país y en el mundo, en este tiempo de pandemia, muchas mujeres, con su trabajo y su conocimiento construyen día a día, desde distintos lugares y roles, lo que mañana va a ser historia. Te damos una ayuda para que junto a tus compañeras y compañeros identifiquen nombres de actualidad (pueden ser mujeres públicas o anónimas).

Científicas

Médicas

Enfermeras

Docentes

Jefas de Estado

Políticas

Artistas

Referentes Sociales

Referentes de Derechos Humanos

Deportistas

Filósofas y Pensadoras

Referentes del trabajo

 


[1] Pigna, Felipe. Belgrano crea la bandera nacional. Publicado en El Historiador. (Sitio consultado en Junio de 2021).

[2] Op.Cit 1.

[3]   El legado de Manuel Belgrano / 1a ed.- Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Universidad de la Defensa Nacional, 20201. Historia Argentina. CDD 982

[4] El símbolo de la bandera a lo largo de la historia (2020). Publicación del CONICET. (Sitio consultado en junio del 2021).